Lo que quiere tu hijo
TENER HIJOS establece una nueva situación sicológica que hace necesarios una serie de elementos que deben reunir las parejas. Es primordial la función educadora de los padres a los hijos. Es inconcebible una procreación sin educación. No basta con ser padres biológicos; hay que ser padres personales y el primer deber es tener hijos sanos. Esto exige una dinámica nueva entre la pareja que dependerá de la madurez, la preparación personal conyugal y los modelos de paternidad que tengan al respecto.
La familia nace con la llegada del hijo. La unión conyugal es, entonces, sinónimo de familia. Una familia es algo más que una estructura estática o convencional. No es simplemente la foto de los padres y los hijos que siguen de manera inalterable los patrones de la sociedad. La familia es algo que vive una realidad dinámica que involucra interacción y vincula afectividad con una serie de elementos y sentimientos. Es vida y dinamismo que hace que cada uno de los miembros se sienta que existe y vale.
En la educación de los hijos existen ciertos A-B-C que son una realidad. Esto hace que los hijos se desarrollen en un hogar equilibrado. Es necesaria una comunicación adecuada. Los hijos deben crecer viendo a sus padres juntos y no sólo teniendo la función educadora de la madre. Es necesario el equilibro paterno; un compañero, guía, fuerte y seguro. El hijo debe encontrar al padre siempre que lo necesite.
Ser padres implica, entonces, ser modelos de vida. Los padres deben estar conscientes que la vida familiar los va a absorber y envolver de una manera total en muchos momentos. No basta con ser amigos; es mucho más lo que requiere una paternidad auténtica. Lo que los hijos necesitan de los padres es su presencia activa en la casa. Alguien que responsablemente asuma su papel de manera integral; que tenga autoridad y disciplina conjugado con amistad, con afectividad profunda y con el deseo de formar una personalidad auténtica.
El arte de vivir consiste en ocupar un puesto en la sociedad sin violentar las necesidades de uno mismo y de los demás. El arte de ser padres consiste en enseñarles a los niños el arte de vivir. Las necesidades y los sentimientos opuestos; es decir, los de los padres y los de los hijos, pueden coexistir. Para lograr esta capacidad de comprensión es necesario establecer un diálogo siempre abierto entre padres e hijos. El primer paso para esto es guiar a los hijos hacia su propia independencia. Es importante determinar cuándo el niño se encuentra preparado para dar el siguiente paso en su propio desarrollo. Gradualmente, el muchacho va adquiriendo mayor autoridad y autonomía para enfrentarse a la vida siendo él mismo el que deba resolver sus problemas.
El desarrollo del temperamento se produce por medio de la interrelación del niño con su entorno. Es ahí donde los logros como también las frustraciones forman parte importante de la vida diaria. La meta de encausar al niño hacia su independencia no se limita a enseñarlo a controlar su esfínter o a vestirse solo, sino a desarrollar su autonomía, su capacidad de pensar independientemente y de enfrentarse a la vida y a los obstáculos para alcanzar sus objetivos.
La autoridad implica el respeto, la admiración y el amor que se ganan los padres formando bien al chiquillo y esta autoridad la ejercen los padres cautivando con su personalidad al muchacho. Un hijo requiere cariño, ternura, amor y respeto a su autonomía y a su propia individualidad. Un hijo requiere que sus padres lo consideren un ser independiente.
Que el Señor los bendiga a ustedes papás, que formen bien a sus hijos y en relación con esto les digo: Ámense mucho, pues ese amor influirá positivamente en los muchachos. Y no se olviden que el Señor los ama, que Jesús los quiere y que ¡con DIOS, somos INVENCIBLES!
Durante el recorrido, José Sánchez, un transeúnte, comentó que no sólo le preocupa la condición de los letreros, sino también que gran parte de ellos son "muy pequeños e ilegibles".
Ese fue el caso de los que están ubicados en la Aavenida Cuba y Perú.
Una situación similar se observó en vía Argentina. La nomenclatura estaba doblada e incluso, un poco borrosa.
Cuentan los vecinos del área que el letrero ha estado así desde hace mucho tiempo y nadie se ha preocupado por darle mantenimiento.
Uno de los aspectos de los que pudo percatarse este diario durante el recorrido fue que las nomenclaturas de las calles principales del área metropolitana han sido reemplazadas como "por arte de magia".
La sustitución consiste en la colocación de unos letreros grandes en donde se encuentra el nombre de la calle y la dirección que hay que seguir para llegar a la avenida.
En ese sentido, el clamor popular en varios de los puntos visitados es que los letreros y señalizaciones son parte fundamental en el desarrollo de un país.
Lo que ocurre es que sirven de orientación a los turistas y por tanto, deben estar en excelentes condiciones.
La familia nace con la llegada del hijo. La unión conyugal es, entonces, sinónimo de familia. Una familia es algo más que una estructura estática o convencional. No es simplemente la foto de los padres y los hijos que siguen de manera inalterable los patrones de la sociedad. La familia es algo que vive una realidad dinámica que involucra interacción y vincula afectividad con una serie de elementos y sentimientos. Es vida y dinamismo que hace que cada uno de los miembros se sienta que existe y vale.
En la educación de los hijos existen ciertos A-B-C que son una realidad. Esto hace que los hijos se desarrollen en un hogar equilibrado. Es necesaria una comunicación adecuada. Los hijos deben crecer viendo a sus padres juntos y no sólo teniendo la función educadora de la madre. Es necesario el equilibro paterno; un compañero, guía, fuerte y seguro. El hijo debe encontrar al padre siempre que lo necesite.
Ser padres implica, entonces, ser modelos de vida. Los padres deben estar conscientes que la vida familiar los va a absorber y envolver de una manera total en muchos momentos. No basta con ser amigos; es mucho más lo que requiere una paternidad auténtica. Lo que los hijos necesitan de los padres es su presencia activa en la casa. Alguien que responsablemente asuma su papel de manera integral; que tenga autoridad y disciplina conjugado con amistad, con afectividad profunda y con el deseo de formar una personalidad auténtica.
El arte de vivir consiste en ocupar un puesto en la sociedad sin violentar las necesidades de uno mismo y de los demás. El arte de ser padres consiste en enseñarles a los niños el arte de vivir. Las necesidades y los sentimientos opuestos; es decir, los de los padres y los de los hijos, pueden coexistir. Para lograr esta capacidad de comprensión es necesario establecer un diálogo siempre abierto entre padres e hijos. El primer paso para esto es guiar a los hijos hacia su propia independencia. Es importante determinar cuándo el niño se encuentra preparado para dar el siguiente paso en su propio desarrollo. Gradualmente, el muchacho va adquiriendo mayor autoridad y autonomía para enfrentarse a la vida siendo él mismo el que deba resolver sus problemas.
El desarrollo del temperamento se produce por medio de la interrelación del niño con su entorno. Es ahí donde los logros como también las frustraciones forman parte importante de la vida diaria. La meta de encausar al niño hacia su independencia no se limita a enseñarlo a controlar su esfínter o a vestirse solo, sino a desarrollar su autonomía, su capacidad de pensar independientemente y de enfrentarse a la vida y a los obstáculos para alcanzar sus objetivos.
La autoridad implica el respeto, la admiración y el amor que se ganan los padres formando bien al chiquillo y esta autoridad la ejercen los padres cautivando con su personalidad al muchacho. Un hijo requiere cariño, ternura, amor y respeto a su autonomía y a su propia individualidad. Un hijo requiere que sus padres lo consideren un ser independiente.
Que el Señor los bendiga a ustedes papás, que formen bien a sus hijos y en relación con esto les digo: Ámense mucho, pues ese amor influirá positivamente en los muchachos. Y no se olviden que el Señor los ama, que Jesús los quiere y que ¡con DIOS, somos INVENCIBLES!
Durante el recorrido, José Sánchez, un transeúnte, comentó que no sólo le preocupa la condición de los letreros, sino también que gran parte de ellos son "muy pequeños e ilegibles".
Ese fue el caso de los que están ubicados en la Aavenida Cuba y Perú.
Una situación similar se observó en vía Argentina. La nomenclatura estaba doblada e incluso, un poco borrosa.
Cuentan los vecinos del área que el letrero ha estado así desde hace mucho tiempo y nadie se ha preocupado por darle mantenimiento.
Uno de los aspectos de los que pudo percatarse este diario durante el recorrido fue que las nomenclaturas de las calles principales del área metropolitana han sido reemplazadas como "por arte de magia".
La sustitución consiste en la colocación de unos letreros grandes en donde se encuentra el nombre de la calle y la dirección que hay que seguir para llegar a la avenida.
En ese sentido, el clamor popular en varios de los puntos visitados es que los letreros y señalizaciones son parte fundamental en el desarrollo de un país.
Lo que ocurre es que sirven de orientación a los turistas y por tanto, deben estar en excelentes condiciones.