Los Juegos de Antaño no son cosa de niños
La misteriosa desaparición de la obra escultórica llamada "Juegos de Antaño" está generando consecuencias que podrían incidir, incluso, en las próximas elecciones. Para un gobierno que prometió "Cero Corrupción", el que un conjunto de estatuas de bronce anden jugando a las escondidas no es cosa de broma. Sobre todo, porque la responsabilidad de su custodia orbita tan cerca de la Presidencia.
Es muy llamativo que la persona sobre la cual recaen los señalamientos iniciales haya guardado un silencio tan escandaloso. Esta falta de justificación o explicación podría crear en la opinión pública la percepción de aceptación tácita de responsabilidad, o peor aún, de encubrimiento a personas más encumbradas. La acumulación de hechos reprochables y de escándalos públicos puede convertirse en una piedra de molino sobre la candidatura oficialista.
Los rumores que buscan vincular el nuevo sentido de la investigación, a la iniciativa de reforma constitucional y el posible recorte del período de ejercicio de quien ocupa el Ministerio Público, tampoco devuelven el sosiego. Ya es hora de ir a la raíz del problema del hurto de piezas de cobre y bronce. Es público y notorio que hay una operación internacional que busca exportar a China todos los metales posibles y en donde no se pregunta de dónde salen los lingotes. Los "Juegos de Antaño" no parecen estar jugando a las escondidas. Sus responsables nos quieren ahora echar un cuento chino y las autoridades parecen embrollados en un infantil juego de poder. ¡Cuidado pierden, además de las estatutas, la silla!