Los humanos tropiezan dos veces; los políticos muchas más
EL CONOCIDO REFRÁN, en su versión correcta dice: El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Pero esa máxima, lo hemos comprobado muchísimas veces, no reza para los políticos; entre mis colegas, los hay con una capacidad sin límites, no para simplemente tropezar sino para estrellarse, una, y otra, y otra vez, con la mismísima piedra.
La campaña política para las elecciones del 2009, no importa los plazos que se hayan fijado en el reformado Código Electoral, comenzó ya. El PRD será, por lo que parece, el que primero podría escoger su candidato. Es un secreto a voces que si la facción de ese partido, que no gobierna, derrota al sector que gobierna, en las elecciones internas anunciadas para mediados de año, el candidato será el expresidente. Pero si el sector que actualmente controla el partido gobernante lograra mantener su hegemonía, nadie se sorprenda, se vislumbra, primero, una nueva aventura reeleccionista, ensayada ahora por el actual inquilino del Palacio de la Las Garzas; pero como ésta tiene muy escasas posibilidades de prosperar, resucitarán muchas aspiraciones, que no serán solamente las que ahora suenan.
Por el lado de "la llamada oposición" se perfila la candidatura del señor de los supermercados. Por ser el dueño indiscutido de la orquesta, él decide, sin que ninguna de sus huestes se atreva a cuestionarle, la música que se toca bajo sus toldas. Pero que llegue a correr solo, es poco probable. El expresidente Endara parece muy seriamente encaminado a una nueva candidatura. Si corre solo o llega a aliarse con sus antiguos compañeros del Partido Arnulfista, depende de muchos imponderables y, especialmente, de que se logre limar "algunas asperezas y resabios" que dejó la última contienda electoral. ¿Qué papel pudiera jugar el Molirena para contribuir a ese entendimiento? Todo dependerá, lo que parece difícil, de que dejen de ser "la jaba de los cangrejos" en que se han convertido.
A la Unión Patriótica, amalgama de intereses fundamentalmente oligárquicos, que curiosamente escogió el mismo nombre que en su momento utilizó el dictador Primo de Rivera, en los años finales de la monarquía de Alfonso XIII, y previos a la instauración de la República Española, para agrupar a la derecha más reaccionaria, le veo menos futuro que el que imaginan sus creadores. Sus alternativas son, a mi juicio las siguientes: Tener un candidato propio. Si ensayan esa fórmula, cosa que no creo, es que son más ilusos de lo que podemos pensar (ellos saben que no obtendrían ni la tercera parte de los votos que les consiguió el expresidente Endara). La segunda, llegar a un acomodo con el PRD (no se olvide que el principal socio de esa agrupación es el antiguo partido Solidaridad, también conocido como “el PRD Light”). Esa posibilidad es muy real. Y aumentaría si el candidato del PRD terminara siendo al actual primer vicepresidente. La tercera, es sumarse a una de las candidaturas de oposición. Esto sólo ocurriría si ésta se proyectara como ganadora, pues a los intereses económicos que convergen en la llamada Unión Patriótica se agruparon para no quedarse fuera del futuro reparto del poder. Así de simple.
Si hay que hacer una primera conclusión de lo hasta ahora dicho, esta es que no hay claridad sobre quienes se disputarán la silla presidencial y que las posibles alianzas tampoco están claras.
Una segunda conclusión, es que en la conformación de las nóminas y las alianzas el pueblo, la inmensa mayoría de éste, tendrá muy poco que decir. El reparto se hará entre los mismos gamonales de siempre. Más del 50% de los votantes registrados no pertenece a ningún partido político; pero ni siquiera todos los que pertenecen a esas agrupaciones participarán para decidir "los acomodos electorales".
Una tercera conclusión, es que en las elecciones del 2009 volveremos a ser conducidos como en un túnel que necesariamente desemboca obligándonos a escoger entre las mismas opciones de siempre.
Una cuarta conclusión, es que mientras no cambiemos el sistema perverso que consagra nuestro Código Electoral, no habrá alternativas al círculo vicioso que garantiza a los partidos políticos el monopolio del sistema electoral.
Una quinta conclusión, es que los dirigentes de los partidos de "la llamada oposición", inconsciente o conscientemente, más creo esto último, siguen creyendo que con las normas electorales vigentes ellos pueden hacerse con el poder. Desde luego, están equivocados. El actual sistema electoral le da todas las ventajas al partido gobernante. Mientras se puedan ganar las elecciones con una mayoría relativa, subsiste la posibilidad de alcanzar la presidencia con un 35% de los votos, y hasta menos. Ya ocurrió y estamos ante la posibilidad, muy real, de que se repita esa aberración antidemocrática.
Una sexta y última conclusión, por el momento, pues ya habrá oportunidad de hacer otras, es que, vistos los acomodos que se han hecho para continúe en manos de los mismos sujetos el control de los procesos electorales, hay muy pocas esperanzas de que algo cambie, sustancialmente. La mamarrachada instrumentada con las recientes reformas al Código Electoral, donde se cambiaron algunas cosas cosméticas, pero nada de verdadera importancia, permite prever que en el 2009, los mismos intereses económicos seguirán repartiéndose el país.
¿Qué podemos hacer frente a ese sombrío panorama? De eso me ocuparé en mi próximo artículo.
La campaña política para las elecciones del 2009, no importa los plazos que se hayan fijado en el reformado Código Electoral, comenzó ya. El PRD será, por lo que parece, el que primero podría escoger su candidato. Es un secreto a voces que si la facción de ese partido, que no gobierna, derrota al sector que gobierna, en las elecciones internas anunciadas para mediados de año, el candidato será el expresidente. Pero si el sector que actualmente controla el partido gobernante lograra mantener su hegemonía, nadie se sorprenda, se vislumbra, primero, una nueva aventura reeleccionista, ensayada ahora por el actual inquilino del Palacio de la Las Garzas; pero como ésta tiene muy escasas posibilidades de prosperar, resucitarán muchas aspiraciones, que no serán solamente las que ahora suenan.
Por el lado de "la llamada oposición" se perfila la candidatura del señor de los supermercados. Por ser el dueño indiscutido de la orquesta, él decide, sin que ninguna de sus huestes se atreva a cuestionarle, la música que se toca bajo sus toldas. Pero que llegue a correr solo, es poco probable. El expresidente Endara parece muy seriamente encaminado a una nueva candidatura. Si corre solo o llega a aliarse con sus antiguos compañeros del Partido Arnulfista, depende de muchos imponderables y, especialmente, de que se logre limar "algunas asperezas y resabios" que dejó la última contienda electoral. ¿Qué papel pudiera jugar el Molirena para contribuir a ese entendimiento? Todo dependerá, lo que parece difícil, de que dejen de ser "la jaba de los cangrejos" en que se han convertido.
A la Unión Patriótica, amalgama de intereses fundamentalmente oligárquicos, que curiosamente escogió el mismo nombre que en su momento utilizó el dictador Primo de Rivera, en los años finales de la monarquía de Alfonso XIII, y previos a la instauración de la República Española, para agrupar a la derecha más reaccionaria, le veo menos futuro que el que imaginan sus creadores. Sus alternativas son, a mi juicio las siguientes: Tener un candidato propio. Si ensayan esa fórmula, cosa que no creo, es que son más ilusos de lo que podemos pensar (ellos saben que no obtendrían ni la tercera parte de los votos que les consiguió el expresidente Endara). La segunda, llegar a un acomodo con el PRD (no se olvide que el principal socio de esa agrupación es el antiguo partido Solidaridad, también conocido como “el PRD Light”). Esa posibilidad es muy real. Y aumentaría si el candidato del PRD terminara siendo al actual primer vicepresidente. La tercera, es sumarse a una de las candidaturas de oposición. Esto sólo ocurriría si ésta se proyectara como ganadora, pues a los intereses económicos que convergen en la llamada Unión Patriótica se agruparon para no quedarse fuera del futuro reparto del poder. Así de simple.
Si hay que hacer una primera conclusión de lo hasta ahora dicho, esta es que no hay claridad sobre quienes se disputarán la silla presidencial y que las posibles alianzas tampoco están claras.
Una segunda conclusión, es que en la conformación de las nóminas y las alianzas el pueblo, la inmensa mayoría de éste, tendrá muy poco que decir. El reparto se hará entre los mismos gamonales de siempre. Más del 50% de los votantes registrados no pertenece a ningún partido político; pero ni siquiera todos los que pertenecen a esas agrupaciones participarán para decidir "los acomodos electorales".
Una tercera conclusión, es que en las elecciones del 2009 volveremos a ser conducidos como en un túnel que necesariamente desemboca obligándonos a escoger entre las mismas opciones de siempre.
Una cuarta conclusión, es que mientras no cambiemos el sistema perverso que consagra nuestro Código Electoral, no habrá alternativas al círculo vicioso que garantiza a los partidos políticos el monopolio del sistema electoral.
Una quinta conclusión, es que los dirigentes de los partidos de "la llamada oposición", inconsciente o conscientemente, más creo esto último, siguen creyendo que con las normas electorales vigentes ellos pueden hacerse con el poder. Desde luego, están equivocados. El actual sistema electoral le da todas las ventajas al partido gobernante. Mientras se puedan ganar las elecciones con una mayoría relativa, subsiste la posibilidad de alcanzar la presidencia con un 35% de los votos, y hasta menos. Ya ocurrió y estamos ante la posibilidad, muy real, de que se repita esa aberración antidemocrática.
Una sexta y última conclusión, por el momento, pues ya habrá oportunidad de hacer otras, es que, vistos los acomodos que se han hecho para continúe en manos de los mismos sujetos el control de los procesos electorales, hay muy pocas esperanzas de que algo cambie, sustancialmente. La mamarrachada instrumentada con las recientes reformas al Código Electoral, donde se cambiaron algunas cosas cosméticas, pero nada de verdadera importancia, permite prever que en el 2009, los mismos intereses económicos seguirán repartiéndose el país.
¿Qué podemos hacer frente a ese sombrío panorama? De eso me ocuparé en mi próximo artículo.