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Los abominables Cadillac


El popular grupo de rock argentino, los Fabulosos Cadillac, al igual que la prestigiosa General Motors, deberían protestar ante algún organismo supranacional por el desprestigio a que el gobierno panameño ha sumido a la marca Cadillac, propiedad de la prestigiosa automotriz de Detroit. Imagínese usted, el comprar autos lujosos y famosos frente a un pueblo desempleado y paupérrimo. ¿Y para qué el gasto? Para pasear, sátrapas, oligarcas, privatizadores, dictadores reciclados (como Banzer y Fujimori), usurpadores del poder, como Noboa y Luis González Macchi, dirigentes ambos de países en franca defunción económica, ya que en el Ecuador de Noboa, luego que se dijo que la dolarización era la varita mágica, acaban de destituir al superintendente de bancos, nada más y nada menos que por corrupción, o como señala el cable de AP, por "irregularidades". Y ni qué decir del señor González Macchi en Paraguay, país éste que, según cable de AP (publicado como el anterior en los diarios locales del día sábado 11 de noviembre), "sufre la peor crisis económica de los últimos cincuenta años". También servirá para pasear al llamado Rey de España (quien asumió un reinado que en principio correspondía a su padre), a políticos incapaces como Zedillo, que pese a ser el mejor gobernante de la nación mexicana, tomando en cuenta las circunstancias respectivas y la resolución de las mismas, en los últimos setenta años, desde Cárdenas hasta la fecha, no pudo vender la evidente prosperidad que ha generado en materia económica y ha tenido el triste honor de ser el presidente que ha permitido que fuerzas conservadoras y oligárquicas vuelvan al poder en la tierra de Zapata, o apolíticos cuestionables y cuestionados como el señor De La Rúa quien dirige, según el renunciado ex vicepresidente Juan Carlos Alvarez, "un sistema político con una crisis terminal" (ver Canal Sur, transmisión desde Argentina, miércoles 25 de octubre de 2000). Y lo más trágico: para pasear, como si el Cadillac fue una carroza fúnebre, al representante del cadáver viviente de lo que un día fue nuestra siempre admirada Revolución Cubana, el Dr. Fidel Castro Ruz (y hago constar que esto no es una solidaridad con la gusanera, ni nada que se parezca, sino una solidaridad con los miles de socialistas, socialdemócratas y comunistas, víctimas de un sistema que se ha transformado en impracticable. Claro está, y se sobreentiende que nuestra solidaridad abarca a todos los perseguidos de conciencia).
Por si fuese poco, se habla de un Cadillac para la anfitriona y la pregunta que nos hacemos es: ¿Dónde están los autos blindados que usó el señor Noriega y todos los "presidentes desechables" de la época del gobierno militar? ¿Dónde está (o están si son varios) el lujoso blindado que usó el Dr. Pérez Balladares? Y lo más patético, ¿por qué Doña Mireya Moscoso necesita un nuevo auto blindado, si entendemos ella se transporta en un auto de tales características, lo cual es de uso común en nuestro país al cargo presidencial? Entonces, ¿por qué otro auto blindado? ¿O es que el espíritu de despilfarro que caracterizó a EXPO Sevilla está hoy día vigente en el Palacio de las Garzas? En el sitio web de autos encontré una página llamada: "Wild Weddings Presents: Cadillac..." Dado que esto significa algo así como "Bodas Extravagantes presente: Cadillac...", esperamos que casualmente estos lujosos autos no sean el preludio de una suntuosa boda palaciega, ya que podría interpretarse que los Cadillac se compraron para fines personalísimos.
Por lo pronto llama poderosamente la atención el hecho que, sin siquiera ser usados, ya los abominables Cadillac se quedaron sin batería (ver la primera plana del diario La Prensa del pasado domingo 12 de noviembre).

101 años de Panamá América

 
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