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Los genios publicitarios


He observado en la televisión un anuncio sobre la rifa de un automóvil cuyo boleto se puede adquirir por una cantidad de dinero producto de la compra en un supermercado de la localidad.

En dicho anuncio sale un cantante de reggae y varias mujeres donde el remeneo y atributos femeninos hacen gala de exhibicionismo sin el menor pudor.

La explicación habitual de los publicistas y entendidos en el asunto es que cualquier contenido sexual tiene la capacidad de atraer la atención del espectador facilitando la venta del producto al que va asociado. Sin embargo, se ha comprobado a través de estudios que un anuncio de contenido sexual produce un empeoramiento del recuerdo de cualquier anuncio que llevase insertado y lo desvía de la publicidad debido a que el contenido sexual atrae más que el producto que se quiere publicitar. Lo que hace que atraiga más es el morbo, la curiosidad y la excitación. Y, el que utiliza el sexo para hacer publicidad de productos que no tienen nada que ver con el sexo en sí es porque piensa que no existe otra manera más eficaz de llamar la atención. Los “genios” publicitarios se preocupan demasiado por llamar la atención y no por vender el producto.

El sexo es un parámetro que afecta nuestras decisiones precisamente porque, junto con el instinto de supervivencia, es el más poderoso de los instintos que tenemos. A veces conscientemente, a veces inconscientemente, pero siempre está allí. Si bien es indiscutible que las cuestiones sexuales son muy efectivas para despertar interés, no hay razón para creer que son detonantes de compra salvo en productos relacionados con el sexo, como revistas especializadas, juguetes sexuales, películas XXX, etc. Los servicios sexuales tienen una altísima demanda, desde el simple chateo hasta la abierta prostitución. Sin embargo, estrechar una relación entre el sexo y productos o servicios que no guardan ninguna conexión puede resultar contraproducente, generando, en ocasiones, mala voluntad por parte de los consumidores.

De modo que, la próxima vez que las hormonas se le alboroten a un ejecutivo de cuenta, o que el coordinador de marketing sienta ese cosquilleo puberto o que piense que una copa 34C puede aumentar sus ventas, habrá que pensarlo dos veces. No sea que un exceso publicitario le cause una frigidez en sus ventas.

gemiliani@cableonda.net

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