Logros del primer viaje de Torrijos
En el mundo moderno, los presidentes necesitan viajar con frecuencia para fijar posiciones en encuentros personales con sus homólogos, dar continuidad a políticas internas y externas, así como fundamentar digna y consecuente mente los objetivos nacionales. Las relaciones internacionales, por otro lado, se desarrollan dentro de escenarios en los que se establecen prioridades. Eso quedó fijado con la decisión del presidente electo Martín Torrijos de visitar a los mandatarios de Colombia, Costa Rica y México, en una rápida sucesión de escenarios e intereses complementarios.
Colombia y Costa Rica son prioridades por tratarse de naciones con las que se comparten fronteras comunes. México, junto con Panamá, fue artífice de iniciativas diplomáticas para la pacificación de América Central y de proyectos de acción social que pusieron las bases para el actual programa de integración regional "Plan Puebla-Panamá".
En el encuentro entre el presidente colombiano Álvaro Uribe y Torrijos, en el histórico Palacio de Nariño, se sentaron las bases para sacar las relaciones bilaterales del mero tratamiento de los problemas propios de compartir una frontera común. Esos temas no fueron excluidos de la agenda. Pero el nuevo enfoque de las relaciones bilaterales tendrá un acento en los campos comerciales, energético, educativo y cultural. Además, quedó abierta la puerta para iniciar futuras negociaciones de un Tratado de Libre Comercio (TLC).
Los países centroamericanos y México acogieron el 2 de junio a Colombia como parte del Plan Puebla-Panamá. Eso permitirá al sector público y privado colombiano participar en proyectos de infraestructura como la interconexión eléctrica con Panamá, el gasoducto Venezuela-Colombia-Panamá y realizar estudios de factibilidad para la construcción de una vía que una al país con Panamá y Centroamérica.
En su encuentro con el presidente costarricense Abel Pacheco, en la Casa Presidencial en las afueras de San José, Torrijos destacó la importancia del Canal, su red de puertos y áreas revertidas como centro de interconexión hemisférica y pieza clave en el desarrollo regional. Ambos abordaron proyectos comunes y se establecieron pautas de mayor acercamiento entre los dos países. Pacheco y Torrijos consideraron como significativos los programas de integración de América Central con Colombia y México. Hubo coincidencia en torno a la seguridad ciudadana y el combate al narcotráfico; e compararon experiencias en el turismo, los servicios financieros, la producción agrícola, la atracción de inversión extranjera, la generación de empleos, la educación y la salud.
México, la gran frontera cultural de América Latina, fue la tercera y última etapa del viaje del presidente electo de Panamá. En su entrevista con el presidente Vicente Fox, en la Residencia de Los Pinos, Torrijos logró la disposición del mandatario para reiniciar las negociaciones de un TLC, suspendidas por desacuerdos en materia fiscal. Panamá busca que las autoridades mexicanas lo saquen de la lista de países con un régimen fiscal preferente. Ambas naciones tienen un importante intercambio comercial y de inversiones y están unidas en el compromiso de impulsar el Plan Puebla-Panamá, para lo cual buscan la creación de una secretaría ejecutiva permanente. Esa iniciativa regional significa un avance en la integración de Sudamérica, iniciando con Colombia, dentro de los planes estratégicos de la región. El desarrollo portuario de Centroamérica y el sur de México estarían subordinados, además, a los planes de modernización de los puertos y la ampliación del Canal donde Panamá tiene ventajas comparativas. El complemento sería la ejecución de obras de infraestructura como carreteras, interconexión eléctrica, fibra óptica, en un nuevo enfoque de geografía económica, al que se suma el corredor biológico mesoamericano y los programas de mejoramiento del bienestar de la población.
El primer viaje de Torrijos al exterior le permitió dar a conocer a los mandatarios de Colombia, Costa Rica y México que su gobierno se caracterizará por el acercamiento con sus vecinos, el fortalecimiento de la integración regional, la sensibilidad social y la voluntad de trabajo concertado. En el futuro inmediato deberá entrevistarse con los gobernantes de las principales economías del Cono Sur y Europa. Más tarde, viajaría a Estados Unidos y se entrevistaría con los socios comerciales de Panamá en Asia.
La coyuntura interna de consolidación democrática, se conjuga así con el escenario internacional, en el cual el país debe obtener los mejores resultados.
Colombia y Costa Rica son prioridades por tratarse de naciones con las que se comparten fronteras comunes. México, junto con Panamá, fue artífice de iniciativas diplomáticas para la pacificación de América Central y de proyectos de acción social que pusieron las bases para el actual programa de integración regional "Plan Puebla-Panamá".
En el encuentro entre el presidente colombiano Álvaro Uribe y Torrijos, en el histórico Palacio de Nariño, se sentaron las bases para sacar las relaciones bilaterales del mero tratamiento de los problemas propios de compartir una frontera común. Esos temas no fueron excluidos de la agenda. Pero el nuevo enfoque de las relaciones bilaterales tendrá un acento en los campos comerciales, energético, educativo y cultural. Además, quedó abierta la puerta para iniciar futuras negociaciones de un Tratado de Libre Comercio (TLC).
Los países centroamericanos y México acogieron el 2 de junio a Colombia como parte del Plan Puebla-Panamá. Eso permitirá al sector público y privado colombiano participar en proyectos de infraestructura como la interconexión eléctrica con Panamá, el gasoducto Venezuela-Colombia-Panamá y realizar estudios de factibilidad para la construcción de una vía que una al país con Panamá y Centroamérica.
En su encuentro con el presidente costarricense Abel Pacheco, en la Casa Presidencial en las afueras de San José, Torrijos destacó la importancia del Canal, su red de puertos y áreas revertidas como centro de interconexión hemisférica y pieza clave en el desarrollo regional. Ambos abordaron proyectos comunes y se establecieron pautas de mayor acercamiento entre los dos países. Pacheco y Torrijos consideraron como significativos los programas de integración de América Central con Colombia y México. Hubo coincidencia en torno a la seguridad ciudadana y el combate al narcotráfico; e compararon experiencias en el turismo, los servicios financieros, la producción agrícola, la atracción de inversión extranjera, la generación de empleos, la educación y la salud.
México, la gran frontera cultural de América Latina, fue la tercera y última etapa del viaje del presidente electo de Panamá. En su entrevista con el presidente Vicente Fox, en la Residencia de Los Pinos, Torrijos logró la disposición del mandatario para reiniciar las negociaciones de un TLC, suspendidas por desacuerdos en materia fiscal. Panamá busca que las autoridades mexicanas lo saquen de la lista de países con un régimen fiscal preferente. Ambas naciones tienen un importante intercambio comercial y de inversiones y están unidas en el compromiso de impulsar el Plan Puebla-Panamá, para lo cual buscan la creación de una secretaría ejecutiva permanente. Esa iniciativa regional significa un avance en la integración de Sudamérica, iniciando con Colombia, dentro de los planes estratégicos de la región. El desarrollo portuario de Centroamérica y el sur de México estarían subordinados, además, a los planes de modernización de los puertos y la ampliación del Canal donde Panamá tiene ventajas comparativas. El complemento sería la ejecución de obras de infraestructura como carreteras, interconexión eléctrica, fibra óptica, en un nuevo enfoque de geografía económica, al que se suma el corredor biológico mesoamericano y los programas de mejoramiento del bienestar de la población.
El primer viaje de Torrijos al exterior le permitió dar a conocer a los mandatarios de Colombia, Costa Rica y México que su gobierno se caracterizará por el acercamiento con sus vecinos, el fortalecimiento de la integración regional, la sensibilidad social y la voluntad de trabajo concertado. En el futuro inmediato deberá entrevistarse con los gobernantes de las principales economías del Cono Sur y Europa. Más tarde, viajaría a Estados Unidos y se entrevistaría con los socios comerciales de Panamá en Asia.
La coyuntura interna de consolidación democrática, se conjuga así con el escenario internacional, en el cual el país debe obtener los mejores resultados.