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Llamado a la concertación


Atendiendo la sugerencia de diversos sectores de la vida nacional, el presidente de la República, Martín Torrijos, ha hecho un llamado a la concertación, con ocasión del proyecto de ampliación del Canal . La idea surgió originalmente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), a través de su presidente de entonces, Enrique De Obarrio. Aquello no tuvo buena acogida inicial en el Gobierno que, entre otras cosas, lo interpretó como un "sí condicionado" o, al menos, como una maniobra dilatoria de enrevesado trámite, estando aun fresca la traumática experiencia del diálogo por el Seguro Social, el cual consumió semanas tan sólo para llegar a un acuerdo en la composición de las mesas de discusión y la agenda de trabajo.
Afortunadamente, las encuestas empezaron a señalar el camino. La campaña de divulgación del proyecto, encabezado por la Autoridad del Canal, no estaba rindiendo los frutos esperados. Y si bien, la mayoría de los panameños seguía y sigue inclinado a votar sí a la ampliación, mientras que los partidarios de la negativa no crecen, el número de indecisos se incrementa preocupantemente. La prudencia aconsejó luego al mandatario un atinado giro de timón, y llamó al diálogo, coordinado por las Naciones Unidas, que tanto éxito y experiencia ha acumulado en nuestro suelo en ese campo.
A dos meses del referéndum sobre la ampliación, nadie espera que todos los sectores nos pongamos de acuerdo en una estrategia nacional de desarrollo, cuando en década y media de restauración democrática ni siquiera pudimos coincidir en iniciarla. Hasta ahora, todos los partidos políticos y sus dirigentes, se han sentido cómodos con la improvisación, bajo la regla no escrita: el ganador se lleva todo e impone sus términos, deshaciendo, si quiere, todo lo anterior. Como resultado, la cosa pública es un botín, incluyendo las áreas revertidas y la Administración de Justicia. Para ellos, una educación como proyecto nacional, que trascienda a los cinco años de mandato, no es más que una broma.
En dos meses, sin embargo, podemos repasar el trabajo adelantado en los foros de Bambito y Coronado de los años 90. No vayamos a hacer la misma gracia de los partidos, que desechan de antemano todo lo hecho por los predecesores, sin dar solución de continuidad a nada. Si el Canal se hubiera manejado con el mismo criterio, ya estaría paralizado por las licitaciones, las coimas, la rebusca, el amiguismo y los refrendos interminables. Rescatando y actualizando las ricas discusiones de antaño, daremos un buen primer paso hacia una concertación.

101 años de Panamá América

 
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