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Los niños y niñas sí pueden


La tendencia educativa es atender al ciudadano desde tierna edad, para ofrecerle las herramientas que le faciliten su ascenso en el sistema formal. Y ante esta realidad, los padres de familia y los docentes deben conciliar fórmulas que permitan al niño desarrollar a plenitud sus potencialidades.
Eso sería lo ideal, pero en muchos casos es evidente la pugna que se genera cuando el docente se esfuerza por pulir las ventajas que lleva el niño o niña a la escuela, y el padre de familia insiste en subestimar las aptitudes del hijo. Esto genera confusión y, aunque el docente se esfuerce en decirle al pequeño o pequeña: "¡Tú puedes!", en casa hay quienes escogen el camino más fácil y señalan: "¡Esto está muy duro para ti!".
Este tira y hala le quitaría el entusiasmo al mejor pedagogo del mundo, y alienta una conducta de conformismo en los menores, quienes desde sus primeros años de educación se imponen barreras.
La tarea de todo padre responsable es apoyar al educador, y ayudar al niño, al menos, a intentarlo.
Aunque hay varios componentes en el sistema educativo, sólo cuando padres y educadores afiancen esa necesaria alianza para que todo marche sobre ruedas, será posible avanzar en uno de los campos fundamentales en el desarrollo de todo país.
Es importante que los padres de familia transiten por la ruta que los cambios mundiales trazan en materia de competitividad, para que se pueda empujar desde temprano la rueda del progreso que tiene el rostro de la niñez. Y la competitividad exige esfuerzo y voluntad. Hay que tener presente que todo educador necesita trabajar de la mano con los tutores de los niños y niñas, para que haya un fruto de calidad.
Habrá casos que no permitirán que algunos avancen al ritmo esperado, pero en general todos los niños y niñas tienen un potente dínamo por accionar, pero necesitan guía y orientación, alas que no deben cortar los tutores.
Aunque para un padre o madre de familia lo más fácil y cómodo sea encontrar un docente poco exigente en el aula, quien se considere responsable del futuro de sus hijos sabrá captar de inmediato que tal situación es incompatible con la educación de calidad que exigen estos tiempos y los venideros. Aunque al enfocar este tema algunos padres de familia se quejan de que hay docentes que presionan demasiado al estudiante con trabajos, investigaciones y tareas, corresponde a la dirección escolar y a la supervisión ministerial encontrar el justo balance. Pero esa respuesta debe ser equitativa y no paternalista, pues el éxito sólo se consigue con disciplina, esfuerzo y exigencias.

101 años de Panamá América

 
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