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Los minutos finales


Nos hemos enfrentado a un torneo electoral realmente diferente. Primero hubo intentos de acomodo en los distintos colectivos políticos, se adelantaron las escogencias de candidatos y se iniciaron las promociones, para alcanzar las nominaciones a los puestos de mayor relevancia, mostrando cada aspirante no solo sus intenciones, sino las armas del engaño e incumplimiento de promesas, como sostén de sus propuestas. Por eso vimos cambios inusitados y los reclamos justos, pero sin cambio alguno al final. Grupos que fueron sólidos en las primarias, se sintieron frustrados y hasta han abandonado un compromiso partidario, convencidos de que la inseguridad reina en sus predios.

En ambas facciones observamos acciones de poder, que dejan serias dudas sobre la rectitud que debemos esperar en su más alta dirigencia. Los acomodos para insertar nuevos adherentes, han tenido un aporte en votos en algunos casos, pero en otros han restado entusiasmo y militancia, que se traducirá en disminución de votos que pueden ser decisivos en el resultado.

Frente a ese panorama cambiante, asistimos a un cruce de ataques que procuran denigrar al contrincante, buscando fórmulas para eliminarlos, exponiendo al conocimiento público, hechos que impiden la continuación con seguridad del triunfo. Estos momentos finales del certamen electoral, previo a la votación, tienen especial interés por la inocultable avanzada de quienes han cifrado su preferencia, en el descalabro o rechazo del opositor.

Ya hemos visto la reubicación de candidatos, los apoyos masivos con recursos públicos a unos, y el no disimulado activismo que desde los despachos superiores y con provisiones de utilería escolar, bicicletas, becas y otros beneficios, activan a los electores que en innecesaria gratitud, pagarán un supuesto favor, costeado con su propio dinero y solo ofrecido en éstos momentos.

Los minutos finales de la campaña serán angustiosos para algunos, dolorosos para otros, frustrantes para los muchos, agotadores para la mayoría, aniquiladores para los optimistas, ruinosos para quienes han comprometidos sus bienes con la esperanza y la inseguridad. Los minutos finales se acercan con velocidad hasta llevar al desengaño a quienes, sin tener cualidades políticas, apostaron sus esfuerzos y recursos en una inversión tan insegura. Quedan muchas cosas por hacer. Hay que asegurar la presencia de representantes de partido en todas las mesas de votación. Los delegados y representantes de cada candidato para asegurar que no falten boletas, que los copartidarios acudan oportunamente a votar, costear la alimentación de cada dirigente activo en las mesas de votación, resolver dificultades comunes en esos centros, orientar fuera del recinto a los electores, vigilar la pulcritud del sufragio y garantizar la honestidad del escrutinio.

Los minutos finales son los más costosos, importantes y decisivos.

101 años de Panamá América

 
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