"Los municipios y el medio ambiente"
El deterioro del medio ambiente, a lo largo y ancho del país, es más grande de lo que pudiéramos imaginar. Todos los días se contamina, deforesta, se ensucia y se acaba con los Recursos Naturales a ciencia y paciencia de las autoridades ¿porqué no se actúa? ¿por qué no se detiene esa actividad destructiva de todos los panameños? ¿es por desconocimiento? ¿mala fe? ¿falta de recursos? ¿o falta de decisión política? Algo tenemos que hacer.
Propongo que en una próxima reunión de la Asociación de alcaldes y presidentes de los consejos de representantes, se dedique la sesión exclusivamente a una jornada que llamaremos "Los Municipios y el Medio Ambiente". Estarían como invitados y expositores, representantes de diversas ONG"S, Fundejoven (reciclaje) PROMAR (preservación de Costas y Especies Marinas); Clubes Rotarios (Programa Preservar el Planeta Tierra), Fundación Natura, INRENARE, La DIMA, Ministerio de Salud, El IDAAN, PANAIDIS, el Smitsonian, etc.
Casi no hay semana que no haya problemas por recolección, disposición de la basura, ya sea en la capital o en el interior. En Chitré se le sigue tirando al lado del aeropuerto, afectando las fuentes de agua y los vuelos de los aeroplanos, por la presencia de aves de rapiña. En las Tablas se tira a la orilla de los ríos y ésta va a dar a las playas. En Pedasí, se escogió unos hermosos manglares y con la marea se va hasta Isla Iguana, nuestra gran reserva natural. En Arraiján, La Chorrera y Capira, hay un conflicto permanente. En la afueras de la capital la basura se tira por cualquier lado.
En cuanto a la eliminación de las aguas negras, la situación es más dramática, por los peligros que encierra. En la capital hemos hecho de la bahía, la gran cloaca de la ciudad y de los ríos que la alimentan: Mataznillo, Tapia, Juan Díaz, Río Abajo, Curundú, Tocumen, Matías Hernández y quebradas, los drenajes portadores de suciedad y muerte, en lugar de belleza y vida. En Chitré los tanques sépticos se derraman directamente a la boca de Parita donde se procesan peces y camarones. En las Tablas se tiran al río Guararé y más abajo hay tomas de agua para riego. La gente usa agua y se baña. Igual ocurre David, con el Rondón, que recoge desechos del Hospital José De Obaldía. Más abajo la gente pesca y se baña. El Hospital de la CSS en David usa la quebrada San Cristóbal, que se une a otros ríos, donde la gente pesca y se baña. A pesar de la prohibición, por el alto grado de contaminación, la gente pesca y se baña en la Bahía de Panamá, Amador, Taboga y Veracruz. No hay bombas par tirar mar afuera la aguas negras, después de tratarlas y el plan maestro del acueductos y alcantarillados de la ciudad de Panamá y de las principales ciudades del interior, están atrasados o ni siquiera existen los proyectos. Si queremos preservar la salud de los panameños y lograr el potencial turístico de nuestras costas y de la Bahía, hay que sanearla y manejar científicamente los desechos.
El uso y abuso de los agroquímicos, de empleo prohibido o restringido en sus lugares de origen, en los municipios del interior, está a la orden del día. El envenenamiento de los trabajadores y niños intoxicados en las escuelas, cercanas a cultivos que se fumigan sin ninguna protección, sin noticia frecuente. Las casas de los trabajadores de las bananeras, están dentro o a la orilla de las plantaciones, recibiendo su dosis de fumigación. Afectándose a su vez, los ríos y quebradas que cruzan por la región y envenenando peces, camarones y destruyendo las riquezas coralinas, cuando llegan al mar. A esto habría que sumar el desastre ecológico que están causando las fumigaciones aéreas en las cercanías a los arrozales y sorgales, acabando con especies vegetales como la ciruela (jobito) y con pájaros y otras especies animales benignas.
Las quejas de los poblados vecinos las explotaciones mineras, por el constante derrame de cianuro, de las minas Remance y Santa Rosa, que afectan las fuentes de agua de la región, parece un llanto sin eco.
Las quemas en la época seca destruyen la materia orgánica que sirve de sustento al suelo. Se usa como un método barato para limpiar potreros y campos de cultivo. Pero a la larga resulta caro, por los destrozos, que causa y la emigración campesina que comienza el ciclo de roza, tumba y quema en nuevas áreas montañosas.
Este pantallazo de algunos de los problemas medioambientales de Panamá, nos debe motivar a hacer algo para frenar la destrucción de los recursos naturales y comenzar la restauración de las áreas deterioradas.
Ya es hora de que el panameño empiece a seleccionar la basura en orgánica e inorgánica y le saque algún beneficio. No debemos seguir tirando la basura por doquier, ni contaminando ríos y quebradas, con aguas negras, aceites quemados y residuos industriales. El foro de la asociación de municipios es la tribuna ideal, para que todos juntos emprendamos una campaña por un Panamá más limpio, con ríos cristalinos, playas hermosas y muchos árboles, que al mecerse, es como que le enviaran un saludo al mundo y un canto a la vida.
Propongo que en una próxima reunión de la Asociación de alcaldes y presidentes de los consejos de representantes, se dedique la sesión exclusivamente a una jornada que llamaremos "Los Municipios y el Medio Ambiente". Estarían como invitados y expositores, representantes de diversas ONG"S, Fundejoven (reciclaje) PROMAR (preservación de Costas y Especies Marinas); Clubes Rotarios (Programa Preservar el Planeta Tierra), Fundación Natura, INRENARE, La DIMA, Ministerio de Salud, El IDAAN, PANAIDIS, el Smitsonian, etc.
Casi no hay semana que no haya problemas por recolección, disposición de la basura, ya sea en la capital o en el interior. En Chitré se le sigue tirando al lado del aeropuerto, afectando las fuentes de agua y los vuelos de los aeroplanos, por la presencia de aves de rapiña. En las Tablas se tira a la orilla de los ríos y ésta va a dar a las playas. En Pedasí, se escogió unos hermosos manglares y con la marea se va hasta Isla Iguana, nuestra gran reserva natural. En Arraiján, La Chorrera y Capira, hay un conflicto permanente. En la afueras de la capital la basura se tira por cualquier lado.
En cuanto a la eliminación de las aguas negras, la situación es más dramática, por los peligros que encierra. En la capital hemos hecho de la bahía, la gran cloaca de la ciudad y de los ríos que la alimentan: Mataznillo, Tapia, Juan Díaz, Río Abajo, Curundú, Tocumen, Matías Hernández y quebradas, los drenajes portadores de suciedad y muerte, en lugar de belleza y vida. En Chitré los tanques sépticos se derraman directamente a la boca de Parita donde se procesan peces y camarones. En las Tablas se tiran al río Guararé y más abajo hay tomas de agua para riego. La gente usa agua y se baña. Igual ocurre David, con el Rondón, que recoge desechos del Hospital José De Obaldía. Más abajo la gente pesca y se baña. El Hospital de la CSS en David usa la quebrada San Cristóbal, que se une a otros ríos, donde la gente pesca y se baña. A pesar de la prohibición, por el alto grado de contaminación, la gente pesca y se baña en la Bahía de Panamá, Amador, Taboga y Veracruz. No hay bombas par tirar mar afuera la aguas negras, después de tratarlas y el plan maestro del acueductos y alcantarillados de la ciudad de Panamá y de las principales ciudades del interior, están atrasados o ni siquiera existen los proyectos. Si queremos preservar la salud de los panameños y lograr el potencial turístico de nuestras costas y de la Bahía, hay que sanearla y manejar científicamente los desechos.
El uso y abuso de los agroquímicos, de empleo prohibido o restringido en sus lugares de origen, en los municipios del interior, está a la orden del día. El envenenamiento de los trabajadores y niños intoxicados en las escuelas, cercanas a cultivos que se fumigan sin ninguna protección, sin noticia frecuente. Las casas de los trabajadores de las bananeras, están dentro o a la orilla de las plantaciones, recibiendo su dosis de fumigación. Afectándose a su vez, los ríos y quebradas que cruzan por la región y envenenando peces, camarones y destruyendo las riquezas coralinas, cuando llegan al mar. A esto habría que sumar el desastre ecológico que están causando las fumigaciones aéreas en las cercanías a los arrozales y sorgales, acabando con especies vegetales como la ciruela (jobito) y con pájaros y otras especies animales benignas.
Las quejas de los poblados vecinos las explotaciones mineras, por el constante derrame de cianuro, de las minas Remance y Santa Rosa, que afectan las fuentes de agua de la región, parece un llanto sin eco.
Las quemas en la época seca destruyen la materia orgánica que sirve de sustento al suelo. Se usa como un método barato para limpiar potreros y campos de cultivo. Pero a la larga resulta caro, por los destrozos, que causa y la emigración campesina que comienza el ciclo de roza, tumba y quema en nuevas áreas montañosas.
Este pantallazo de algunos de los problemas medioambientales de Panamá, nos debe motivar a hacer algo para frenar la destrucción de los recursos naturales y comenzar la restauración de las áreas deterioradas.
Ya es hora de que el panameño empiece a seleccionar la basura en orgánica e inorgánica y le saque algún beneficio. No debemos seguir tirando la basura por doquier, ni contaminando ríos y quebradas, con aguas negras, aceites quemados y residuos industriales. El foro de la asociación de municipios es la tribuna ideal, para que todos juntos emprendamos una campaña por un Panamá más limpio, con ríos cristalinos, playas hermosas y muchos árboles, que al mecerse, es como que le enviaran un saludo al mundo y un canto a la vida.