Los compromisos de los dos
En la presentación del Plan de Gobierno de la Alianza por el Cambio alguien me increpó: -"Willy, ¿por qué te metes tanto conmigo"-. Pregunté a mi vecino quién me hablaba, porque no le reconocí. Era uno de esos clásicos mireyistas que estando al frente de importante institución: después de haber entrado limpio, salió multimillonario. Yo lo había denunciado al inicio del gobierno de Martín, pero sus nuevos "amigos" le echaron tierra al apestoso entuerto.
En el mismo evento, uno de esos fieles creyentes del Cambio, me señalaba que la población estará muy pendiente de qué personas serán nombradas en cargos importantes, porque no tolerará que sean aquéllas -del gobierno que sea- las que asuman altas responsabilidades sin poder mostrar el más mínimo signo ejemplar en contrapartida a su turbia trayectoria anterior.
Los discursos coinciden en ese sentido. Cuando Varela proclamaba las "manos limpias" no se refería sólo a los del PRD: al que fuera, igual Martinelli, al mencionar a los nuevos millonarios. Y es que los tenemos en todos lados; personas que, al contrario de lo que sus líderes reclaman, les interesa poco poner por encima de sus intereses particulares las urgencias del pueblo. Esperan su Notaría, su Consulado o Embajada y, por qué no, su cualquier "Asesoría", aunque sea un contratito sin licitación.
El Plan de Gobierno Martinelli-Varela estelariza el mensaje de que los puestos públicos serán para los mejores, de acuerdo a sus trayectorias personales y profesionales, indistintamente de los partidos a los que pertenezcan. Lo que se espera de un gobierno que entra con el signo del cambio, en primera instancia, es la cosa más sencilla de todas: decirle que NO a los caradura y "juegavivo" frente a los demás y exigir a los que se postulan para esos puestos sagrados hojas de vida impolutas, requisito sine qua non para el manejo de los asuntos públicos.
El trabajo no será fácil para Martinelli y Varela: sus promesas de envergadura se alzan sobre ellos como espadas de Damocles. Hay quienes creen que están pretitulados para tal o cual puesto porque apoyaron en la campaña o perdieron su cargo a diputado. Están los que dan por sentado que, por no haberse llevado su parte del pastel por cinco años, tienen su parte en el próximo.
El Cambio es, precisamente, todo lo contrario del "quitate tú, pa? poneme yo"?, ¿o es que vamos a seguir regando las semillas de nuestra apropia destrucción? El Cambio tiene que ser de sistemas y prácticas; de honrados y serios decididos a construir por sobre lo que han deshecho deshonestos e inescrupulosos. Sólo así podremos pedirle sacrificios a todos en las transformaciones que tendremos que hacer para salir adelante y seguir siendo Nación.