Los informes económicos de los EE.UU.
El primero de los informes, sobre la situación económica en 76 países, es presentado anualmente por ley al Congreso de los Estados Unidos. Su preparación es responsabilidad principal del Departamento de Estado, pero las delegaciones norteamericanas en cada país asumen gran parte del peso en el recaudo de la información y la determinación de apreciaciones que se hacen. El segundo está principalmente enfocado hacia el intercambio comercial entre los Estados Unidos y cada uno de los países estudiados.
Como gran exportador de tecnología y conocimiento, y enérgico promotor de la libre empresa en todo el mundo, los Estados Unidos invierten grandes recursos en todo tipo de soporte para sus ciudadanos, al aventurarse hacia ultramar. Además de colaborar financieramente, a través de programas específicos como OPIC, que asegura la inversión estadounidense en el exterior, también apoyan a sus empresarios con información social, cultural, política y económica en casi todos los países del mundo. Buscan equipar a sus inversionistas con las herramientas necesarias para que tomen decisiones inteligentes e informadas sobre dónde ubicar sus capitales.
Es cierto que la información macroeconómica del informe, al menos en lo que respecta a Panamá, es de mediados del año pasado y que contiene imprecisiones estadísticas dignas de crítica. Superados estos tecnicismos, sin embargo, las apreciaciones de los informes, tanto las negativas como las positivas, deben ser analizadas por nuestras autoridades nacionales, no como una "calificación" de su labor, sino como una opinión ilustrada de parte interesada.
Posteriormente, nuestras autoridades, con la diplomacia que los Estados Unidos ha demostrado carecer,
al menos en estos informes, deben dirigir sendos esfuerzos aclaratorios al gobierno de ese país para hacer lo
posible por disminuir el impacto negativo que pueda tener dicho informe en nuestra reputación, tanto en esa
nación como en el resto del mundo.
Como gran exportador de tecnología y conocimiento, y enérgico promotor de la libre empresa en todo el mundo, los Estados Unidos invierten grandes recursos en todo tipo de soporte para sus ciudadanos, al aventurarse hacia ultramar. Además de colaborar financieramente, a través de programas específicos como OPIC, que asegura la inversión estadounidense en el exterior, también apoyan a sus empresarios con información social, cultural, política y económica en casi todos los países del mundo. Buscan equipar a sus inversionistas con las herramientas necesarias para que tomen decisiones inteligentes e informadas sobre dónde ubicar sus capitales.
Es cierto que la información macroeconómica del informe, al menos en lo que respecta a Panamá, es de mediados del año pasado y que contiene imprecisiones estadísticas dignas de crítica. Superados estos tecnicismos, sin embargo, las apreciaciones de los informes, tanto las negativas como las positivas, deben ser analizadas por nuestras autoridades nacionales, no como una "calificación" de su labor, sino como una opinión ilustrada de parte interesada.
Posteriormente, nuestras autoridades, con la diplomacia que los Estados Unidos ha demostrado carecer,
al menos en estos informes, deben dirigir sendos esfuerzos aclaratorios al gobierno de ese país para hacer lo
posible por disminuir el impacto negativo que pueda tener dicho informe en nuestra reputación, tanto en esa
nación como en el resto del mundo.