Los partidos políticos y su necesaria evolución (I)
En aquellos países donde se practica la democracia representativa como forma de gobierno, los partidos políticos, por lo general, cuentan con una serie de características preestablecidas que realzan su comportamiento sostenido en el tiempo y que, con claridad meridiana, les identifican en lo positivo y negativo. Estas reflejan la base de datos sobre la cual los votantes, en períodos electorales, pueden estimar la conveniencia o no de darles el voto para que las apliquen en el ejercicio de la función gubernamental. El ejemplo más claro de esto se manifiesta en los Estados Unidos de Norteamérica: los partidos Republicano y Demócrata.
En nuestro país, los dos partidos políticos más grandes, con experiencia y organización, que han ejercido el poder, parecen carecer de esa específica identidad en lo positivo; fundamentalmente, en el pasado reciente, se les podría clasificar, escuetamente, como liberales y liberales de izquierda. Su pasado histórico, en el presente, exige cambios; éstos, tienen que partir de su liderazgo, evolucionando hacia uno con calidad de "estadista", donde al asumir la Presidencia de la República, dicho líder sepa dirigir los destinos de la patria en función del bien común, no de la ventaja personal y la de sus copartidarios.
Éstos para alcanzar el poder, en sus campañas electorales dentro de las elecciones generales, deben sólo prometer programas que, si bien en algunos casos no podrán concluir dentro de su periodo, al menos deben iniciarlos con cara al futuro cierto de la ciudadanía. Su "evolución" necesaria también concurre con la promesa de cambiar aquellas costumbres de que, al alcanzar el poder, daban claras señas de su incapacidad en función de resolver los grandes problemas que enfrenta el país.
Al final de sus periodos, quedaba era una estela de escándalos políticos y potenciales actos de corrupción. Esto tiene que evolucionar hacia lo positivo. Ambos, deben reorganizarse internamente y montar un semillero de líderes con visión de estadistas y estar activos todo el tiempo, no sólo en los periodos de elecciones generales. La actividad de sus líderes debe ser conocida ampliamente. Esta es, del presente en adelante, su única opción para sobrevivir. Ambos son expertos en materia del ejercicio del clientelismo político, lo cual definitivamente, tiene que cambiar. Ambos tienen que reconocer que hay que disminuir, realmente, ese injustificado estado de pobreza, no explotarla políticamente. Continuaremos en una segunda parte.