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Los filisteos de la democracia


Hacen algunos años, cuando todavía cursaba los estudios de Licenciatura en Derecho y Ciencias Políticas, llegó a nuestras manos, gracias a una fraternal donación del fallecido profesor y catedrático, Dr. Simeón González, el libro de Vladimir Illich Lenin titulado “La democracia y el renegado Karl Kausky”. En dicha obra de debate abierto y frontal, el autor criticaba a este último la teorización que sobre la democracia esbozaba, sobre todo, porque desarrollaba el concepto al margen de las contradicciones sociales e ignoraba categorías como la correlación de fuerzas que hoy son herramientas para cualquier análisis de coyuntura, verbigracia el tema de la Constituyente.
Toda la teorización de Kausky radicaba en el concepto de la democracia pública o si se quiere, abstracta; lo que llevó a Illich a caracterizarlo como el teórico de las ilusiones o pretensiones democráticas pequeño burguesas.
En efecto, el tema de la democracia no puede administrarse ni debatirse al margen del escenario económico, social y político, y en él cómo se están moviendo contradictoriamente los factores de poder aludidos en la teoría constitucional de Fernandind Lasalle.
En nuestro entorno social y político militan algunos personajes que se dan golpe de pecho y se han autoproclamado lo que yo denomino “los plus ultras de la democracia”. Cuando uno los escucha y lee lo que escriben, se observa fácilmente que sus opiniones, tal vez sin ello mismos saberlo, parten del espejismo propio de un enfoque de la democracia que se sustenta en igualdad y acceso de oportunidades que sólo existe en sus mentes. Estos filisteos de la democracia, algunos de ellos, con sólida formación intelectual y académica, suelen apelar a los teóricos de la transición propia de la contradicción que dió forma al pensamiento liberal clásico y de democracia representativa que aún hoy sigue siendo excluyente.
Ya en una ocasión Max Weber, desde una perspectiva estructuralista y funcionalista, criticó acremente la ficción del sufragio propio de la democracia representativa.
Desde la perspectiva anterior, resulta entendible, porque algunos de estos filisteos de la democracia les cuesta entender que lo que se trata es de construir escenario y correlaciones de fuerzas que le permitan al pueblo panameño ser un actor importante en la elaboración de un nuevo texto político constitucional.
A esos filisteos le recordamos que el sufragio en la democracia representativa o si se quiere, en unas elecciones para escoger Constituyente, el individuo pierde sus referencias con su estructura orgánica, lo que lo hace más vulnerable a la ficción o ilusión de este cretinismo democrático.
Estos filisteos son una especie de pensadores que se mueven contradictoriamente. Por ejemplo, usted los observa que son raudos defensores de los derechos humanos y las garantías fundamentales; sin embargo, a diario, prejuzgan, condenan, vociferan y lanzan todo tipo de diatribas donde se violan principios fundamentales, más preciso, derechos naturales, como lo es el Estado de inocencia, la dignidad y la integridad del ser humano. Algunos de ellos hasta se jactan de practicar un cristianismo de avanzada; no obstante, cómo recriminan y teorizan una justicia prejuiciada y selectiva.
La temática arriba mencionada la he venido analizando con mi hermano, el Dr. Silvio Guerra, por lo que hemos decidido enfrentar a esos titanes de la seudodemocracia.

101 años de Panamá América

 
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