¡Lo sospeché desde el principio!
MUY significativos me han parecido dos juicios editoriales aparecidos recientemente en el Panamá América: el primero, en el Pulso de Panamá del pasado 17 de diciembre, en el que se calificó, con acierto, de "débil e irresoluto" al flamante gobierno de la "patria nueva"; el segundo, en uno de los editoriales, propiamente dichos, publicados en la edición del pasado domingo, 18 de diciembre, que pone el dedo en la llaga al señalar las absurdidades del sainete montado para escoger a los nuevos magistrados de la Corte Suprema.
Estimo como un acierto que este importante diario haya destacado que los actuales gobernantes son débiles e irresolutos en la conducción de la economía panameña, que crece, no por ellos sino a pesar de ellos. Y lo es, porque como los gobernantes de turno han derrochado muchos miles de dólares atribuyéndose méritos ajenos, distorsionando los hechos y exagerando sus paupérrimos logros, es bueno que se señale que los resultados económicos del año que culmina no se deben a las políticas gubernamentales, que son erráticas o inexistentes, sino a factores que nada han tenido que ver con ellas.
Encuentro, además, muy oportuno que en el mismo pulso citado, se llame la atención sobre el aumento desproporcionado de la inflación, que en términos reales se como buena parte del crecimiento económico y, especialmente, sobre la desenfrenada y absurda política de endeudamiento a la que se ha consagrado, en cuerpo y alma, "la patria nueva" y que, en un plazo muy corto, nos ganará la nada honrosa distinción de ser el país más endeudado del planeta.
Mientras que en otras latitudes y por todos los estándares, se estima que una deuda pública equivalente al 70% del producto interno bruto representa un grave peligro para la estabilidad económica del cualquier país, en Panamá nos estamos acercando a la equiparación de la deuda con el PIB. Nuestra deuda actual sobrepasa con creces el 80% de ese producto y al ritmo que crece, antes de que la "patria nueva" deje el poder, será superior al 100%.
Ahora, pregúntese usted, ¿qué beneficio le ha traído al país y, particularmente, a los sectores más pobres y desamparados tanto endeudamiento? O, ¿a dónde ha ido a parar el producto del crecimiento económico? Sería positivo que antes de que nos vuelvan a inundar con "paginazos" de propaganda, respondieran frente al país, si es que pueden, esas sencillas interrogantes.
En mi artículo de la semana pasada me aventuré a compartir con mis lectores mi "lista corta" de candidatos para las dos vacantes que se producirán en la Corte a fin de año. Entre otras cosas, señalé que tanto la ventanilla abierta para que aplicara Raymundo y todo el mundo como el subsecuente ciclo de entrevistas inocuas por una comisión que no evaluaría nada, estaban destinados a disfrazar de supuesta transparencia los nombramientos de las personas que, desde siempre, se ha tenido la intención de instalar en la Corte. Esas personas, fueron a la ventanilla, a sabiendas de lo que ocurriría. Y lo comprueban las más recientes declaraciones del propio mandatario, cuando afirmó que él escogerá entre los que conforman la lista que le entregará la flamante "comisión evaluadora".
Para responder a quienes alegaban que "el nombrante", con base en sus facultades constitucionales, no se circunscribiría a la famosa lista que, según se dijo originalmente sólo incluiría 15 nombres, sostuve que esas lucubraciones eran irrelevantes, pues no tendría necesidad de hacerlo; "los candidatos de su corazón", indefectiblemente, estarían entre los nombres que se le sometieran. Si iban a ser 15, o son 70, es igual.
Muchas veces he deseado equivocarme en las apreciaciones que sobre los actuales gobernantes he venido expresando desde que, con una muy bien planificada y financiada campaña electoral, nos prometían construir el "país de las maravillas". Van 16 meses de "patria nueva" y las prometidas bonanzas no se ven por ninguna parte. Sí vemos y sentimos que las condiciones de vida de nuestros pobres son cada día más angustiosas; que los salarios pierden progresivamente su escaso poder adquisitivo; que los precios de todos los servicios básicos y la canasta familiar caminan rumbo a la estratosfera, por culpa de un gobierno "debil e irresoluto", que nos monta sainetes como el "proceso transparente" para escoger a los futuros magistrados.
Me agrada que ya en algunos medios se comiencen a destacar las monumentales fallas y los engaños de la "patria nueva". Aunque no me regocija, porque los padece el país y sus sectores más humildes, "los sospeché desde el principio".
La familia cuida una finca en un áreas próxima a la "Y" de Chilibre, pero el sustento llega al hogar por los ingresos que obtenga el padre de Felipe con su máquina de cortar césped.
El señor Luis Alberto explica que no han sabido en qué fase legal se encuentra el caso, pues se han concentrado en sobrevivir y en dispensarle lo mínimo al joven.
Felipe Rodríguez tiene 22 años y el 5 de septiembre del 2004 sufrió el accidente que cambio su vida. Felipe nació en el distrito de Chepo un 27 de abril.
En medio de la pobreza y necesidad, los padres de Felipe y su pequeño hermano le brindan amor y cuidados.
Estimo como un acierto que este importante diario haya destacado que los actuales gobernantes son débiles e irresolutos en la conducción de la economía panameña, que crece, no por ellos sino a pesar de ellos. Y lo es, porque como los gobernantes de turno han derrochado muchos miles de dólares atribuyéndose méritos ajenos, distorsionando los hechos y exagerando sus paupérrimos logros, es bueno que se señale que los resultados económicos del año que culmina no se deben a las políticas gubernamentales, que son erráticas o inexistentes, sino a factores que nada han tenido que ver con ellas.
Encuentro, además, muy oportuno que en el mismo pulso citado, se llame la atención sobre el aumento desproporcionado de la inflación, que en términos reales se como buena parte del crecimiento económico y, especialmente, sobre la desenfrenada y absurda política de endeudamiento a la que se ha consagrado, en cuerpo y alma, "la patria nueva" y que, en un plazo muy corto, nos ganará la nada honrosa distinción de ser el país más endeudado del planeta.
Mientras que en otras latitudes y por todos los estándares, se estima que una deuda pública equivalente al 70% del producto interno bruto representa un grave peligro para la estabilidad económica del cualquier país, en Panamá nos estamos acercando a la equiparación de la deuda con el PIB. Nuestra deuda actual sobrepasa con creces el 80% de ese producto y al ritmo que crece, antes de que la "patria nueva" deje el poder, será superior al 100%.
Ahora, pregúntese usted, ¿qué beneficio le ha traído al país y, particularmente, a los sectores más pobres y desamparados tanto endeudamiento? O, ¿a dónde ha ido a parar el producto del crecimiento económico? Sería positivo que antes de que nos vuelvan a inundar con "paginazos" de propaganda, respondieran frente al país, si es que pueden, esas sencillas interrogantes.
En mi artículo de la semana pasada me aventuré a compartir con mis lectores mi "lista corta" de candidatos para las dos vacantes que se producirán en la Corte a fin de año. Entre otras cosas, señalé que tanto la ventanilla abierta para que aplicara Raymundo y todo el mundo como el subsecuente ciclo de entrevistas inocuas por una comisión que no evaluaría nada, estaban destinados a disfrazar de supuesta transparencia los nombramientos de las personas que, desde siempre, se ha tenido la intención de instalar en la Corte. Esas personas, fueron a la ventanilla, a sabiendas de lo que ocurriría. Y lo comprueban las más recientes declaraciones del propio mandatario, cuando afirmó que él escogerá entre los que conforman la lista que le entregará la flamante "comisión evaluadora".
Para responder a quienes alegaban que "el nombrante", con base en sus facultades constitucionales, no se circunscribiría a la famosa lista que, según se dijo originalmente sólo incluiría 15 nombres, sostuve que esas lucubraciones eran irrelevantes, pues no tendría necesidad de hacerlo; "los candidatos de su corazón", indefectiblemente, estarían entre los nombres que se le sometieran. Si iban a ser 15, o son 70, es igual.
Muchas veces he deseado equivocarme en las apreciaciones que sobre los actuales gobernantes he venido expresando desde que, con una muy bien planificada y financiada campaña electoral, nos prometían construir el "país de las maravillas". Van 16 meses de "patria nueva" y las prometidas bonanzas no se ven por ninguna parte. Sí vemos y sentimos que las condiciones de vida de nuestros pobres son cada día más angustiosas; que los salarios pierden progresivamente su escaso poder adquisitivo; que los precios de todos los servicios básicos y la canasta familiar caminan rumbo a la estratosfera, por culpa de un gobierno "debil e irresoluto", que nos monta sainetes como el "proceso transparente" para escoger a los futuros magistrados.
Me agrada que ya en algunos medios se comiencen a destacar las monumentales fallas y los engaños de la "patria nueva". Aunque no me regocija, porque los padece el país y sus sectores más humildes, "los sospeché desde el principio".
La familia cuida una finca en un áreas próxima a la "Y" de Chilibre, pero el sustento llega al hogar por los ingresos que obtenga el padre de Felipe con su máquina de cortar césped.
El señor Luis Alberto explica que no han sabido en qué fase legal se encuentra el caso, pues se han concentrado en sobrevivir y en dispensarle lo mínimo al joven.
Felipe Rodríguez tiene 22 años y el 5 de septiembre del 2004 sufrió el accidente que cambio su vida. Felipe nació en el distrito de Chepo un 27 de abril.
En medio de la pobreza y necesidad, los padres de Felipe y su pequeño hermano le brindan amor y cuidados.