Los estragos de la muerte
Hace unos días se anunció la cifra de frascos que ha recibido la Caja de Seguro Social (CSS), de los supuestos medicamentos contaminados. ¿Por qué supuestos medicamentos contaminados? La respuesta lógica salta a la vista. La exorbitante cifra de 144 mil frascos devueltos nos lleva a una reflexión profunda. A esa cantidad de frascos, hay que sumarles muchos otros que no los llevarán, porque ¿para qué?; si lo que había que hacer, de acuerdo con las instrucciones, era dejar de consumirlo.
Ahora bien, cuántos son, según las cifras reconocidas, los afectados. Veamos: Muertos 42, más otro tanto parecido aún en el hospital de la Caja. Si determinamos qué porcentaje en razón de la gran cantidad de consumidores es ésta, encontraremos que es ínfimo. Lo que me induce a una nueva pregunta: ¿Con 144 mil consumidores, por qué tan poquitos afectados? Para mí está claro que no eran los medicamentos los que estaban contaminados. Ahora sí podrían estar contaminados, porque para ello los recogieron, para que hubiese las pruebas contra los culpables prefabricados; contaminando a posteriori los frascos, quedan fabricadas las pruebas. Quién podría ahora decir lo contrario, si son juez y parte en las investigaciones, porque el Ministerio Público trabaja con los elementos de juicio que le entregan las autoridades de la Caja, con los que no podrá hacer nada, absolutamente nada. Esta no es la primera mentira durante este caso, tampoco en el pasado y fabricarán mucho más en el futuro.
Los funcionarios de la CSS han conducido las investigaciones en forma tal para que se le exculpe de una responsabilidad que se debe localizar en otro lugar de la misma Caja.
La cifra espeluznante de 144 mil consumidores del jarabe sin azúcar, si fuera cierto, hubiera afectado a muchos miles de panameños porque los números así lo indican.
Por otra parte, es importante destacar que los laboratorios de producción de medicamentos, cuando se disponen a la producción, lo hacen siguiendo normas que se establecen para determinar la localización de las mismas, es decir se establecen lotes de producción, se numeran y se registran. Cuando se procede a tal producción, cada lote representa varios miles de unidades, no se producen unos cuantos cientos. De allí parte mi planteamiento, "los supuestos medicamentos contaminados" deben sumar varios miles y si 144 mil consumidores tenían esa misma cantidad, lo tenían para consumirla, no para tenerla guardada, por pocos que hayan sido los frascos en uso. Sin temor a equivocarme, afirmo que son muchos miles los usuarios que han consumido el producto, de allí que la suma irrisoria de 42 muertos y otros tantos más afectados, nos obliga indefectiblemente a aceptar que sea por allí por donde viene la verdadera culpabilidad de las autoridades.
He escuchado desde el anonimato de unas supuestas declaraciones, al estilo Hoffman, que me conducen a pensar una vez más en la farsa que se ha montado. Decir que se cambiaron las etiquetas de vencimiento; decir también que les entregaron dietileinglicol en lugar de glicerina, constituye el absurdo más descomunal, porque sería lo mismo que aceptar que el laboratorio de la CSS está integrado por los profesionales más incapaces e irresponsables de la tierra, lo cual no es cierto, no lo podría aceptar.
¿Cuantos lotes de producción hubo y cuáles son las numeraciones de éstos y de cuántas unidades fue cada lote? De todo esto no hay nada en claro.
Queda una interrogante más. Cuando se incorporan los diferentes ingredientes para la preparación de un medicamento en el recipiente destinado par tal efecto, estos son batidos hasta cuando la mezcla sea absolutamente uniforme. Ello nos conduce a pensar que cada uno de los consumidores del medicamento en cuestión ingirió la misma cantidad del ingrediente señalado como el veneno asesino, dependiendo sólo de la cantidad que haya consumido del frasco. Como se puede observar, no hay una relación cuantitativa entre consumidores y afectados.
Cada día que pasa los funcionarios se enredan más y más en sus propias mentiras; desgraciadamente, el vocablo "renuncia" desapareció en Panamá desde 1968, salvo muy contadas excepciones. Los hombres y mujeres del pasado, hicieron de ese vocablo un dogma de honor, que ya no existe y en el pasado no hubo ningún PRD.
José De León, dueño de un salón de belleza en la entrada de Concepción, dice que la vigilancia policial en esa área es muy poca y que los robos se dan a toda hora.
En el sector se están robando los cables eléctricos, golpean los vidrios de los locales comerciales, como pudo observar Panamá América.
Julio Platero: "En el día se observa poca vigilancia policial y en la noche no hay. Después de las 6:00 de la tarde no se ve ningún policía en las calles".
Encarnación Mena: "Los policías pasan por el área esporádicamente. Hace seis años fuimos víctimas de un robo".
Omar De Gracia: "Nos hurtan los cables de electricidad, los medidores, nos quiebran los vidrios de los locales comerciales. El área está descuidada por los agentes policiales. A mí me han robado cuatro veces".
Gaspar Peña: "Tengo ocho años de tener este local comercial y desde esa fecha la seguridad policial va de mal en peor. Los policías son escasos, por lo que recomiendo hacer más rondas policiales".
Joaquín Barahona: "En el día, la vigilancia policial es poca, pero en la noche es nula.Los policías desaparecen".
Ahora bien, cuántos son, según las cifras reconocidas, los afectados. Veamos: Muertos 42, más otro tanto parecido aún en el hospital de la Caja. Si determinamos qué porcentaje en razón de la gran cantidad de consumidores es ésta, encontraremos que es ínfimo. Lo que me induce a una nueva pregunta: ¿Con 144 mil consumidores, por qué tan poquitos afectados? Para mí está claro que no eran los medicamentos los que estaban contaminados. Ahora sí podrían estar contaminados, porque para ello los recogieron, para que hubiese las pruebas contra los culpables prefabricados; contaminando a posteriori los frascos, quedan fabricadas las pruebas. Quién podría ahora decir lo contrario, si son juez y parte en las investigaciones, porque el Ministerio Público trabaja con los elementos de juicio que le entregan las autoridades de la Caja, con los que no podrá hacer nada, absolutamente nada. Esta no es la primera mentira durante este caso, tampoco en el pasado y fabricarán mucho más en el futuro.
Los funcionarios de la CSS han conducido las investigaciones en forma tal para que se le exculpe de una responsabilidad que se debe localizar en otro lugar de la misma Caja.
La cifra espeluznante de 144 mil consumidores del jarabe sin azúcar, si fuera cierto, hubiera afectado a muchos miles de panameños porque los números así lo indican.
Por otra parte, es importante destacar que los laboratorios de producción de medicamentos, cuando se disponen a la producción, lo hacen siguiendo normas que se establecen para determinar la localización de las mismas, es decir se establecen lotes de producción, se numeran y se registran. Cuando se procede a tal producción, cada lote representa varios miles de unidades, no se producen unos cuantos cientos. De allí parte mi planteamiento, "los supuestos medicamentos contaminados" deben sumar varios miles y si 144 mil consumidores tenían esa misma cantidad, lo tenían para consumirla, no para tenerla guardada, por pocos que hayan sido los frascos en uso. Sin temor a equivocarme, afirmo que son muchos miles los usuarios que han consumido el producto, de allí que la suma irrisoria de 42 muertos y otros tantos más afectados, nos obliga indefectiblemente a aceptar que sea por allí por donde viene la verdadera culpabilidad de las autoridades.
He escuchado desde el anonimato de unas supuestas declaraciones, al estilo Hoffman, que me conducen a pensar una vez más en la farsa que se ha montado. Decir que se cambiaron las etiquetas de vencimiento; decir también que les entregaron dietileinglicol en lugar de glicerina, constituye el absurdo más descomunal, porque sería lo mismo que aceptar que el laboratorio de la CSS está integrado por los profesionales más incapaces e irresponsables de la tierra, lo cual no es cierto, no lo podría aceptar.
¿Cuantos lotes de producción hubo y cuáles son las numeraciones de éstos y de cuántas unidades fue cada lote? De todo esto no hay nada en claro.
Queda una interrogante más. Cuando se incorporan los diferentes ingredientes para la preparación de un medicamento en el recipiente destinado par tal efecto, estos son batidos hasta cuando la mezcla sea absolutamente uniforme. Ello nos conduce a pensar que cada uno de los consumidores del medicamento en cuestión ingirió la misma cantidad del ingrediente señalado como el veneno asesino, dependiendo sólo de la cantidad que haya consumido del frasco. Como se puede observar, no hay una relación cuantitativa entre consumidores y afectados.
Cada día que pasa los funcionarios se enredan más y más en sus propias mentiras; desgraciadamente, el vocablo "renuncia" desapareció en Panamá desde 1968, salvo muy contadas excepciones. Los hombres y mujeres del pasado, hicieron de ese vocablo un dogma de honor, que ya no existe y en el pasado no hubo ningún PRD.
José De León, dueño de un salón de belleza en la entrada de Concepción, dice que la vigilancia policial en esa área es muy poca y que los robos se dan a toda hora.
En el sector se están robando los cables eléctricos, golpean los vidrios de los locales comerciales, como pudo observar Panamá América.
Julio Platero: "En el día se observa poca vigilancia policial y en la noche no hay. Después de las 6:00 de la tarde no se ve ningún policía en las calles".
Encarnación Mena: "Los policías pasan por el área esporádicamente. Hace seis años fuimos víctimas de un robo".
Omar De Gracia: "Nos hurtan los cables de electricidad, los medidores, nos quiebran los vidrios de los locales comerciales. El área está descuidada por los agentes policiales. A mí me han robado cuatro veces".
Gaspar Peña: "Tengo ocho años de tener este local comercial y desde esa fecha la seguridad policial va de mal en peor. Los policías son escasos, por lo que recomiendo hacer más rondas policiales".
Joaquín Barahona: "En el día, la vigilancia policial es poca, pero en la noche es nula.Los policías desaparecen".