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Los dedos y los anillos


Se puede afirmar sin temor a equivocarse que la pobreza es el más grande desafío que enfrenta la sociedad panameña. No hay futuro sostenible para este país con un millón personas bajo la línea de la pobreza, y la cuarta parte de estos en la extrema pobreza. Las causas de la pobreza son complejas, pero en el fondo subyace una estructura socioeconómica que excluye a grandes sectores, y la ausencia de una estrategia de desarrollo que impulse las capacidades y las necesarias acciones de cambio.
Claro está que cuando se analiza el problema, uno no puede dejar de tener presente la famosa cita del Obispo brasileño, Monseñor Helder Camara: "Cuando doy pan a un pobre dicen que soy un santo. Cuando pregunto por qué el pobre no tiene pan, me llaman comunista..."
No existe otra manera de superar la pobreza si no descubrimos sin temor sus causas, desarrollando la capacidad de construir las soluciones necesarias.
Cada día existe más conciencia que la globalización centrada únicamente en la supuesta panacea del mercado, puede generar crecimiento económico, pero deja de lado la equidad social. Como lo describe acertadamente Eduardo Galeano: "En 1998, en el crepúsculo del siglo y de su propia vida, Julius Nyerere conversó con la plana mayor del Banco Mundial en Washington. Este campeón de la unidad africana había gobernado Tanzania durante 20 años, desde la independencia hasta 1985, y había aplicado una política basada en la agricultura comunitaria, la propiedad social y la autodeterminación. ¿Por qué ha fracasado usted? - le preguntaron los expertos del Banco Mundial.
Nyerere respondió: - El Imperio británico nos dejó un país con 85 por ciento de analfabetos, dos ingenieros y doce médicos. Cuando dejé el gobierno, teníamos 9 por ciento de analfabetos y miles de ingenieros y de médicos. Yo dejé el gobierno hace trece años. Entonces, nuestro ingreso per capita era el doble que ahora; y hoy tenemos un tercio menos de niños en las escuelas y la salud pública y los servicios sociales están en la ruina. En estos trece años, Tanzania ha hecho todo lo que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional exigieron que se hiciera.
Y Julius Nyerere devolvió la pregunta a los expertos del Banco Mundial: ¿Por qué han fracasado ustedes?" Para combatir la pobreza es necesario un plan, un buen plan consensado por todos los sectores que de verdad se comprometan a luchar contra el flagelo de la miseria. Una estrategia afectiva debe contener por lo menos estos diez elementos.
Crecimiento cuantitativos y cualitativos de las capacidades humanas movilizadas en la actividad socioeconómica (La educación).
Transformación agraria en cuanto a acceso a la tierra, titulación, producción, crédito y distribución. Desarrollo integral de los pueblos indígenas respetando su cultura, territorio y organización.
Descentralización político administrativa del Estado y fortalecimiento de las autonomias, desarrollo y democracia local (municipales y comarcales). Desmetropolización de las inversiones públicas y privadas.
Reforma a la política fiscal.
Fortalecimiento a la democracia participativa, a través de reformas políticas y cambios constitucionales de fondo.
Lucha anticorrupción a todo nivel con participación ciudadana.
Inversiones y asociaciones que favorezcan el empleo productivo de calidad y adecuados ingresos.
Cultura de la solidaridad. Responsabilidad de toda la sociedad en el combate contra la pobreza, en especial papel activo del Estado.(integración de politicas económicas y sociales, eficiencia y eficacia en el gasto público).
Participación activa de la sociedad civil en los diversos niveles de intervención. El pobre debe ser sujeto de derecho (doble ciudadanía: política y socioeconómica), y no sólo receptor de transferencias a la que él sólo puede corresponder con su voto. (Ley de participación ciudadana, monitoreo ciudadanos).
Toda acción debe ser sostenible ambientalmente, y estar atravesadas transversalemente por los ejes de equidad de género, edad y etnia.
Son diez como los dedos de las manos, claro que pueden sobrar o faltar, pero¿Existirá voluntad política para combatir de verdad, la pobreza? Un Papa afirmó una vez que era mejor perder los anillos, que perder los dedos...

101 años de Panamá América

 
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