Lo que se necesita es una corte constitucional
El 30 de octubre último apareció en la primera plana de un diario local, una sorprendente declaración del secretario general de la Corte Suprema de Justicia, Dr. Carlos Cuestas. Según la aludida noticia, el secretario de la Corte dijo que: "Debe crearse la Sala Quinta para resolver la mora judicial".
Como quiera que la citada publicación apareció en vísperas de nuestras dilatadas fiestas patrias, he optado por esperar que éstas pasen para ocuparme de la insólita tesis del Dr. Cuestas.
Ante todo, he de advertir que el distinguido Secretario General de la Corte Suprema reconoce que en ella hay morosidad. En esto todos estamos de acuerdo. En lo que discrepamos es que el Dr. Cuestas trata de resolver la misma, reviviendo la desechada Sala Quinta de la Corte, que fue generalmente combatida.
Quizá algunos de los que se opusieron a la Salta Quinta lo hicieron por motivos políticos, pero muchos lo hicimos por razones técnicas, pues consideramos que añadirle a la Corte Suprema una nueva sala de tres miembros, equivale a recargarla indebidamente y a hacer, por tanto, más premioso su funcionamiento.
Como tantas veces he dicho, nuestra Corte Suprema no sólo está recargada de funciones, sino también de potestades. Lo cierto es que esa Corte tiene un exceso de facultades, tanto jurisdiccionales, como administrativas y hasta políticas. Por ello, la jurisdicción constitucional, que es en cierto modo política, no debe ser adscrita a una Sala de la Corte Suprema, ni siquiera a ella en pleno. Dicha jurisdicción debe ser atribuida a una Corte Constitucional de no menos de cinco magistrados especializados. Entiéndase bien Corte Constitucional, separada de la justicia ordinaria. Por tanto, no debe hablarse de Tribunal Constitucional y mucho menos de Sala Constitucional.
Como quiera que la citada publicación apareció en vísperas de nuestras dilatadas fiestas patrias, he optado por esperar que éstas pasen para ocuparme de la insólita tesis del Dr. Cuestas.
Ante todo, he de advertir que el distinguido Secretario General de la Corte Suprema reconoce que en ella hay morosidad. En esto todos estamos de acuerdo. En lo que discrepamos es que el Dr. Cuestas trata de resolver la misma, reviviendo la desechada Sala Quinta de la Corte, que fue generalmente combatida.
Quizá algunos de los que se opusieron a la Salta Quinta lo hicieron por motivos políticos, pero muchos lo hicimos por razones técnicas, pues consideramos que añadirle a la Corte Suprema una nueva sala de tres miembros, equivale a recargarla indebidamente y a hacer, por tanto, más premioso su funcionamiento.
Como tantas veces he dicho, nuestra Corte Suprema no sólo está recargada de funciones, sino también de potestades. Lo cierto es que esa Corte tiene un exceso de facultades, tanto jurisdiccionales, como administrativas y hasta políticas. Por ello, la jurisdicción constitucional, que es en cierto modo política, no debe ser adscrita a una Sala de la Corte Suprema, ni siquiera a ella en pleno. Dicha jurisdicción debe ser atribuida a una Corte Constitucional de no menos de cinco magistrados especializados. Entiéndase bien Corte Constitucional, separada de la justicia ordinaria. Por tanto, no debe hablarse de Tribunal Constitucional y mucho menos de Sala Constitucional.