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Los debates de los elegibles


Las evasivas a los debates, por parte de los candidatos a la Presidencia, han sido para mí motivos de tremenda frustración.
Si las excusas ofrecidas fueron válidas, creo que debemos entender que ya existe la disposición para acudir a ellos.
En este momento, para los electores, es trascendental conocer la hoja de vida de los candidatos, su trayectoria
de trabajo; el impacto y repercusiones que sus gestiones administrativas han producido en el medio en que se han
desenvuelto, el beneficio que se ha percibido de los mismos, la calidad del trabajo realizado y la integridad
y determinación demostrados, entre otras cosas. Todos estos elementos nos permitirán hacer una selección
seria y justa, de los que aspiran a la Presidencia de la República.
Sería obtuso ignorar o pretender que alugno de los candidatos, legalmente constituido como tal, estuviese exento
de participar en los debates, porque es a través de este medio donde cada uno, con firme criterio, puede exponer las posibles
soluciones que ofrecería a la problemática nacional y sustentar con argumentos sus posibles ejecutorias.
Nosotos, los votantes, podremos valorar el conocimiento que cada uno tiene de nuestra realidad, sus experiencias
y la factibilidad de las propuestas presentadas.
Urge en Panamá un Presidente conciliador, con conocido y respetable liderazgo, poder en la toma de decisiones,
agresivo en la búsqueda de oportunidades para nuestro pueblo, creativo y generador de iniciativas de viable
consecución. Requerimos un Presidente que rompa con los esquemas de tradicionalismo y el continuismo político
al que hemos sido sometidos, y que han anquilosado y empobrecido nuestro país.
Es imperativo, a través de nuestro gobierno, una atención efectiva a los aspectos sociales: salud, educación y
vivienda, equidad en la justicia, justa distribución de las riquezas del país, aniquilación de la corrupción,
adecentar la Cámara Legislativa y promoción de la cultura de servicio.
A los albores del próximo milenio las elecciones para los panameños representan una responsabilidad mayor,
un deber y un derecho ineludibles.
No se trata de elegir de entre dos males el menor; hoy los panameños representan una responsabilidad mayor; un
deber y un derecho ineludibles.
Nuestra escogencia, de cara a los intereses del pueblo, garantiza el fortalecimiento de nuestra democracia y
la realización de nuestras esperanzas.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América