Los programas económicos de las alianzas electorales: ¿una alternativa?
Como es usual para los períodos electorales, todos y cada uno de los candidatos ofrecen soluciones a los diferentes problemas que aquejan a los electores. Hasta ahora, pasadas las elecciones, con la misma velocidad y a veces aún más rápido, como surgen las ofertas éstas son olvidadas. Para muestra recordemos aquella consigna "el pueblo al poder" de las pasadas elecciones.
¿Existen hoy día elementos que sugieran que ahora sería diferente que en el pasado? Consideramos que no. Para estos políticos la democracia la entienden como un "cheque en blanco" que los autoriza a hacer lo que les venga en gana. Algunos incluso afirman falazmente que sus actos son "democráticos" porque fueron elegidos democráticamente, por tanto, sus actos son "voluntad del pueblo". Peor aún, a este tipo de política le es conveniente la miseria y la pobreza, porque de esa manera existen promesas que ofrecer. ¿Qué sentido tendría "ofrecer" empleo si no existiera el desempleo? ¿Para qué proponer soluciones a los problemas de salud y educación, si dichos programas se desarrollaran eficientemente? La ineficiencia, el desempleo, la pobreza, el hambre, son necesarias para este tipo de política. Cómo esperar entonces que las promesas sean cumplidas en tanto que esta política se alimenta de la desventura del pueblo?
Solo los sectores empresariales y los sectores políticos gobernantes, y especialmente aquellos empresarios cercanos o del partido gobernante, son los que afirman que la política económica neoliberal ha sido exitosa "para Panamá". ¿Pero, podrán decirlo los maestros y profesores, aquellos afectados por al aumento de la edad de jubilación, los trabajadores en general que son afectados por las modificaciones del Código de Trabajo, los consumidores que ven que sus ingresos cada vez le alcanza menos, y aún más, aquella masa de desempleados y subempleados, que no encuentran una solución de calidad a su desesperanza? Por supuesto que no. La política económica ha sido exitosa para algunos pocos y negativa para la mayoría de la población. Pero, como no hay peor ciego que aquél que no quiere ver, todas las alianzas electorales (Martín, Mireya y Alberto), aunque tratan de aprovecharse de los problemas del pueblo, agravados por la política neoliberal, lo cierto es que no proponen algo diferente en materia económica. La propuesta de Alberto Vallarino, por ejemplo, en algún momento un economista de APEDE y proclive a Martín Torrijos, en un programa televiso le denominó de "corte keynesiano", aunque no sabemos de dónde sacó semejante idea. Fieles a la verdad también debemos decir que el mencionado economista no ocultó su afección por la política neoliberal del PRD desarrollada hasta ahora.
Pero, ¿cómo saber que existen diferencias de enfoque de la política económica? De lo que se trata es de precisar si alguna de las propuestas destaca la regulación económica dentro de su programa económico o si por el contrario, el énfasis está dado en la libre competencia, en el libre mercado. Ambas ópticas de política económica, ciertamente pueden estar contenidas en la propuesta, sin embargo, el énfasis tiene que estar claro. Cuánta relevancia tiene la regulación económica, dentro de la propuesta, por ejemplo, y si ella atañe a las cuestiones nodales de la problemática económica (empleo, educación, salud, vivienda, salario real, acceso a la tierra, etc.)? Esto es un aspecto que hace diferencia en la política económica.
¿Qué han dicho las alianzas sobre este aspecto fundamental? Nada. Todos los han evadido. Quizás el que menos lo ha hecho es el candidato oficialista, Martín Torrijos, en tanto que no ha ocultado que proseguirá con la política económica de Pérez Balladares. Alberto Vallarino ha hecho uso de propuestas desesperadas para ganar adeptos. Ha propuesto crear 250,000 empleos. Ciertamente que ello es factible. ¿Pero, cuáles son las condiciones que lo hacen posible? ¿La política neoliberal? Hasta ahora hemos visto que no. Tampoco se puede pensar que dichos empleos lo creará el gobierno. ¿De que calidad de empleos habla? Recordemos que durante los 5 años del actual gobierno se han creado entre 100,000 y 125,000 empleos, sin embargo, más del 60% de estos empleos han sido trabajadores por cuenta propia y por tanto, empleos de baja calidad de productividad y de ingreso. Ha sido la propia gente, en su afán de sobrevivir, la que ha buscado la forma de hacerse de algún ingreso. También ha propuesto no cobrarle impuesto sobre la renta a aquellos que ganan hasta B/.750.00. ¿Pero, cómo compensará los ingresos gubernamentales que perderá por este concepto? ¿Aumentará el ITBM? ¿Creará otros impuestos y de qué tipo? ¿Hará más progresivo el impuesto a la renta para que las empresas paguen más que los empleados? ¿Cómo desarrollará estas ideas: privilegiando "el libre mercado", la "libre competencia"? La propuesta de Mireya Moscoso, por su parte, se presenta como la más adversa a la política económica del PRD; pero, qué propone de distinto? Qué de las jubilaciones especiales, qué de la deuda externa, qué de las privatizaciones ya realizadas y su control (Cables and Wireless, IRHE, por ejemplo). ¿Cómo enfrentará el problema del desempleo?
Pero, lo más importante y hasta ahora no mencionado es que cualquier propuesta debe ganar credibilidad política de que se llevará a cabo y que ella no quedará en el olvido como siempre. ¿Cómo hacer esto cuando las alianzas electorales privilegian sus vínculos con los sectores económicos poderosos y no le dan participación efectiva a los sectores gremiales y a organismos populares (y no a los individuos que los dirigen, porque a la larga se convierten en unos pelechadores del poder)?, de manera que con ello se defina un tipo de alianza política diferente. El problema del desempleo es posible resolverlo pero ello supone un cambio de enfoque estructural del proyecto económico y de la política económica. No se trata de falta de dinamismo en el crecimiento económico o de "escasez de ahorro interno" como algunos han sugerido, sino de las formas de utilización del excedente que se genera, de manera que se produzca una mejor distribución de la riqueza, al mismo tiempo que se hace crecer esta riqueza. Hacerlo supone un cambio trascendental en la filosofía económica, en donde el ser humano sea el centro del proceso económico y no la maximización de la ganancia, como en la actualidad.
¿Existen hoy día elementos que sugieran que ahora sería diferente que en el pasado? Consideramos que no. Para estos políticos la democracia la entienden como un "cheque en blanco" que los autoriza a hacer lo que les venga en gana. Algunos incluso afirman falazmente que sus actos son "democráticos" porque fueron elegidos democráticamente, por tanto, sus actos son "voluntad del pueblo". Peor aún, a este tipo de política le es conveniente la miseria y la pobreza, porque de esa manera existen promesas que ofrecer. ¿Qué sentido tendría "ofrecer" empleo si no existiera el desempleo? ¿Para qué proponer soluciones a los problemas de salud y educación, si dichos programas se desarrollaran eficientemente? La ineficiencia, el desempleo, la pobreza, el hambre, son necesarias para este tipo de política. Cómo esperar entonces que las promesas sean cumplidas en tanto que esta política se alimenta de la desventura del pueblo?
Solo los sectores empresariales y los sectores políticos gobernantes, y especialmente aquellos empresarios cercanos o del partido gobernante, son los que afirman que la política económica neoliberal ha sido exitosa "para Panamá". ¿Pero, podrán decirlo los maestros y profesores, aquellos afectados por al aumento de la edad de jubilación, los trabajadores en general que son afectados por las modificaciones del Código de Trabajo, los consumidores que ven que sus ingresos cada vez le alcanza menos, y aún más, aquella masa de desempleados y subempleados, que no encuentran una solución de calidad a su desesperanza? Por supuesto que no. La política económica ha sido exitosa para algunos pocos y negativa para la mayoría de la población. Pero, como no hay peor ciego que aquél que no quiere ver, todas las alianzas electorales (Martín, Mireya y Alberto), aunque tratan de aprovecharse de los problemas del pueblo, agravados por la política neoliberal, lo cierto es que no proponen algo diferente en materia económica. La propuesta de Alberto Vallarino, por ejemplo, en algún momento un economista de APEDE y proclive a Martín Torrijos, en un programa televiso le denominó de "corte keynesiano", aunque no sabemos de dónde sacó semejante idea. Fieles a la verdad también debemos decir que el mencionado economista no ocultó su afección por la política neoliberal del PRD desarrollada hasta ahora.
Pero, ¿cómo saber que existen diferencias de enfoque de la política económica? De lo que se trata es de precisar si alguna de las propuestas destaca la regulación económica dentro de su programa económico o si por el contrario, el énfasis está dado en la libre competencia, en el libre mercado. Ambas ópticas de política económica, ciertamente pueden estar contenidas en la propuesta, sin embargo, el énfasis tiene que estar claro. Cuánta relevancia tiene la regulación económica, dentro de la propuesta, por ejemplo, y si ella atañe a las cuestiones nodales de la problemática económica (empleo, educación, salud, vivienda, salario real, acceso a la tierra, etc.)? Esto es un aspecto que hace diferencia en la política económica.
¿Qué han dicho las alianzas sobre este aspecto fundamental? Nada. Todos los han evadido. Quizás el que menos lo ha hecho es el candidato oficialista, Martín Torrijos, en tanto que no ha ocultado que proseguirá con la política económica de Pérez Balladares. Alberto Vallarino ha hecho uso de propuestas desesperadas para ganar adeptos. Ha propuesto crear 250,000 empleos. Ciertamente que ello es factible. ¿Pero, cuáles son las condiciones que lo hacen posible? ¿La política neoliberal? Hasta ahora hemos visto que no. Tampoco se puede pensar que dichos empleos lo creará el gobierno. ¿De que calidad de empleos habla? Recordemos que durante los 5 años del actual gobierno se han creado entre 100,000 y 125,000 empleos, sin embargo, más del 60% de estos empleos han sido trabajadores por cuenta propia y por tanto, empleos de baja calidad de productividad y de ingreso. Ha sido la propia gente, en su afán de sobrevivir, la que ha buscado la forma de hacerse de algún ingreso. También ha propuesto no cobrarle impuesto sobre la renta a aquellos que ganan hasta B/.750.00. ¿Pero, cómo compensará los ingresos gubernamentales que perderá por este concepto? ¿Aumentará el ITBM? ¿Creará otros impuestos y de qué tipo? ¿Hará más progresivo el impuesto a la renta para que las empresas paguen más que los empleados? ¿Cómo desarrollará estas ideas: privilegiando "el libre mercado", la "libre competencia"? La propuesta de Mireya Moscoso, por su parte, se presenta como la más adversa a la política económica del PRD; pero, qué propone de distinto? Qué de las jubilaciones especiales, qué de la deuda externa, qué de las privatizaciones ya realizadas y su control (Cables and Wireless, IRHE, por ejemplo). ¿Cómo enfrentará el problema del desempleo?
Pero, lo más importante y hasta ahora no mencionado es que cualquier propuesta debe ganar credibilidad política de que se llevará a cabo y que ella no quedará en el olvido como siempre. ¿Cómo hacer esto cuando las alianzas electorales privilegian sus vínculos con los sectores económicos poderosos y no le dan participación efectiva a los sectores gremiales y a organismos populares (y no a los individuos que los dirigen, porque a la larga se convierten en unos pelechadores del poder)?, de manera que con ello se defina un tipo de alianza política diferente. El problema del desempleo es posible resolverlo pero ello supone un cambio de enfoque estructural del proyecto económico y de la política económica. No se trata de falta de dinamismo en el crecimiento económico o de "escasez de ahorro interno" como algunos han sugerido, sino de las formas de utilización del excedente que se genera, de manera que se produzca una mejor distribución de la riqueza, al mismo tiempo que se hace crecer esta riqueza. Hacerlo supone un cambio trascendental en la filosofía económica, en donde el ser humano sea el centro del proceso económico y no la maximización de la ganancia, como en la actualidad.