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Lo que no se puede


La campaña electoral sirvió para acuñar frases de promoción a los partidos y candidatos, que fueron hábilmente explotadas en discursos y reuniones de todo tipo, sembrando esperanzas en la gente joven que aspira a un espacio laboral en la administración pública.
Quedó en la juventud la confianza de que "sí se puede" lograr un cambio que le permita ingresar al servicio público, siendo este núcleo el de mayor aspirantes y los más entusiastas en la fase pre-electoral. Habiéndose subido al vagón del optimismo, reclama por derecho propio la atención que según ellos se ganaron en este viaje de aprendizaje político.
Lo que no se puede es ubicar a todos los que sumaron su esfuerzo y gastaron sus energías en cargos burocráticos, porque las condiciones fiscales no lo permiten, las necesidades laborales no contemplan el incremento de la planilla, sino la reducción en algunos casos, y porque muchos aspiran a un sueldo y no a un trabajo. Para el nuevo mandatario representará un problema cuya solución no será inmediata. Quienes no tengan la paciencia y el conocimiento de lo que es la actividad de la administración pública, se verán frustrados y empezarán a exigir más de lo que algunos merecen por su capacidad, conocimiento y disposición para un trabajo productivo.
Lo que no se puede es imponer nombramientos por el hecho de haber depositado un voto a favor del Presidente electo, ya que sufragar es un deber del ciudadano para dotar de gobernante al país en que reside, y no un ejercicio para alcanzar un cargo público, a cambio de la preferencia electoral. No es de extrañar que surjan incomodidades y hasta resentimientos, si el Sr. Martín Torrijos decide crear su equipo de gobierno, conforme a la creencia que él tiene de los elegidos. Será de su responsabilidad las consecuencias de un buen o mal gobierno, o de la percepción que se pueda crear en torno al acierto o fracaso de su gestión pública.
Habrá sorpresas para muchos que aún tienen encendida la luz de la esperanza, que les anima a pensar en un puesto público. Debemos pensar es en avanzar desde cualquier punto que nos corresponda, para que el país progrese y se puedan generar fuentes de trabajo en el sector privado, para que el Estado haga las inversiones sociales necesarias, implemente los programas de desarrollo factibles y termine obras que quedan truncas, algunas por falta de recursos, otras por la ineficiencia burocrática. Nos toca sentirnos capaces de hacer algo por el país, sin las condiciones políticas que imponmos. Si nos interesa una Patria Nueva, empecemos a aceptar "Lo que no se puede".

101 años de Panamá América

 
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