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"Los gringos son brutos”


Estudiando el escenario político de Estados Unidos desde que George W. Bush asumió la presidencia, se me ha ocurrido escribir un libro titulado "Los gringos son brutos". Me sobran datos para demostrar que gran parte del pueblo norteamericano -ignorante e ingenuo en cuestión de política- no sólo está siendo desplumada como un pollo sin darse cuenta, sino que piensa votar por los mismos políticos que lo están desplumando.
En el libro expondría cómo Bush, el vicepresidente Dick Cheney y los neoconservadores que los rodean, establecieron un aparato estatal de desinformación y propaganda -a espaldas del pueblo, pero pagado por el pueblo- para promover la invasión de Irak por medio de mentiras. Describiría cómo un ideólogo del régimen, Glenn Norquist, procura desmantelar el gobierno para dejar al pueblo norteamericano desamparado en los reglones de educación, salud y prestaciones sociales. Anotaría cómo la administración de Bush y Cheney, al servicio de intereses mineros y petroleros, protege y promueve la contaminación ambiental.
Además de dar detalles sobre el fraude que el partido republicano planifica para las elecciones del 2 de noviembre, citaría el libro "El robo de las elecciones: Cómo el fraude electoral amenaza nuestra democracia", escrito por John Fund. En éste el autor anota que el sistema electoral de Estados Unidos está tan viciado que por lo menos ocho de los terroristas responsables por los ataques del 11 de septiembre de 2001 podían ejercer el voto en Florida y Virginia.
Lo peor es que, periódicos como el New York Times, el Washington Post y Los Angeles Times dejan pasar escándalos como los anteriores y muchos más. El problema estriba en que las voces de denuncia y de protesta son aisladas, mientras que los propietarios de los diarios y estaciones de televisión hacen lo posible por mantener el statu quo. Hay columnistas que se atreven a decir la verdad -en el New York Times están Paul Krugman y Bob Herbert- pero los editoriales y reportajes son tan tímidos que parecen ser escritos por monjitas de la caridad y el periodismo investigativo ha pasado de moda.
Tampoco han tenido los medios principales de comunicación pública el valor de denunciar las medidas de intimidación o discriminación a que han sido sometidos por el régimen de Bush-Cheney. Un ejemplo reciente es el hecho de que el vicepresidente Cheney, quizá irritado por las columnas de Krugman y Herbert, no permite que los reporteros del New York Times lo acompañen en sus giras electorales. Pero en vez de denunciar el hecho a grandes titulares y de expresar indignación en fuertes editoriales, el diario se ha limitado a publicar un artículo jocoso sobre el tema (Rick Lyman, "Desperately Seeking Dick Cheney", New York Times 19 de septiembre de 2004).
En consecuencia, en el libro proyectado, señalaría a los periódicos y estaciones de televisión de Estados Unidos como responsables de que los gringos sean tan ignorantes e ingenuos en cuestiones de política que no saben defender sus propios intereses. El sistema democrático en la nación más poderosa del mundo se está desplomando porque en ningún país se puede mantener sin medios de comunicación independientes y valientes que busquen la verdad y ataquen de frente a la injusticia.
DR: Una de las promesas de campaña del presidente Torrijos fue crear un consejo nacional de transparencia y combate a la corrupción, ¿ya se formó?
UBALDINO REAL: Tenemos un buen borrador de lo que vamos a proponerle a la sociedad.
DR: Cuando en el discurso de toma de posesión, el presidente Torrijos dijo que iba a acabar con el grupo de los intocables, ¿a quiénes se refería?
UBALDINO REAL: El mensaje del señor Torrijos sobre ese tema es que la justicia va a ser igual para todos, no solamente para el hijo de la vecina.
(*)Entrevista al ministro de la Presidencia, Ubaldino Real Solís, en el programa Enfoque transmitido el domingo 19 de septiembre en RPC canal 4.(DR)

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