Los motivos de Chávez
Los roces entre Colombia y Venezuela parecen proyectar peligrosos escenarios sobre la región. Durante 2007, las gestiones del presidente Hugo Chávez, en el contexto del denominado proceso humanitario, debieron ser suspendidas por la administración de Nariño, luego de la evidente inversión mediática y política de Caracas, favorable a las insurgentes FARC. Pese a la legalidad y firmeza del discurso de Bogotá, Caracas ha persistido en un lenguaje ofensivo y provocador, que pareciera decidida a profundizar un conflicto con su vecino.
¿Qué no le ha dicho Chávez al presidente Uribe en los últimos meses? Un lenguaje incendiario avanza desde Caracas. ¿El propósito?: lograr el reconocimiento de las FARC como fuerza política beligerante. Es decir, admitir la legalidad política de sus acciones. Por eso ha llamado a los gobiernos de la región a eliminar el calificativo de terroristas a las FARC. ¿Es posible? Sí, claro, siempre y cuando las FARC renuncien al secuestro, a la extorsión, al boleteo, a la guerra abierta contra el Estado colombiano, al narcotráfico, al crimen y a la inseguridad en que han sumido a Colombia.
¿Puede el flamante presidente Chávez garantizar eso? Resulta repugnante el espectáculo montado con dos secuestradas la semana pasada. El ha aparecido como el salvador de dos mujeres que, previamente, fueron secuestradas por sus aliadas las FARC. Primero las secuestran y luego las utilizan como trofeo para demostrar su buena voluntad. Es decir, te coloco la pistola en la sien, activo el gatillo y luego, cuando lo retiro, me tienes que agradecer que no te haya matado. ¿Es eso lo que Chávez quiere que los gobiernos de la región aplaudan?
Todo parece indicar que Chávez encabeza un chantaje descomunal. O se aceptan los términos de actor político que le atribuye a las FARC o prende la región. Hacia allá parecen conducir los roces con que ha comenzado el año.