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Los desaciertos del Tribunal Electoral


La esperanza de lograr justicia y fortalecer nuestra incipiente democracia es inmensa para todos los panameños.
El momento que vivimos está integrado por nuevos y viejos paradigmas, muchos de los cuales ciernen como amenazas para que sean lesionados los principios, valores e instituciones que deben guiar a un Estado de Derecho Moderno.
Una de esas instituciones es el Tribunal Electoral, cuyos directivos dicen aspirar a convertir nuestro país, en una de las naciones que intenta con firmeza fortalecer su democracia y convivencia social, pero "del dicho al hecho hay mucho trecho".
Los propios datos aportados por el Tribunal Electoral y algunos otros nos indican claramente, que en las pasadas elecciones del 2 de mayo de 1999, se produjeron serias irregularidades en el conteo de votos y la adjudicación de las curules correspondientes, sobre todo, a nivel legislativo.
Se destaca, entre otros, el caso conocido nacional e internacionalmente del Dr. Luis Yu, en el circuito 8-9, el cual, descaradamente, fue despojado de una curul legislativa, que con el respaldo de la ciudadanía y el apoyo de más de 9,000 votos le eran merecedora.
El artículo 129 de la Constitución Nacional establece que "el sufragio es un derecho y un deber de todos los ciudadanos. El voto es libre, igual, universal, secreto y directo". Este derecho fue lesionado.
Consumado el acto de violación al derecho de elegir y ser elegido que tienen consagrados todos los ciudadanos, sobreviene el pánico y el desengaño entre quienes apoyaron e impulsaron esta nefasta acción.
La repulsa a este acto bochornoso aumenta cada día.
Es precisamente en los aspectos electorales en donde los frecuentes desaciertos nos impiden creer a los panameños honestos y trabajadores, que las aspiraciones por conquistar mejores días para todos, eligiendo a los mejores gobernantes, a través del voto, será respetado.
A pesar de ello, muchos panameños profesionales, estudiantes o trabajadores nos mantendremos vigilantes, dispuestos a encontrar formas de convivencia pacífica con elecciones auténticamente democráticas capaces de preservar una vida digna para todos los panameños y alcanzar en un futuro próximo el reino glorioso de la libertad y la justicia que hoy se le deniega a tantos.

101 años de Panamá América

 
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