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Lo que mal comienza.. mal termina


En el primer año de Papa Nueva destacó la promesa de Cero Corrupción. Sigue siendo espectacular. Sin embargo su credibilidad duró muy poco. El propio presidente inició la percepción de que no había tal "Cero" cuando nombró temprano en su mandato a un pariente al sexto grado de consanguinidad. Fue legal, pero la percepción de nepotismo fue devastadora. De ahí en adelante la mayoría de las acciones fueron chicha de piña. Para ser justo hay que abonarle el crédito de haber nombrado a la actual procuradora de la Nación... por ahora.
Y mientras la mayoría de los ciudadanos sienten un hastío tremendo observando las actuaciones y dilaciones en el diálogo para refinar la Ley 17 sobre la CSS, lo que nos ha llevado a una especie de entumecimiento, un magistrado siete-machos reavivó el interés del pueblo cuando demandó y obtuvo el secuestro de bienes y cuentas de un par de periodistas e interpuso una demanda civil contra este diario. Pero no hay mal que por bien no venga, reza el dicho. Las acciones de "James Cagney" (un antiguo actor hollywoodense que muchas veces hizo de machazo) Spadafora, reivindicaron los titulares de Cero Corrupción, recordando la construcción de un camino que llega muy cerca de unos terrenos cerca de La Chorrera pertenecientes al ex contralor Weeden y a James Cagney. Muy importante, cinco hermanos de James no se sienten bien por las acciones de éste contra la libertad de expresión.
Pero el recorderis más significativo es que hasta la Corte Suprema de Justicia goza de una percepción de corrupción superior a Cero. Y ya este "galardón" no le pertenece a Mireya, quien se percibe que nombró a James y a Cigarruista, casados con una aureola de amiguismo y compadrazgo. Ahora le toca al presidente Torrijos ejercer su poder presidencial, éticamente, por supuesto, para que baje el grado de corrupción en tan importante órgano del Estado, aunque sea a un 3, porque por los vientos que soplan se parecen a Bo Derek (para los lentos, la mujer 10). Y esto sin hacer mención a los madrugonazos, atados al poder presidencial, no muy táctico, por supuesto, que se aplicaron para aprobar la Ley 17. En breve, el poder ejecutivo también necesita la aplicación del presidencialismo ético.
Ahora bien, no recordaré el pedigrí del Poder Legislativo porque ya todos estamos hastiados de lo mismo: prebendas, beneficios, exoneraciones, sumisión total al presidencialismo, esto es, casi siempre. Tampoco el caso CEMIS y los afudólares, por ejemplo. Y todavía habrá alguien que pregunte, ¿por qué estamos entumecidos?
No se puede dejar por fuera, reitero, a los machazos del Frenadesso que lograron que se suspendiera el efecto de la Ley 17 y son padres del recién nacido diálogo. Pero están también en primera línea dilatando el progreso de la criatura. Y yo le tengo pánico a las huelgas, tranques, y demás hierbas, porque causan un enorme daño económico al país, particularmente a las clases más desposeídas. Sólo pido que lleguen patrióticamente a la mejor solución consensuada.
Chuleta, y vienen los cambios ministeriales que, por los vientos que soplan, van a ser numerosos. Siento alivio con el nombramiento del nuevo director de la Policía porque no es milico. Esto me recuerda que estoy de acuerdo con las posiciones asumidas por los destacados internacionalistas, Humberto Ricord y Julio Yao que condenan los ejercicios Panamax 2005, en los cuales murieron por ahogamiento tres soldados panameños, con base en que nuestra constitución estipula que Panamá no tendrá ejército. Alega Ricord que Panamá y EU han firmado y ocultado tres convenios que acordaron, sin publicación en la Gaceta Oficial panameña, ni aprobación del Organo Legislativo, que confieren al Ejército norteamericano facultades militares en nuestras tierras y aguas. (ver Panamá América, 24/8/05, pág. A10). No entraré en minucias porque no soy experto en el campo, pero considero un deber patriótico subrayar que estos convenios son inconstitucionales y que apuntan a un resurgimiento del militarismo "por la ventana ". Mientras tanto, brillan por su ausencia las medidas creativas para lograr que EU cumpla con su deber de limpiar las áreas nacionales que contaminó.
En breve, todo lo anteriormente expuesto conlleva un ingrediente de corrupción. ¿O no? De ahí el título que le he asignado a este escrito.

101 años de Panamá América

 
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