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Los Juegos Centroamericanos y la Integración


Ya se efectuó la inauguración de los IX Juegos Centroamericanos. Bonito encuentro de integración del deporte regional. Miles de deportistas, de las seis naciones centroamericanas, se reúnen en nuestro país para medir su nivel competitivo en las más diversas disciplinas. Quien escribe este artículo, vivió la emoción de llevar en su pecho la tricolor cuando, en 1977, representamos a Panamá en los Segundo Juegos Centroamericanos celebrados en El Salvador. Igual emoción cuando logramos, para nuestra patria, una presea en los veinte kilómetros en marcha olímpica.

Los Juegos Centroamericanos, que iniciaron el 9 de abril y culminan el 19 del mismo mes, fortalecen los lazos de hermandad de aquellos países que nos identificamos por la geografía (hablamos del istmo centroamericano); que nos identificados por una cultura similar y una historia de destino parecido; pero identificados, además en el nuevo contexto, por las esperanzas en una economía que genere respuestas sociales gracias a la unidad de esfuerzos y a la solidez de una integración, ahora en crisis, que nos lleve a lograr negociaciones exitosas con otras realidades sociopolíticas. El esfuerzo, la voluntad, el deseo de triunfo --y el mismo triunfo, de cada atleta, en estos IX Juegos, deben transformarse en el más claro mensaje a los gobiernos de la región para que trabajen en voluntades y políticas compartidas que faciliten el triunfo de las metas integracionistas.

Cuando en 1977 asistimos a los Segundo Juegos Centroamericanos en El Salvador recordamos, como si fuese hoy, la inauguración de aquella jornada deportiva. En el Estadio Flor Blanca, escenario donde se llevaron a cabo los actos, desde una caseta ubicada en lo alto del estadio y con vidrios oscuros, el Presidente Carlos Humberto Romero, al frente de un gobierno militar, dio las palabras de bienvenida. Me imagino que por seguridad, no fue posible ver claramente al General, por lo menos en mi caso no recuerdo haberlo visto salvo haber escuchado su discurso a través de un parlante. Eran momentos de conflictos armadas en la región, y la vía democrática estaba proscrita. Hoy es distinto y en ningún país de la región se necesitaría semejante seguridad. El predominio de la estabilidad política y los mecanismos de diálogo que hoy predominan son ejes importantes para facilitar el éxito de las metas propuestas. Y no debe ser así solo en el campo de las jornadas deportivas sino que debe involucrar todos los espectros de la integración regional. Que sea así en los temas de los desastres naturales, en los temas de la salud pública, en los temas económicos y en cada una de los asuntos cuya solución atañe a facilitar una vida mejor a nuestros pueblos.

Desde aquella jornada competitiva han transcurrido treinta y tres años y celebrados siete juegos regionales. La comprensión de la importancia que tiene para la región la solidez de la hermandad así como la identificación de los objetivos comunes (y la necesidad de trabajar alrededor de ellos) no parece del todo comprensible. Ojalá que estos IX Juegos Deportivos Centroamericanos sean un llamado a la conciencia a los que ostentan el poder para que los objetivos que buscamos con estos eventos se reproduzcan en todas aquellas actividades de interés nacional y regional.

101 años de Panamá América

 
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