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Liderazgos inexistentes


El país viene dando tumbos desde hace muchos años, porque no hay líderes que aglutinen la inmensa mayoría del pueblo. La época de los caudillos pasó a la historia y los que pretenden ser herederos de esa masa que no sigue a nadie, no pueden aglutinar más que pequeñas minorías, que no cuentan al momento de tomar decisiones.
Así vemos que al realizarse las elecciones en el país para el escogimiento del presidente o presidenta y legisladores, se deben efectuar alianzas, muchas veces dolorosas y otras vergonzosas, para quienes han idealizado un partido político como la esperanza para la democracia y que se ven frustrados por condiciones que ante ellos resultan despreciables.
Si observamos los poderosos económicamente, tenemos que aceptar que para ellos sus intereses pecuniarios están por encima de los postulados del bien común, porque éstos no sacrifican nada que pueda resultar en disminución de sus riquezas y al contrario, usan el gobierno para llenarse más de dinero, producto de su influencia y de su poder, que es ilimitado.
Esto no es nuevo. Desde el comienzo de nuestra Era Republicana se creó una casta de privilegiados que han succionado el erario público a través de los años. No satisfechos con esto, las prebendas pasan de generación en generación como si se tratara de feudos familiares y no hay quien le ponga coto al permanente abuso.
Los que han tratado de hacer los correctivos, lo que han logrado es perder el poder y su influencia. Gobiernos honestos existieron, con muy raras excepciones, pero quienes los presidieron fueron marginados para que no volvieran a gobernar. Hay pocos casos específicos que no deseo personalizar, pero quienes conocen nuestra historia saben a quienes me refiero. Se les recuerda con cariño y como grandes gobernantes, pero no se atreven a emularlos, porque el apetito de los que llegan a gobernar es insaciable.
Hay algo peor. Los pequeños con delirios de grandeza se corrompen muy rápidamente, porque no hay casta en ellos y tienen como ideal hacerse ricos a cualquier costo. Herencia del desgobierno a partir de 1968, donde nacieron los nuevos ricos.
Resulta insólito que personas que deben dar ejemplo por ser educadores, en todos los niveles, se diga que son corruptos y están desprestigiados. Es penoso que hayan iniciado investigaciones de muchos, que con el sólo hecho de que se dude de su actuación, deben poner a disposición de las autoridades de su ramo su posición, hasta que se aclare su situación. Es lamentable además, según se dice, que en una entidad de enseñanza superior, los auditores de la Contraloría General de la República, nombrados para investigar denuncias por malos manejos, fueron víctima de atropellos y que, entre otros, se menciona el daño a los automóviles de su propiedad.
Los juicios que actualmente se ventilan ante las autoridades competentes, ojalá que den luces para que se aclare y se establezca si hubo delito o no, para tranquilidad de los padres de familia que envían sus hijos a ampliar sus conocimientos. Con malos ejemplos no se enseña y se seguirá a la deriva.
Con la entrega del Canal de Panamá a manos nuestras, el pueblo espera que surjan líderes, que sean honestos, además de estadistas que sepan gobernar, para que podamos cantar a voz en cuello: "Alcanzamos por fin la victoria".

101 años de Panamá América

 
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