Los políticos oportunistas abundan
El título o la afición de una buena política fuera muy bonita y de gran utilidad si se hiciera con sentido de fidelidad, humanidad, respeto y amor a la patria. En Panamá muchos se jactan y cacarean en voz alta diciendo: "Soy un gran político y un gran patriota", cuando sólo son grandes oportunistas, demagogos y adulones que se aprovechan de sus contactos personales y gubernamentales para sus beneficios económicos y familiares. Prueba de ello es que cuando están en el gobierno de turno juran fidelidad personal y partidista, se enlazan en familias, en negocios, padrinazgos, pero cuando se acaban las influencias y caen en desgracias políticas corren a cubrirse a otras toldas de conveniencias sin importarles sus acciones y sus conductas del pasado, como dice el adagio "rey muerto, rey puesto". Sobre esta funesta práctica, los culpables son los políticos que, con su silencio, aceptan a éstos en sus senos.
Gandhi dijo una vez "Cuando los hombres y políticos decentes no se ocupan en adecentar la política, los indecentes se aprovechan de ella, entonces los decentes tendrán que callar. Por ello es que la política en Panamá ha perdido en los últimos años su valor, su confianza, credibilidad y, sobretodo, su inmaculada filosofía de un ente al servicio de la patria en el presente y el futuro.
La mayoría de los políticos de hoy cambian de partido como cambiarse de ropa interior, sin importarles los cuestionamientos y conceptos del semejante y sus conciencias, sino sus intereses personales y económicos.
Ya es tiempo que la población electoral panameña se revista de patriotismo elevando su grado de cultura política por el futuro de la nación. Para ello hay que rezagar aquellos políticos oportunistas que se dedican a explotar a la patria por conducto de los fondos públicos cada cinco años y seguir manejando la hegemonía política, económica, social en nuestro país.
Gandhi dijo una vez "Cuando los hombres y políticos decentes no se ocupan en adecentar la política, los indecentes se aprovechan de ella, entonces los decentes tendrán que callar. Por ello es que la política en Panamá ha perdido en los últimos años su valor, su confianza, credibilidad y, sobretodo, su inmaculada filosofía de un ente al servicio de la patria en el presente y el futuro.
La mayoría de los políticos de hoy cambian de partido como cambiarse de ropa interior, sin importarles los cuestionamientos y conceptos del semejante y sus conciencias, sino sus intereses personales y económicos.
Ya es tiempo que la población electoral panameña se revista de patriotismo elevando su grado de cultura política por el futuro de la nación. Para ello hay que rezagar aquellos políticos oportunistas que se dedican a explotar a la patria por conducto de los fondos públicos cada cinco años y seguir manejando la hegemonía política, económica, social en nuestro país.