Los periodistas y la guerra
Cada día me sorprendo más de la calidad de algunos supuestos demócratas. Realizan un denodado esfuerzo por apoyar la ilegítima guerra angloestadounidense contra Irak, tratando de confundir a incautos y desprevenidos. En su argumento, los que nos manifestamos contra la guerra apoyamos la dictadura de Sadam Hussein, la Iglesia católica está plagada de izquierdistas (me imagino que considerarán a Juan Pablo II un Papa rojo) y la función de los Estados Unidos es andar por el mundo imponiendo democracias. Para su desgracia son simples falacias que no resisten un análisis serio.
El movimiento por la paz que abarca la mayoría del planeta, es hoy un movimiento masivo, pluralista y en ascenso. Lejos de culminar con la fase propiamente militar de la guerra, parece posible que la trascienda, porque la naturaleza del gobierno de los Estados Unidos sigue siendo la misma: de hegemonía e imposición a escala mundial. A este movimiento confluyen diversos sectores de la sociedad mundial. Son demócratas que creen en mecanismos distintos para solucionar los conflictos mundiales que se apoyan en la legalidad internacional. ¿En què legalidad se apoya la guerra de Bush?
Que algunos de los propagandistas nacionales de la guerra lo señalen con claridad, si pueden. Tampoco su santidad Juan Pablo II es un izquierdista embozado, ni la iglesia panameña está llena de ellos. Yo no soy religioso ni me he caracterizado por andar leyendo la Biblia para intentar comprender la realidad de hoy, defiendo el pluralismo de una Iglesia católica que se ha actualizado y puesto a tono con su tiempo.
No cabe duda que hoy día la Iglesia católica es mucho más democrática. Se ha superado aquella vieja escatología individualista de antaño, por una ética de salvación colectiva. Me gustaría que los falsos demócratas que avalan la guerra de Bush dijeran si están de acuerdo con Juan Pablo II en su condena a la guerra contra Irak.
Tampoco resiste un análisis histórico la imagen de los Estados Unidos regalando y repartiendo democracias por el mundo. América Latina, Africa, Asia y aún Europa pueden dar testimonio del apoyo de los Estados Unidos a las más terribles dictaduras durante todo el siglo XX. Por suerte la mayoría de la intelectualidad mundial conoce la historia y no son cuatro alabarderos los que podrán cambiarla.
La invasión angloestadounidense alcanza la toma de Bagdad y la caída del régimen dictatorial de Sadam. Pero ello no culmina la guerra ni el reordenamiento del mundo árabe. Ello es la justificación para mantener un sólido movimiento por la paz, integrado por los verdaderos demócratas panameños.
El episodio de la lancha se produjo después de que dos aviones fueran secuestrados y sus pasajeros tomados como rehenes para llegar a los Estados Unidos, donde varios de ellos acaban de ser puestos en libertad bajo fianza.
Esto ocurrió a pesar del compromiso hecho por el jefe diplomático estadounidense en La Habana, Cason, quien aseguró a nombre de su gobierno, que no serían liberados y que cumplirían "largas y severas condenas". Lo cierto es que, de una u otra forma, todo lo que está ocurriendo por estos días en Cuba parece tener que ver con las tensas relaciones diplomáticas que se viven desde hace unos meses entre La Habana y Washington.
El movimiento por la paz que abarca la mayoría del planeta, es hoy un movimiento masivo, pluralista y en ascenso. Lejos de culminar con la fase propiamente militar de la guerra, parece posible que la trascienda, porque la naturaleza del gobierno de los Estados Unidos sigue siendo la misma: de hegemonía e imposición a escala mundial. A este movimiento confluyen diversos sectores de la sociedad mundial. Son demócratas que creen en mecanismos distintos para solucionar los conflictos mundiales que se apoyan en la legalidad internacional. ¿En què legalidad se apoya la guerra de Bush?
Que algunos de los propagandistas nacionales de la guerra lo señalen con claridad, si pueden. Tampoco su santidad Juan Pablo II es un izquierdista embozado, ni la iglesia panameña está llena de ellos. Yo no soy religioso ni me he caracterizado por andar leyendo la Biblia para intentar comprender la realidad de hoy, defiendo el pluralismo de una Iglesia católica que se ha actualizado y puesto a tono con su tiempo.
No cabe duda que hoy día la Iglesia católica es mucho más democrática. Se ha superado aquella vieja escatología individualista de antaño, por una ética de salvación colectiva. Me gustaría que los falsos demócratas que avalan la guerra de Bush dijeran si están de acuerdo con Juan Pablo II en su condena a la guerra contra Irak.
Tampoco resiste un análisis histórico la imagen de los Estados Unidos regalando y repartiendo democracias por el mundo. América Latina, Africa, Asia y aún Europa pueden dar testimonio del apoyo de los Estados Unidos a las más terribles dictaduras durante todo el siglo XX. Por suerte la mayoría de la intelectualidad mundial conoce la historia y no son cuatro alabarderos los que podrán cambiarla.
La invasión angloestadounidense alcanza la toma de Bagdad y la caída del régimen dictatorial de Sadam. Pero ello no culmina la guerra ni el reordenamiento del mundo árabe. Ello es la justificación para mantener un sólido movimiento por la paz, integrado por los verdaderos demócratas panameños.
El episodio de la lancha se produjo después de que dos aviones fueran secuestrados y sus pasajeros tomados como rehenes para llegar a los Estados Unidos, donde varios de ellos acaban de ser puestos en libertad bajo fianza.
Esto ocurrió a pesar del compromiso hecho por el jefe diplomático estadounidense en La Habana, Cason, quien aseguró a nombre de su gobierno, que no serían liberados y que cumplirían "largas y severas condenas". Lo cierto es que, de una u otra forma, todo lo que está ocurriendo por estos días en Cuba parece tener que ver con las tensas relaciones diplomáticas que se viven desde hace unos meses entre La Habana y Washington.