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Los primeros 40 días del gobierno Martinelli


Hace algún tiempo –aún no había tomado posesión de su alto cargo - escribí un artículo en el cual manifestaba entre otras cosas, lo siguiente en cuanto a la personalidad de Martinelli: “va a actuar con firmeza y educación, pero sin finezas”. Su estilo es muy distinto al del avestruz. Enfrenta directamente los problemas y no se esconde; es un hombre de acción.

Han pasado más de 40 días y ya se puede analizar lo que se ha hecho y lo que todavía falta por hacer. Martinelli se comprometió en la campaña a tantas promesas de cambio que la ciudadanía, más del 60%, confío y confía en que ellas se darán.

Hay plena conciencia de que el nuevo gobierno no va a permitir la impunidad. No existirán más privilegiados en sus obligaciones con el Estado. Las acciones tomadas en Amador son una muestra. Es bueno señalar que ya es una realidad la ley del 100 x 70. Sobre la criminalidad existe voluntad y ya se han tomado algunas medidas, como el “toque de queda para menores”. Se está igualmente trabajando en lograr rebajas en la “canasta alimenticia”, como se tienen planes concretos para mejorar la educación y también se han dado los pasos iniciales para la creación del transporte rápido. Si bien es cierto que se han criticado algunos nombramientos en la burocracia del Estado, en especial en el cuerpo consular, es de confiar, pues este fue una de las primeras promesas electorales, que se reducirán los ingresos y salarios de los cónsules. El nuevo presupuesto indicará con claridad el rumbo que tomará el gobierno. El Presidente Martinelli no puede contradecir su ofrecimiento de “gobernar con los mejores”. Si hace lo contrario iría perdiendo poco a poco el amplio respaldo que recibió.

Le tocará al Presidente Martinelli hacer varios nombramientos en la Corte Suprema de Justicia, en la Junta Directiva del Canal y en el Tribunal Electoral. A pesar de los aspectos negativos que se le pueden atribuir al Presidente Torrijos, sus escogimientos tanto en la Corte como en el Canal fueron acertados. No debe, pues, esperar la ciudadanía que el nuevo Presidente no se coloque por encima del sectarismo político o de los lazos de amistad en los importantes nombramientos que tendrá que hacer.

Ante la impaciencia de muchos hay que tener presente que el Presidente Martinelli tiene sus orígenes en la empresa privada (de una compañía propia), donde él podía hacer lo que deseara con la rapidez exigida por su personalidad. En el gobierno, por otro lado, las cosas son más lentas y complicadas. Solo se puede hacer lo que la ley permite. Existen Asamblea, Corte, etc. que en muchas ocasiones dilatan las acciones, pero que son los balances que tiene el sistema democrático.

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