Los cambios fundamentales del nuevo Gobierno
Una de las situaciones que molesta a la ciudadanía es la especie de complicidad que usualmente se nota entre los que comienzan un nuevo Gobierno. Tapar los entuertos a los que se van, en aplicación rigurosa de un principio centenario no escrito: “no te investigaré porque no quiero que cuando me vaya me investigues a mi”. El gobierno de Ricardo Martinelli se ha caracterizado por lo contrario, aunque hasta hablaron de un pacto secreto con el gobierno saliente.
Lo vemos en Educación, con las denuncias hechas por la Ministra Molinar por cada porquería encontrada. Lo está haciendo Gloria Moreno de López en Aduanas y Alma Cortés en Trabajo. La habitación secreta o “mini suite” en la que Pedro Miguel González se refugiaba y que siguió usando su copartidario Yassir Purcait después, refleja los dolosos extremos a los que la Asamblea llegó y que ahora, producto de esas denuncias, los panameños nos estamos enterando, esperando no se repitan como ha ocurrido cada vez que hay cambios en ese órgano estatal.
Me cuentan que en la Asamblea del ‘99 encontraron toda clase de desastres en las dos administraciones como Presidente legislativo de Gerardo González (q.e.p.d.), los dos últimos años de Pérez Balladares: apoyos desmedidos a la campaña como candidato de su hijo en Santa Fe para que lograra inmunidad como diputado; carros de la Asamblea en manos de dirigentes PRD, abultadas planillas y gastos que nunca hubieran podido ser explicados. Los nuevos legisladores, en lugar de investigar y denunciar esos abusos prefirieron guardar silencio porque era mejor no revolver la olla por temor a que les salpicara a ellos y así seguir disfrutando el apetitoso guiso que encontraron.
La tapadera ha venido desde los tiempos de Endara. Recuerdo cuando se criticaron los excesivos gastos incurridos en la Feria de Sevilla, en ese entonces bajo la responsabilidad de Mireya Moscoso; nada pasó. O los ilegales gastos en el uso de las partidas discrecionales de Pérez Balladares y Moscoso, de donde salieron costosos vestidos y prendas y valiosos regalos y flores para cónyuges e hijas; nada pasó. Y de todo lo que le sacaron a la ex Primera Dama de Moscoso; nada pasó.
Ahora que decidieron parar la tapadera y comienzan a revolver la olla para ver que encuentran, vemos cómo algunos se las ingeniaron para beneficiarse de concesiones de juego para el resto de sus vidas, cómo lograron concesiones millonarias pagando centavos por el uso de valiosísimas tierras. Seguro estoy que en la medida que la mano firme del Presidente siga moviendo el cucharón seguirán saliendo de ese ollón más tamales.
El país clamó por un cambio y votó por él. Simplemente vamos por ese camino.
* Embajador de Panamá ante la OEA.