Lo real en la Asamblea en cuanto a la ley de cuotas
A finales del año pasado, el Ejecutivo presentó al pleno de la Asamblea Legislativa las nuevas reformas al Código Electoral para las elecciones de 2004. El origen de éstas se da en el seno de la Comisión Nacional de Reformas Electorales, integrada por los magistrados del Tribunal Electoral, uno de los cuales la preside, el Director Nacional de Organización Electoral, que es el secretario de la comisión, siete representantes de los partidos políticos legalmente reconocidos, con derecho a voz y a voto. Con derecho a voz, la Fiscalía Electoral, el Órgano Ejecutivo, el Legislativo, el Consejo Ecuménico de Iglesias, la Universidad de Panamá, la Universidad Santa María la Antigua, la Universidad del Istmo, Columbus University, Universidad Interamericana de Educación a Distancia de Panamá, Universidad Latina de Panamá, Universidad de Ciencias y Tecnología, el Comité Panameño por los Derechos Humanos, la Conferencia Episcopal Panameña, el Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos y los partidos políticos en formación reconocidos como tales por el Tribunal Electoral, el Consejo Nacional de Trabajadores Organizados y el Consejo Nacional de la Empresa Privada.
Esta Comisión de Reformas Electorales trabajó durante 55 sesiones, produciendo 45 actas y la mayoría de las decisiones fueron adoptadas por consenso entre los representantes de los partidos políticos. Sólo cinco de los 46 temas tratados se aprobaron por mayoría, logrando un proyecto de ley de 120 artículos.
Con el fin de lograr una mejor equidad para la próxima contienda electoral, se aprobó entre otras cosas, un artículo nuevo, que planteaba que allí donde existiesen circuitos plurinominales con más de tres escaños, obligatoriamente, uno sería destinado a una mujer. Se añadía que el partido político reglamentaría este artículo.
222 El sistema patriarcal volvió a asomar sus garras, allí, donde se deciden las leyes del país. La votación fue estrecha, pero se perdió una posibilidad de mayor equidad para las próximas elecciones...
En otras palabras, en el país, hasta el momento, sólo hay siete circuitos plurinominales con más de tres escaños. Esto quiere decir, que en un circuito electoral de 8 escaños, deberá estar representada mínimo el 30% de mujeres en esa lista electoral, pero si los resultados de las elecciones fuesen negativos para ese 30%; en el último escaño; en el número 8, deberá ir la mujer más votada, aunque haya alcanzado menos votos que el último hombre menos votado.
El Consejo de Gabinete, presidido por una mujer presidenta, Mireya Moscoso, que presentó algunas modificaciones a lo expuesto por la Comisión Nacional de Reformas Electorales, no puso objeción a esta modificación.
En el debate legislativo se aprobaron las reformas al Código Electoral previamente consensuadas y además, se aprobaron las modificaciones que el Ejecutivo presentó, una de ellas muy polémica, como la eliminación en la Ley, de las Elecciones Primarias obligatorias en los partidos políticos. Finalmente, quedó a criterio de cada partido o a lo que estipularan sus estatutos internos. Pero la reforma que posibilitaba una mujer obligatoriamente en los circuitos plurinominales, fue rechazada por la mayoría de los legisladores hombres. Fue un debate intenso, fuerte, cargado de argumentos y uno que otro reproche. La mayoría de las ocho legisladoras intervinieron, los jefes de las distintas bancadas se mantuvieron al margen. La misma Presidenta de la República, como presidenta del Partido Arnulfista, llamó al jefe de Bancada del Gobierno para insistirle que era una reforma positiva y que el Ejecutivo no tenía objeciones a la misma.
Todo resultó infructuoso. El sistema patriarcal volvió a asomar sus garras, allí, donde se deciden las leyes del país. La votación fue estrecha, pero se perdió una posibilidad de mayor equidad para las próximas elecciones de 2004. No hubo consenso que valiera, no hubo voluntad política expresa que sirviera. Sólo hubo el temor de los hombres políticos representados en la Asamblea Legislativa, de perder siete espacios obligatoriamente, de 77 que serán en las próximas elecciones generales.
Lo formal en la capacitación política de las mujeres. La Ley 60 que reformó el Código Electoral aprobado recientemente en nuestra Asamblea Legislativa, contiene en el Artículo 34, Acápite c, el siguiente texto: "Destinar un mínimo de veinticinco por ciento (25%) de la suma de su subsidio estatal para el área de capacitación, del cual deberán garantizar un porcentaje mínimo del diez por ciento (10%) de éste, para la capacitación de las mujeres".
Esto ha significado un gran adelanto y si se suma las últimas reformas a los estatutos del Partido Arnulfista (en el gobierno), que estipula que del porcentaje destinado a capacitación en el colectivo político, el 30% deberá ser destinado a la capacitación de las mujeres, ya estamos hechas.
En teoría, mientras más capacitadas estén las mujeres, más seguridad adquieren, mayor autoestima política alcanzan para lanzarse a la carrera electoral. Por lo menos, eso es lo que el "marketing político" plantea. Claro, a esta capacitación, habría que añadirle una buena dosis de recursos económicos para poder competir (nunca en igualdad de condiciones) más dignamente con los adversarios internos y externos.
Lo real en la capacitación política de las mujeres. Nos parece que aún es temprano, desde la aprobación de estas modificaciones, para evaluar si funcionan o no. Pero lo que es real, es que las próximas elecciones generales están a la vuelta de la esquina en nuestro país (mayo de 2004) y el período de postulaciones para los candidatos/as a puestos de elección popular, cierra en febrero del próximo año.
A nivel general, los partidos legalmente reconocidos, aún no han tomado en serio las capacitaciones a sus militantes femeninas, tan esperadas, tan deseadas y tan necesitadas. Hay muchas expectativas frente a este tema y depende de nosotras y de los directorios nacionales tener la voluntad política, de la real implementación de la Ley.
Al mismo tiempo, mujeres integrantes de distintos partidos políticos, el mismo Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos, la Comisión de la Mujer de la Asamblea Legislativa, las organizaciones de mujeres a nivel de la sociedad civil (no todas) y grupos de mujeres independientes que se han organizado en el contexto de la celebración del Primer Centenario de la República, se encuentran desarrollando permanentemente acciones de capacitación, a través de seminarios, mesas redondas, encuentros, programas televisivos, radiales, etc., dirigidos a las mujeres, sacando recursos de donde sea, por encima de leyes, cuotas y formalidades que no encuentran el camino de la praxis.
Una vez más, las mujeres tenemos que saltar por encima de nuestros partidos y de sus intereses mezquinos y creer en nosotras mismas, para prepararnos de la mejor forma posible para las próximas elecciones.
Finalmente esto es lo importante: ganar espacio en el terreno de lo formal, pero estar convencidas, que sólo nosotras, con el peso que nos da el valor de nuestras propias convicciones, podremos hacer que cada día, lo formal se acerque a lo real, para lograr una sociedad más justa y equitativa, para incidir más, allí, donde se toman las decisiones importantes de un país: en el ámbito político, que afecta siempre, para bien o para mal, a la sociedad en general.
* Presidenta de la Comisión de la Mujer, Derechos de la Niñez, la Juventud y la Familia, de la Asamblea Legislativa de Panamá.
Esta Comisión de Reformas Electorales trabajó durante 55 sesiones, produciendo 45 actas y la mayoría de las decisiones fueron adoptadas por consenso entre los representantes de los partidos políticos. Sólo cinco de los 46 temas tratados se aprobaron por mayoría, logrando un proyecto de ley de 120 artículos.
Con el fin de lograr una mejor equidad para la próxima contienda electoral, se aprobó entre otras cosas, un artículo nuevo, que planteaba que allí donde existiesen circuitos plurinominales con más de tres escaños, obligatoriamente, uno sería destinado a una mujer. Se añadía que el partido político reglamentaría este artículo.
222 El sistema patriarcal volvió a asomar sus garras, allí, donde se deciden las leyes del país. La votación fue estrecha, pero se perdió una posibilidad de mayor equidad para las próximas elecciones...
En otras palabras, en el país, hasta el momento, sólo hay siete circuitos plurinominales con más de tres escaños. Esto quiere decir, que en un circuito electoral de 8 escaños, deberá estar representada mínimo el 30% de mujeres en esa lista electoral, pero si los resultados de las elecciones fuesen negativos para ese 30%; en el último escaño; en el número 8, deberá ir la mujer más votada, aunque haya alcanzado menos votos que el último hombre menos votado.
El Consejo de Gabinete, presidido por una mujer presidenta, Mireya Moscoso, que presentó algunas modificaciones a lo expuesto por la Comisión Nacional de Reformas Electorales, no puso objeción a esta modificación.
En el debate legislativo se aprobaron las reformas al Código Electoral previamente consensuadas y además, se aprobaron las modificaciones que el Ejecutivo presentó, una de ellas muy polémica, como la eliminación en la Ley, de las Elecciones Primarias obligatorias en los partidos políticos. Finalmente, quedó a criterio de cada partido o a lo que estipularan sus estatutos internos. Pero la reforma que posibilitaba una mujer obligatoriamente en los circuitos plurinominales, fue rechazada por la mayoría de los legisladores hombres. Fue un debate intenso, fuerte, cargado de argumentos y uno que otro reproche. La mayoría de las ocho legisladoras intervinieron, los jefes de las distintas bancadas se mantuvieron al margen. La misma Presidenta de la República, como presidenta del Partido Arnulfista, llamó al jefe de Bancada del Gobierno para insistirle que era una reforma positiva y que el Ejecutivo no tenía objeciones a la misma.
Todo resultó infructuoso. El sistema patriarcal volvió a asomar sus garras, allí, donde se deciden las leyes del país. La votación fue estrecha, pero se perdió una posibilidad de mayor equidad para las próximas elecciones de 2004. No hubo consenso que valiera, no hubo voluntad política expresa que sirviera. Sólo hubo el temor de los hombres políticos representados en la Asamblea Legislativa, de perder siete espacios obligatoriamente, de 77 que serán en las próximas elecciones generales.
Lo formal en la capacitación política de las mujeres. La Ley 60 que reformó el Código Electoral aprobado recientemente en nuestra Asamblea Legislativa, contiene en el Artículo 34, Acápite c, el siguiente texto: "Destinar un mínimo de veinticinco por ciento (25%) de la suma de su subsidio estatal para el área de capacitación, del cual deberán garantizar un porcentaje mínimo del diez por ciento (10%) de éste, para la capacitación de las mujeres".
Esto ha significado un gran adelanto y si se suma las últimas reformas a los estatutos del Partido Arnulfista (en el gobierno), que estipula que del porcentaje destinado a capacitación en el colectivo político, el 30% deberá ser destinado a la capacitación de las mujeres, ya estamos hechas.
En teoría, mientras más capacitadas estén las mujeres, más seguridad adquieren, mayor autoestima política alcanzan para lanzarse a la carrera electoral. Por lo menos, eso es lo que el "marketing político" plantea. Claro, a esta capacitación, habría que añadirle una buena dosis de recursos económicos para poder competir (nunca en igualdad de condiciones) más dignamente con los adversarios internos y externos.
Lo real en la capacitación política de las mujeres. Nos parece que aún es temprano, desde la aprobación de estas modificaciones, para evaluar si funcionan o no. Pero lo que es real, es que las próximas elecciones generales están a la vuelta de la esquina en nuestro país (mayo de 2004) y el período de postulaciones para los candidatos/as a puestos de elección popular, cierra en febrero del próximo año.
A nivel general, los partidos legalmente reconocidos, aún no han tomado en serio las capacitaciones a sus militantes femeninas, tan esperadas, tan deseadas y tan necesitadas. Hay muchas expectativas frente a este tema y depende de nosotras y de los directorios nacionales tener la voluntad política, de la real implementación de la Ley.
Al mismo tiempo, mujeres integrantes de distintos partidos políticos, el mismo Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos, la Comisión de la Mujer de la Asamblea Legislativa, las organizaciones de mujeres a nivel de la sociedad civil (no todas) y grupos de mujeres independientes que se han organizado en el contexto de la celebración del Primer Centenario de la República, se encuentran desarrollando permanentemente acciones de capacitación, a través de seminarios, mesas redondas, encuentros, programas televisivos, radiales, etc., dirigidos a las mujeres, sacando recursos de donde sea, por encima de leyes, cuotas y formalidades que no encuentran el camino de la praxis.
Una vez más, las mujeres tenemos que saltar por encima de nuestros partidos y de sus intereses mezquinos y creer en nosotras mismas, para prepararnos de la mejor forma posible para las próximas elecciones.
Finalmente esto es lo importante: ganar espacio en el terreno de lo formal, pero estar convencidas, que sólo nosotras, con el peso que nos da el valor de nuestras propias convicciones, podremos hacer que cada día, lo formal se acerque a lo real, para lograr una sociedad más justa y equitativa, para incidir más, allí, donde se toman las decisiones importantes de un país: en el ámbito político, que afecta siempre, para bien o para mal, a la sociedad en general.
* Presidenta de la Comisión de la Mujer, Derechos de la Niñez, la Juventud y la Familia, de la Asamblea Legislativa de Panamá.