Los jóvenes en las elecciones
Hace días leí un artículo y decía que en las elecciones pasadas, a los jóvenes se les daba conciertos musicales. Fue lo peor que pudo hacer Martín en ese entonces; parecía dar circo para divertir a los jóvenes y tener sus votos. Efectivamente, esos muchachos votaron por él y ahora están desilusionados, porque el circo finalizó y no quedó comida ni trabajo.
Ahora, algunos candidatos hacen igual y acarrean a esa juventud al son de reggaes como si así los educaran, los hieran sentir el valor que tienen, de maduraran para ser grandes ciudadanos. Volvemos a años anteriores con la misma política equivocada; espero que esa juventud madure lo suficiente para que depositen su voto por el mejor candidato y no por el que más fiestas ofrece. Esta campaña debe hacerse basada sobre pilares fuertes y sólidos, porque este pueblo está hastiado de la misma forma de hablar y actuar. Antes se compraban los votos; ahora continúan con la misma costumbre errada y creen que dando becas, fiestas, caminando gastando zapatos, ofreciendo de todo para atraer dirigentes de otros partidos, ganarán. Esos que son capaces de venderse y dejar sus antiguos partidos para ir a otros, los traicionarán igual a la hora de votar con conciencia.
Recomiendo a los candidatos actuales que cambien el sistema de campaña; dejen de hablar para escuchar; dejen de ofrecer lo que saben no podrán cumplir y vuelvan a engañar a los jóvenes que tanto esperan de los adultos y los políticos. No son tontos. Ya no comen cuentos. Fíjense bien lo que dicen; los votantes se han enseriado y exigen lo mismo de los políticos. Eviten jugar con esos muchachos que comienzan sus vidas y buscan paradigmas donde mirarse para enfilar su futuro. Si los mayores no somos buenos ejemplos para la juventud, esta se descarría; si las familias fallamos en educar a los hijos con ejemplos positivos, el país no progresará; si los gobernantes muestran indiferencia ante los problemas y sólo piensan en llenar sus bolsillos de riquezas, no valdrán las inversiones, porque la juventud estará contaminada con violencia, delitos y ése no es el futuro que queremos.
Volvamos a la decencia, la honestidad, los valores morales, para conducir a los jóvenes por la senda del bien y que sean hombres honorables, no entre comillas sino de veras.
Seamos nuevos políticos y dirigentes para este país y no repitamos el PRD.
marisin@cableonda.net