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Los intermediarios


Observamos con mucho pesar el papel que vienen desempeñando los intermediarios en todas las actividades de la sociedad panameña, en las que quieren ganar más beneficios que los que trabajan honestamente bajo sol y agua como Dios manda y de los que invierten sus capitales, sus trabajos físicos y responsabilidades.

Tal situación la venimos observando en las actividades agropecuarias, donde le compran al productor a bajísimos precios para venderlos después a precios exorbitantes. Igual pasa con otros productos e insumos para los cuales les abren crédito con el propósito de comprarles a los precios que a ellos les conviene. De la misma forma, vienen haciendo con los precios de los combustible y sus derivados, considerando que son un artículo de primera necesidad.

Somos consciente de que en la actividad del comercio no es comprar y vender huevos al mismo precio, pero tampoco es honesto y moral querer ganar mucho más y aprovecharse sin ningún control y responsabilidad sobre aquellos que invierten su dinero y su trabajo físico bajo riesgos responsabilidades dentro de sus humildes actividades.

Ese sistema y mecanismo es también muy conocido en otros sectores y actividades de la sociedad como son las coimas, los casinos, los tráficos de influencias en las operaciones comerciales, gubernamentales y personales, en los cobros directos del gobierno a favor de las empresas financieras como entes privados.

Algo que ha venido llamando la atención de la sociedad y los usuarios dentro del consumo eléctrico son las cláusulas que señala cada recibo con la identificación Generación, Transmisión y Distribución, en el cual llama la atención que las primeras señalan un costo mayor que la última que es la que distribuye y suministra el fluido eléctrico a sus clientes. Los usuarios, al no conocer de fondo el mecanismo sobre el cobro de esas dos primeras cláusulas, hace la pregunta con el derecho a respuesta, para que le expliquen a qué estamento le corresponde el cobro de esas cláusulas, sí es al Estado o a la empresa que suministra el fluido eléctrico o algún consorcio privado. Y de ser así, quiénes lo conforman, a quiénes le pertenecen, porque en apariencia se maneja fuera de control, a pesar que en ese tipo de actividad no debe existir fueros y privilegios.

Es lastimoso que en nuestra sociedad, aunque se trate de ocultar, es incontrolable el flagelo de la inmoral cultura del juega vivo en detrimento de los pobres.

101 años de Panamá América

 
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