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Lo que no podemos permitir


Estamos asistiendo a otro espectáculo bochornoso de la clase política panameña. Los señores legisladores junto a algunos dirigentes de los partidos políticos pretenden abanderar el movimiento que lleve a los panameños a darnos la nueva Constitución por la que tanto hemos venido abogando algunos. Lo que no podemos ni debemos permitir es que los cambios constitucionales que necesariamente deben producirse, se den al amparo de lo que establece el artículo 308 de la actual Carta Magna, por una simple razón: ambos procedimientos exigen que, finalmente, las reformas sean tratadas en la actual Asamblea Legislativa, en la cual los panameños no tenemos la menor confianza.
Con inusitado cinismo "los padres de la patria" han iniciado consultas con diferentes sectores para el tema de las reformas constitucionales, cuando toda la población panameña ha expresado su mayor desprecio por las actuaciones de la Asamblea Legislativa, cuya conformación es producto de la forma que le da la actual Constitución, creada por los militares que usurparon el poder para mantenerlo indefinidamente, en íntimo contubernio con elementos representativos de la clase política tradicional panameña.
Desde el mes de diciembre del año pasado iniciamos, junto con otros permanentes defensores, el llamado a una Asamblea Nacional Constituyente, el debate necesario para que todos los grupos de presión aportaran sus ideas sobre el tema. Por supuesto que para entender la necesidad de una Asamblea Constituyente como requisito indispensable para el proceso de fortalecimiento de nuestra débil democracia, es necesario querer a la Patria y, por lo tanto, renunciar a los intereses de pocos, en favor de los de muchos. Un proceso constituyente implica la participación de todos los sectores sociales, económicos y políticos del país por la simple razón de que el mismo es de todos y entre todos tenemos que encontrar el camino correcto para el logro de las necesidades de la mayoría de los panameños.
El centenario de la República es el momento histórico oportuno para subsanar el error cometido en 1989, cuando, vencida la dictadura, pretendimos vivir en democracia con el ropaje constitucional de la primera, porque la clase política tradicional se percató que también ella podía perpetuarse en el poder con el mismo sistema político creado por los enemigos de la democracia.
222Con inusitado cinismo los padres de la patria han iniciado consultas con diferentes sectores para el tema de las reformas constitucionales...
Los panameños no podemos enfrentar los retos del nuevo milenio con gobiernos electos por las minorías, necesitamos el sistema de segunda vuelta electoral para la elección presidencial. No podemos seguir aspirando a fortalecer la democracia con un Organo Legislativo conformado por hombres que buscan administrar partidas circuitales para la solución de sus intereses económicos y no por hombres que aspiren a crear las bases legales necesarias para garantizar el desarrollo sostenible para las presentes y futuras generaciones.
Los panameños no tendremos nunca un Organo Judicial que sea la columna vertebral de nuestro sistema democrático de gobierno, no tendremos nunca seguridad jurídica, mientras los integrantes de la máxima corporación de justicia sean escogidos en base a la tolda política anterior a su designación y no por la garantía de imparcialidad de sus actuaciones.
Es preciso que los panameños tengan presente cuando escuchen en cualquier medio de comunicación hablar de reformas constitucionales, que se están refiriendo a cambios parciales, en los cuales deben participar los actuales legisladores. Debemos entender que los verdaderos cambios constitucionales tienen que producirse mediante una Asamblea Nacional Constituyente; es decir, por un grupo de hombres y mujeres especialmente escogidos por el pueblo, de entre todos los sectores de la sociedad panameña, con el único propósito de producir una nueva Constitución Política con las normas fundamentales necesarias para lograr el Panamá que queremos y no el Panamá que tenemos, o sea, un Panamá mejor para todos.
(hyasoc@yahoo.com)

101 años de Panamá América

 
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