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Lo que dice y hace el alcalde


Los fuertes señalamientos del alcalde Juan Carlos Navarro contra la inseguridad galopante en nuestro país, así como por el fracaso de los nuevos decretos leyes en frenar la delincuencia, han tenido eco en la gran mayoría de la población.

Y aún más sorpresivas se tornan sus palabras, cuando acusa al Presidente de la República de la previsible derrota de Balbina Herrera en las próximas elecciones generales, al no hacerle frente a este flagelo como debe ser.

Pero inmediatamente salen a la palestra los representantes del partido oficialista, criticando al Alcalde porque los trapos sucios se deben lavar en casa. ¿Es acaso el tema de la seguridad exclusivo del PRD? Se trata de un tópico nacional, público y notorio, cuyo principal responsable es quien tuvo la osadía de cacarear "más seguridad" en la pasada campaña electoral y por lo cual, lleva adelante la nave del Estado. Pero el clientelismo y la demagogia que caracterizan al partido gobernante, los obliga exigir deliberar en público solamente los temas que les convienen, pretendiendo tapar sus fracasos que superan con creces, los logros obtenidos.

Pero no deja de ser criticable la intención de fondo del señor Alcalde, quien de haber ganado las primarias no hubiera osado criticar al mandatario. Por el contrario, estaría aplaudiendo, apoyando y justificando todo lo realizado por el señor Presidente de la República, de la misma manera como aplaudía, arengaba y abrazaba a Balbina Herrera antes de incumplir ésta con su palabra empeñada.

Las palabras del señor Alcalde, si bien son un llamado de atención urgente, necesario, conveniente y oportuno, eran parte de una estrategia personal para mantener vigencia política desde el ocaso de la derrota, y ante un aparente interés del Presidente en negociar una posible reelección anticipada. Y como prueba adicional de ese interés personal, está su reciente nombramiento como vicepresidente de una candidata a quien solamente ayer, la llamó mentirosa y norieguista.

Lamentablemente el acomodo, la demagogia y el clientelismo se fortalecen con esta mancuerna PRD, cuyo único propósito responde al declive paulatino en las encuestas de la candidata oficialista y su desesperación por no perder los votos de casi el 50% del partido que la postuló. Y lo que vendrá, sin duda, es otro conveniente cambio de discurso del señor Alcalde, para cuadrarse ahora con su nueva jefa.

101 años de Panamá América

 
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