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Lo que significa la quiebra del Seguro Social


La última encuesta de Dichter & Neira, publicada por el diario La Prensa el 16 de junio, me ha confirmado la sensación que tenía: que la mayoría de la población aún no ha entendido lo que significaría la quiebra del programa de Jubilaciones y Pensiones de la Caja de Seguro Social (CSS). Trataré de explicar en este escrito la magnitud del problema, que desgraciadamente es más grave de lo que muchos se imaginan. Al darse la quiebra de dicho sistema, sencillamente no habrá dinero para seguir pagando las actuales jubilaciones; esto quiere decir que los jubilados tendrían que regresar a trabajar.
Los que estamos cotizando y todavía no nos hemos jubilado, tendremos que continuar laborando hasta fallecer. Indudablemente que este escenario dantesco provocaría tal caos que ningún gobierno tomaría esa decisión. Pero como debería enfrentar de cualquier forma tan difícil situación, tendrá que asumir la responsabilidad de pagar las actuales jubilaciones y garantizar las de los cotizantes. Dicho compromiso es de aproximadamente 8,000 millones de dólares; o sea, que se duplicaría la deuda actual del Estado, lo que traería serias consecuencias para todos. Primero, los futuros gobiernos tendrán que destinar recursos económicos que no existen para pagar esas jubilaciones. Estamos refiriéndonos a más de 450 millones de dólares al año, suma que ascenderá anualmente. Este dinero sólo podrá adquirirse con nuevos impuestos, que todos pagaremos, para poder subvencionar dichas jubilaciones. Con ello, el costo de la vida acrecentará, lo que nos llevará a una inflación nunca vista en Panamá. Nos haremos menos competitivos, situación que afectará nuestras exportaciones. El centro bancario saldrá afectado. El turismo disminuirá por los altos costos que tendríamos. La llamada deuda social aumentaría y, por lo tanto, se profundizarían los niveles actuales de pobreza. Al final todos perderíamos y el país entrará en una crisis que no sabemos dónde terminará.
Pueden estar seguros que no estoy exagerando y planteo este triste cuadro con mucha preocupación y responsabilidad.
Ese 38.3% de las personas que a la encuesta respondieron que no están de acuerdo con hacer ningún sacrificio, y todos los demás que piensen de esa manera, tengan claro que pagarán igual que todos. Desgraciadamente todos pagaremos si no se hace nada por el Seguro Social.
Por otra parte, mi preocupación aumenta cuando parte de la clase política desconoce la situación de la Caja de Seguro Social; y otros, principalmente los candidatos a la presidencia, esquivan el tema irresponsablemente porque les parece que es un alto costo político.
Qué equivocados están, ya que de no hacerse nada sobre el plan de jubilaciones de la CSS, durante éste y el próximo año, quien llegue a la presidencia, el panorama que encontrará será desastroso y tendrá que tomar medidas traumáticas que aún al aplicarlas al inicio de su gobierno, serán rechazadas por todos.
Por otra parte, los planteamientos públicos de algunos sectores, por ser incompletos y no tomar en cuenta acciones que deben acogerse inicialmente y en conjunto, sólo radicalizan las posiciones ideológicas que en vez de alcanzar acuerdos, los distancian más.
No estoy a favor de la privatización de la CSS, pero tampoco puedo aceptar que el Estado subvencione las jubilaciones, porque lo único que sucederá es que todos pagaremos ese costo, lo que no es justo ni moral.
Creo que los involucrados en este tema tenemos no sólo un reto sino una alta responsabilidad.
Las acciones a tomar son sobre diferentes aspectos y deben tomarse en conjuntos, y las primeras deben darse este mismo año.
En un próximo artículo expondré, bajo mi punto de vista y detalladamente, las medidas que se deben tomar; pero que quede claro, no estamos en la situación de criticar y oponerse, mas sí la de proponer, ya que la nación panameña está en peligro.
“Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar”. Gandhi.
(cdaa@sinfo.net)

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