Los residuos y la sociedad
Lo que sí es importante es que ese avance ha significado detrimento en otro sentido y es necesario efectuar un golpe de timón, para tratar de revertir esa situación, considerando que todo ello va en perjuicio de la sociedad. Atentar contra el medio ambiente, en última instancia, es hacerlo contra la vida de las personas, también los animales, que tienen igual derecho de pervivencia.
Uno de los más graves problemas en las últimas décadas, pasa por la acumulación de residuos sólidos y basura descompuesta en las poblaciones. En ese sentido existen culpas compartidas, es decir de parte de las autoridades, así como de los habitantes. En el caso de los gobernantes, tienen el deber de instruir a los funcionarios a realizar una tarea potable, brindando los recursos pertinentes, mientras que la población no tiene derecho a arrojar residuos o desperdicios en cualquier sitio.
La aparición del plástico, destinado a los envases, sirvió para reemplazar al vidrio, lo que ofreció seguridad a los usuarios. Pero generó un problema al medio ambiente, en definitiva a la gente. Existen quienes queman botellas, bolsas, llantas, utensilios y otros elementos plásticos, sin darse cuenta que están haciéndose un daño ellos mismos.
No puede obviarse el problema que causan los pañales desechables, en el sentido de que se ha comprobado científicamente que tardan cerca de 800 años en degradarse. Algo similar o más negativo aún, lo que ocurre con los aerosoles, ya fuere los destinados a los humanos, como así aquellos cuyo contenido está destinado a la limpieza o a la eliminación de insectos y se puede continuar mencionando otros aspectos.
Lo que sucede en comunidades y poblados del país es horroroso por utilizar una apreciación suave, pues la realidad indica que es criminal. El mal se viene generando desde hace años y acostumbrar a los habitantes a encontrar la solución, llevará tiempo. Uno de los ejemplos más nítidos es el que presenta la región de Vacamonte, sin dejar de lado lo atinente a Nuevo Arraiján y Vista Alegre, donde los sitios destinados a "albergar" los residuos están saturados.
Ha llegado el momento de expresar "basta", poner punto final. Las autoridades municipales, deben producir un vuelco en ese sentido, pero a la vez disponer una cuota de "dureza" con aquellos que no cumplan, pues las ordenanzas están para ser consideradas. Es inadmisible que haya quienes sigan destruyendo, mientras otros traten de mejorar la convivencia. Si desde cada municipio se instruye y se insiste en el deber de recolectar la basura y colocarla en su lugar, ayudarán a terminar con los enemigos del ambiente. La idea es que se pueda recibir denuncias sin exponer a quien colabora. En muchos lugares quedan indicios de quiénes son los que arrojan desperdicios. Hay que vigilar, investigar y proceder. Todo es posible si hay voluntad de mejorar.
Uno de los más graves problemas en las últimas décadas, pasa por la acumulación de residuos sólidos y basura descompuesta en las poblaciones. En ese sentido existen culpas compartidas, es decir de parte de las autoridades, así como de los habitantes. En el caso de los gobernantes, tienen el deber de instruir a los funcionarios a realizar una tarea potable, brindando los recursos pertinentes, mientras que la población no tiene derecho a arrojar residuos o desperdicios en cualquier sitio.
La aparición del plástico, destinado a los envases, sirvió para reemplazar al vidrio, lo que ofreció seguridad a los usuarios. Pero generó un problema al medio ambiente, en definitiva a la gente. Existen quienes queman botellas, bolsas, llantas, utensilios y otros elementos plásticos, sin darse cuenta que están haciéndose un daño ellos mismos.
No puede obviarse el problema que causan los pañales desechables, en el sentido de que se ha comprobado científicamente que tardan cerca de 800 años en degradarse. Algo similar o más negativo aún, lo que ocurre con los aerosoles, ya fuere los destinados a los humanos, como así aquellos cuyo contenido está destinado a la limpieza o a la eliminación de insectos y se puede continuar mencionando otros aspectos.
Lo que sucede en comunidades y poblados del país es horroroso por utilizar una apreciación suave, pues la realidad indica que es criminal. El mal se viene generando desde hace años y acostumbrar a los habitantes a encontrar la solución, llevará tiempo. Uno de los ejemplos más nítidos es el que presenta la región de Vacamonte, sin dejar de lado lo atinente a Nuevo Arraiján y Vista Alegre, donde los sitios destinados a "albergar" los residuos están saturados.
Ha llegado el momento de expresar "basta", poner punto final. Las autoridades municipales, deben producir un vuelco en ese sentido, pero a la vez disponer una cuota de "dureza" con aquellos que no cumplan, pues las ordenanzas están para ser consideradas. Es inadmisible que haya quienes sigan destruyendo, mientras otros traten de mejorar la convivencia. Si desde cada municipio se instruye y se insiste en el deber de recolectar la basura y colocarla en su lugar, ayudarán a terminar con los enemigos del ambiente. La idea es que se pueda recibir denuncias sin exponer a quien colabora. En muchos lugares quedan indicios de quiénes son los que arrojan desperdicios. Hay que vigilar, investigar y proceder. Todo es posible si hay voluntad de mejorar.