Lo que no puede dejar de hacer el Banco Nacional
FUI FUNCIONARIO del Banco Nacional de Panamá (BNP) durante muchos años. Aún después de haber terminado "honrosamente" el cumplimiento de mis labores en esa institución, aprendí que éste es el Banco de todos los panameños y no como decía la pasada administración en su "slogan" publicitario: El Banco Nacional de Panamá es nuestro. Mal mensaje se mandaba, presagio del oscuro futuro que impusieron a este organismo.
El último día allí, me despedía dolorosamente de algunos mandos medios. A pesar de las desgarraduras que se abrían en mí, alentaba los ánimos de aquellos que se quedarían. Y les dije: "Cosas muy duras vienen para el Banco Nacional de Panamá. Perdonen siempre la crueldad de la espina por la belleza de la rosa. El Banco Nacional de Panamá es la más bella rosa bancaria de nuestro país".
Este banco tiene que seguir cumpliendo con lo que ha hecho desde el nacimiento de nuestra República. Nuestra primera institución bancaria ha representado siempre un enorme beneficio para el desarrollo económico de Panamá. Y es comparando el mal con el bien, que se puede calcular el saldo a favor o en contra de cualquier medida para convertirlo en un banco de segundo o tercer piso.
Cuando nacimos, la República no tenía dónde concurrir a obtener un solo "peso" sobre su crédito. Faltaba crear un Banco y, contra muchas corrientes, la administración aquella creó al BNP.
No condenemos en todas sus formas a la institución por lo que han hecho algunos de los hombres que la han dirigido. Menos aún, cuando muchas veces se ha improvisado sobre el campo de batalla para remediar los golpes que recibe nuestra economía día a día.
Tampoco podemos acusarlo como institución porque recientemente se ha dado a conocer una posible falta de sus dirigentes, en lo que se ha conocido, quizás, como la operación más ruinosa que ha realizado la institución, no por su manejo, pero sí por sus consecuencias. Es mucho más fácil criticar que producir; es mucho menos difícil destruir que construir.
Entonces, ¿con qué derecho se critica indiscriminadamente a sus funcionarios y se atenta contra su seguridad laboral?
Crear nuevos recursos en medio de borrascas políticas o económicas, eso no lo hace cualquier institución ni cualquier funcionario. El Banconal lo han hecho estoicamente durante décadas.
La Banca privada no tiene las responsabilidades sociales que sí cumple el Banconal. Hasta en el más recóndito lugar del país está su personal para orientar, guiar y prevenir las malas prácticas que pudieran destruir la producción.
No es justo, entonces, que intermediarios financieros utilizaran su capital, quedándose para sí las mejores tajadas de la sandía y dejándole a la institución estatal sólo migajas, rescoldo de un placer desventurado.
No hay razón justificable para recortarle funciones bancarias de ningún tipo, aunque no es esta la primera vez que se lanza al aire esta descabellada idea para ver quién la recoge para sustituirla por otra que convenga más a determinados intereses. Su personal no lo permitirá, demostrando plena capacidad competitiva dentro del mercado panameño.
¿Será esto último lo que le molesta a algunas personas?
Démosles más capacidad de acción al Banco Nacional de Panamá y endurezcamos los artículos del Código Penal para los futuros administradores que no levanten el honor y la riqueza de la Institución cada día más.
El último día allí, me despedía dolorosamente de algunos mandos medios. A pesar de las desgarraduras que se abrían en mí, alentaba los ánimos de aquellos que se quedarían. Y les dije: "Cosas muy duras vienen para el Banco Nacional de Panamá. Perdonen siempre la crueldad de la espina por la belleza de la rosa. El Banco Nacional de Panamá es la más bella rosa bancaria de nuestro país".
Este banco tiene que seguir cumpliendo con lo que ha hecho desde el nacimiento de nuestra República. Nuestra primera institución bancaria ha representado siempre un enorme beneficio para el desarrollo económico de Panamá. Y es comparando el mal con el bien, que se puede calcular el saldo a favor o en contra de cualquier medida para convertirlo en un banco de segundo o tercer piso.
Cuando nacimos, la República no tenía dónde concurrir a obtener un solo "peso" sobre su crédito. Faltaba crear un Banco y, contra muchas corrientes, la administración aquella creó al BNP.
No condenemos en todas sus formas a la institución por lo que han hecho algunos de los hombres que la han dirigido. Menos aún, cuando muchas veces se ha improvisado sobre el campo de batalla para remediar los golpes que recibe nuestra economía día a día.
Tampoco podemos acusarlo como institución porque recientemente se ha dado a conocer una posible falta de sus dirigentes, en lo que se ha conocido, quizás, como la operación más ruinosa que ha realizado la institución, no por su manejo, pero sí por sus consecuencias. Es mucho más fácil criticar que producir; es mucho menos difícil destruir que construir.
Entonces, ¿con qué derecho se critica indiscriminadamente a sus funcionarios y se atenta contra su seguridad laboral?
Crear nuevos recursos en medio de borrascas políticas o económicas, eso no lo hace cualquier institución ni cualquier funcionario. El Banconal lo han hecho estoicamente durante décadas.
La Banca privada no tiene las responsabilidades sociales que sí cumple el Banconal. Hasta en el más recóndito lugar del país está su personal para orientar, guiar y prevenir las malas prácticas que pudieran destruir la producción.
No es justo, entonces, que intermediarios financieros utilizaran su capital, quedándose para sí las mejores tajadas de la sandía y dejándole a la institución estatal sólo migajas, rescoldo de un placer desventurado.
No hay razón justificable para recortarle funciones bancarias de ningún tipo, aunque no es esta la primera vez que se lanza al aire esta descabellada idea para ver quién la recoge para sustituirla por otra que convenga más a determinados intereses. Su personal no lo permitirá, demostrando plena capacidad competitiva dentro del mercado panameño.
¿Será esto último lo que le molesta a algunas personas?
Démosles más capacidad de acción al Banco Nacional de Panamá y endurezcamos los artículos del Código Penal para los futuros administradores que no levanten el honor y la riqueza de la Institución cada día más.