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Los abogados


Indudablemente, la profesión de abogado es una de las más interesantes y complejas, pero la más remunerativa. En efecto, el abogado debe tener conocimiento, aunque sea somero, de casi todas las acciones del proceder humano; porque la convivencia en sociedad requiere de normas específicas para cada situación.

Ahora bien, los que elaboran estas normas (o leyes) son los mismos abogados y las redactan en forma tan intrincada que forman un nudo gordiano quedándose ellos con el secreto de su disolución porque lo han estudiado y porque sólo ellos conocen dónde pusieron el cabo clave para despejar el nudo.

He conocido muchos abogados brillantes y honestos de proceder intachable. Los tuvimos antes y los tenemos ahora. Pero también tuvimos antes y tenemos ahora muchos abogados que cuya actuación deja mucho que desear. Entre las prácticas negativas de tales, mencionaremos algunas que de seguro todos hemos observado o experimentado personalmente:

1. Le dan prioridad a los honorarios y no a la solución del caso.

2. Cobran según notan las posibilidades económicas del cliente.

3. Con frecuencia cambian el rumbo de sus argumentos a 180º sólo por su conveniencia económica , a tal punto que siempre decimos que el abogado es como las armas que sirven tanto para atacar como para defender; la diferencia está en que el uso del arma depende de la intención del que la porta y el del abogado, de la intención del mejor postor.

4. Aprovechándose de su conocimiento superficial de casi todas las formas del proceder humano, se las ingenian para trepar a posiciones para las que no están suficientemente preparados. Así, hemos tenido abogados como contralores, abogados como Ministros de Obras Públicas y de Economía, abogados como directores de Catastro, etc.

5. Cuando se les contrata para atender algún caso, además de los honorarios acordados, solicitan una y otra vez dinero para "timbres", "papel sellado" o para coimas con el fin de lograr que le aceleren los trámites.

6. Si se trata de la defensa de un detenido, aparentan estar haciendo todas las gestiones posibles para obtener su libertad. Sin embargo, la realidad es que está complicando más el caso para mantener al prisionero encarcelado por el mayor tiempo posible y así seguir succionando los escuálidos ahorros de sus familiares.

7. Si estos abogados, son funcionarios que tienen que ver con el trámite oficial, de expedientes, los archivan en espera de que los interesados le ofrezcan "una propina" que muchas veces la fijan en un valor mucho mayor que sus propios salarios.

8. Como estas irregularidades hay muchas más, pero insistimos, no podemos juzgar a todos los abogados por unas cuantas unidades descarriadas, porque sí hay brillantes excepciones cuyas actuaciones iluminan nuestras esperanzas en la justicia panameña.

101 años de Panamá América

 
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