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Lo que queda por hacer


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A 17 meses de que culmine el gobierno pocos serán los que recuerden que fue su administración la que finalmente enfrentó el evadido tema de la reformas a la ley de la Caja de Seguro Social; la reforma fiscal, que permitió fortalecer las finanzas del Estado; o el referéndum q ue dio paso a la ampliación del Canal, con la consecuente atracción de inversionistas extranjeros. Para muchos será preferible hablar de la endémica y estructural inseguridad ciudadana, o de la sempiterna corrupción en el Estado, y olvidar, por ejemplo, que a partir de su gobierno comenzó la depuración en los organismos de seguridad del Estado; o, en firme, la inclusión de más de 300 mil discapacitados en la vida social y económica del país. Al fin y al cabo el padre del actual presidente fue quien popularizó la frase "díganme lo malo, que lo bueno ya lo sé".

En un ambiente así de nada servirá rechazar con campañas mediáticas las opiniones adversas o dar explicaciones a señalamientos provocadores. Lo único que queda por hacer es una cosa: tratar de terminar el trabajo iniciado, hasta que en algún momento, bastante distante por cierto, los libros de historia admitan y destaquen algunos de sus aportes.

101 años de Panamá América

 
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