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Los límites de la burocracia


Las respuestas que ha dado el alcalde Bosco Vallarino sobre el escándalo del cheque oficial por cuatro mil dólares girado a su esposa, Annabel de Vallarino, cheque que lleva su firma, han resultado mitad show televisivo, mitad patéticas. Además, estos problemas no le ocurren a una alta autoridad nacional “por bueno” como pretende él justificarse, sino por ineficiente.

A partir de ahora, y hasta que salga del embrollo burocrático en que se ha metido él solito, del Alcalde capitalino podemos esperar un sinnúmero de acusaciones, tediosas apariciones televisivas, invocaciones religiosas y un festín de explicaciones contradictorias que en nada le ayudarán a recuperar su imagen.

Al primero que le corresponde atender el escándalo suscitado por las metidas de pata de la máxima autoridad municipal es al presidente de la República Ricardo Martinelli, y al segundo sería al partido panameñista al cual pertenece. Ambos tienen responsabilidad política por la toma de decisiones equivocadas en los límites de la administración pública. Existe una lógica en este escándalo. En primer lugar fue cometido bajo el absoluto conocimiento del Alcalde, se trató de un “error” a favor una persona privada, quien es también su cónyuge. En estas circunstancias o admite incompetencia, o se trata de otra cosa más grave.

101 años de Panamá América

 
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