Los problemas siguen en Venezuela
Aunque aparentemente Hugo Chávez conserva las riendas del poder, existen indicios concretos que confirman la inestabilidad política dos meses después de los sucesos de la memorable marcha ciudadana contra los atropellos inconstitucionales del régimen venezolano. El asilo diplomático del empresario Pedro Carmona y la multitudinaria manifestación contra el Fiscal General de la República Isaías Rodríguez demuestran la asimetría jurídica que impera en la tierra de Bolívar: mientras el autonombrado presidente transitorio se ha refugiado en la embajada de Colombia ante su inminente arresto, el fiscal no abre proceso contra los responsables intelectuales y materiales del asesinato de 17 personas y centenares de heridos durante la marcha contra Chávez, revelando parcialidad política incompatible con las obligaciones constitucionales de su función.
Existen pruebas gráficas que identifican a miembros de los llamados Círculos Bolivarianos (similares a los Batallones de la Dignidad de Noriega) como autores de disparos contra manifestantes desde los pasos elevados que atraviesan Caracas. Como se conoce, tales Círculos Bolivarianos son, en realidad, grupos de choque organizados por el gobierno de Chávez con la participación de empleados públicos y matones. Los medios de comunicación independientes han encontrado documentos internos que muestran que Chávez ordenó la realización de operativos represivos militares y de paramilitares como los llamados Círculos Bolivarianos contra los manifestantes, y de esa orden evidentemente deriva una responsabilidad penal que, por lo menos, merece investigación ampliada. Sin embargo, el Fiscal Rodríguez, puesto en el cargo por Chávez, ha eludido el reconocimiento de los señalamientos contra el presidente que lo designó para cubrirle las espaldas en éste y en otros casos más y los sicarios de los círculos.
Lejos de asumir una autocrítica veraz por los dislates perpetrados por Chávez y compañía, el gobierno ha montado un tinglado en el Congreso para incriminar a los protagonistas civiles y militares que intervinieron en los actos del 12 de abril. Se ha profundizado la purga contra militares adversos a la politización de las fuerzas armadas. Y en un cambio estrictamente cosmético, Chávez designó a dedo vicepresidente de la república al ex canciller y ministro de defensa José Vicente Rangel. Todo sigue igual, o peor, en la república bolivariana, donde por lo menos el 50 por ciento de la población exige nuevos gobernantes. Chávez ha insinuado que podría llegar a acortar voluntariamente el lapso de gobierno, pero el anuncio no desvanece el escepticismo entre lo que dice y lo que hace.
Chávez consiguió que la actual constitución permita un reeleccionismo presidencial indefinido, obviamente, no para acortar su período gubernamental. Mientras el terreno político sigue temblando, los problemas económicos se agudizan por el aumento del déficit fiscal, la caída de la producción y la falta de garantías para la captación de inversiones. Por todo lo que acontece, podría decirse que el coronel no tiene quien le escriba un buen programa de gobierno para reinstaurar el estado de derecho y devolver la confianza a un país con superávit de demagogia y violencia.
Volviendo a los relojes Rolex de Gabriel, en una ocasión, estando en Corea le recomendó a Ricardo Fábrega S. que se comprara un "Rolex" de "oro" de excelente imitación. Y "Ricky" le contestó que "si él se lo compraba, cuando llegaran a Panamá la gente iba a decir: "Mira, Ricky ya empezó a robar". Gabriel no le insistió y Fábrega regresó a Panamá con su viejo Seiko.
Existen pruebas gráficas que identifican a miembros de los llamados Círculos Bolivarianos (similares a los Batallones de la Dignidad de Noriega) como autores de disparos contra manifestantes desde los pasos elevados que atraviesan Caracas. Como se conoce, tales Círculos Bolivarianos son, en realidad, grupos de choque organizados por el gobierno de Chávez con la participación de empleados públicos y matones. Los medios de comunicación independientes han encontrado documentos internos que muestran que Chávez ordenó la realización de operativos represivos militares y de paramilitares como los llamados Círculos Bolivarianos contra los manifestantes, y de esa orden evidentemente deriva una responsabilidad penal que, por lo menos, merece investigación ampliada. Sin embargo, el Fiscal Rodríguez, puesto en el cargo por Chávez, ha eludido el reconocimiento de los señalamientos contra el presidente que lo designó para cubrirle las espaldas en éste y en otros casos más y los sicarios de los círculos.
Lejos de asumir una autocrítica veraz por los dislates perpetrados por Chávez y compañía, el gobierno ha montado un tinglado en el Congreso para incriminar a los protagonistas civiles y militares que intervinieron en los actos del 12 de abril. Se ha profundizado la purga contra militares adversos a la politización de las fuerzas armadas. Y en un cambio estrictamente cosmético, Chávez designó a dedo vicepresidente de la república al ex canciller y ministro de defensa José Vicente Rangel. Todo sigue igual, o peor, en la república bolivariana, donde por lo menos el 50 por ciento de la población exige nuevos gobernantes. Chávez ha insinuado que podría llegar a acortar voluntariamente el lapso de gobierno, pero el anuncio no desvanece el escepticismo entre lo que dice y lo que hace.
Chávez consiguió que la actual constitución permita un reeleccionismo presidencial indefinido, obviamente, no para acortar su período gubernamental. Mientras el terreno político sigue temblando, los problemas económicos se agudizan por el aumento del déficit fiscal, la caída de la producción y la falta de garantías para la captación de inversiones. Por todo lo que acontece, podría decirse que el coronel no tiene quien le escriba un buen programa de gobierno para reinstaurar el estado de derecho y devolver la confianza a un país con superávit de demagogia y violencia.
Volviendo a los relojes Rolex de Gabriel, en una ocasión, estando en Corea le recomendó a Ricardo Fábrega S. que se comprara un "Rolex" de "oro" de excelente imitación. Y "Ricky" le contestó que "si él se lo compraba, cuando llegaran a Panamá la gente iba a decir: "Mira, Ricky ya empezó a robar". Gabriel no le insistió y Fábrega regresó a Panamá con su viejo Seiko.