Lobos cuidando ovejas
Ante las frecuentes críticas que recibía la comisión encargado de velar por los Derechos Humanos en la Naciones Unidas, esta organización creó un "Consejo de Derechos Humanos" integrado por 47 naciones. El organismo antecesor del actual tenía como característica ignorar las violaciones a los derechos humanos que acaecían en ciertos países subdesarrollados y el deporte de condenar al Estado de Israel en casi cada reunión.
Era de esperarse que un organismo que era presidido por países como Siria y Libia produjera semejantes resultados. Sin embargo, el nuevo "Consejo" no parece andar por mejor camino. En lugar de denunciar las violaciones a los derechos humanos que se dan en Sudán -particularmente en Darfur- o en Siria, China, Venezuela o Cuba, el flamante "Consejo" decide que un punto permanente en su agenda será -¡sorpresa!- Israel.
Es tan grave la situación que, en una acción sin precedentes, el propio secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha denunciado la decisión de dicho consejo en un comunicado oficial que señala: "El Secretario General está decepcionado con la decisión del consejo de enfocarse en un tema regional cuando hay una amplia gama de denuncias de violaciones a los derechos humanos a lo largo del mundo". El problema fundamental aquí es que no se puede integrar un organismo de tutela de los Derechos Humanos con representantes de países que los irrespetan y los pisotean como política de Estado.
Mientras no se ponga como prerrequisitos para integrar este tipo de organismos que los delegados representen a países regidos por la Democracia, el Estado de Derecho y el respeto a los Derechos Humanos, tendremos a lobos cuidando ovejas y señalando a chivos expiatorios mientras ellos siguen asolando el rebaño.