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Los objetivos de la invasión


La invasión militar estadounidense a  Panamá, acaecida  el 20 de diciembre de 1989, hace 18 años, se enmarca en las más de 158 intervenciones diplomáticas, políticas económicas y militares del gobierno estadounidense al istmo panameño desde mediados del siglo XIX  hasta nuestros días. Patrón intervensionista, ahora descarado, que se expresa más recientemente con la  intromisión abierta de la representación diplomática del "Norte revuelto y brutal" en los asuntos internos de nuestro país, tal como ha ocurrido con los embajadores norteamericanos Linda Watt y Dean Hinton. Ataque artero y vil a nuestra nación que estuvo precedido por la agresión a Grenada en 1983 y que constituyó la primera invasión de posguerra fría. Acción bélica con la cual Estados Unidos (EE.UU.) inaugura el nuevo orden internacional o la del imperio unipolar.

Los panameños sabemos mejor que casi todo el mundo, por lo ocurrido el 9 de enero de 1964 y el 20 de diciembre de 1989, que el Gobierno de EE.UU. es "uno de los mayores patrocinadores del terrorismo" en el planeta. Por ello resulta inconsistente, porque no pasa la "prueba del ácido" o crítica de la historia, la tesis de que el gobierno de George Bush padre ordenó la invasión a Panamá, una operación militar que bombardeó áreas civiles (el barrio mártir de El Chorrillo, por ejemplo), mató a miles de panameños y produjo el más grande saqueo de nuestra historia, con el irrelevante propósito de apresar al general Manuel A. Noriega, acusado por las autoridades estadounidenses de narcotráfico.

Por supuesto que el crimen de lesa humanidad no tenía como intención principal la captura de Noriega, quien meses antes de la invasión había sido puesto en manos del ejército norteamericano que, al final, rehusó llevárselo, causando el asesinato del jefe de los golpistas, el mayor Moisés Giroldi. La verdadera amenaza para los "defensores de la libertad", era que el desarrollo exitoso del torrijismo (hasta la desaparición física de Omar), pudiera "contagiar a otros", como efectivamente ocurrió con Chávez en Venezuela.

Desmantelar las fuerzas armadas panameñas, desarraigar el torrijismo del pueblo y devolver el poder político del Estado -perdido por el viejo gamonalismo liberal- a la nueva oligarquía neoliberal insurgente, y de paso deshacerse de un aliado (asalariado) incómodo, fueron las verdaderas causas de la incursión punitiva del coloso del norte.

Dieciocho años después del genocidio cometido por las hordas norteamericanas, la Asamblea Nacional tiene la oportunidad de honrar la memoria de las víctimas de las fechorías cometidas por el Gobierno de EEE.UU en la víspera de la Navidad de 1989, aprobando una Ley que declare el 20 de diciembre como día de duelo nacional y a los combatientes como mártires y héroes de la Patria.

*Coordinador del Frente Democrático Torrijista.

101 años de Panamá América

 
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