Los niños del Darién
Ante el mar de necesidades insatisfechas y frustraciones acumuladas, es reconfortante saber que hay algunas cosas que marchan bien en Panamá. La Fundación Pro Niños del Darién es una de ellas, y los resultados están al canto. No sabríamos decir si su éxito se da a pesar de que su entorno es el más desventajoso de todos o gracias a eso.
Crear de la nada una fundación en la provincia olvidada del Darién, para atender a los más pobres entre los pobres y no sólo alimentarlos, sino también educarlos y prepararlos para salir de la pobreza, es una proeza humanística.
Bajo la inspiración y el trabajo de Monseñor Rómulo Emiliani, el grupo de voluntarios presididos por Marisín de Ávila que constituye y contribuye con la fundación, ha logrado en unos cuantos lustros hacer en y por Darién, lo que décadas de gobiernos panameños no han podido.
Las escuelas, los programas de nutrición la capacitación y la proyección que han logrado producir está muy bien simbolizada por la licenciada en Desarrollo Comunitario, Elizabeth Valencia, la cual no sólo dirige uno de los programas de la fundación sino que es producto del trabajo de la Fundación Pro Niños del Darién. ¡Enhorabuena!