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Los retorcidos senderos del papado


EL CAMINO transitado en los últimos tiempos por la Iglesia ha sido como el del jardín de los senderos que se bifurcan, el cuento de Borges. Desde la caída jesuita que sostenía el evangelio de Jesús el Cristo -liberador de los viejos dogmas religiosos judíos, pacifista rebelde contra la esclavitud del César y profeta creador de una teología más democrática para llegar a los insondables e intrincados vericuetos de Dios- desde entonces, la Iglesia católica apostólica y romana ha dejado en manos de una minoría conservadora la administración e interpretación de la fe cristiana, apoyados en una teología cuya hermenéutica fue desplazando a la de los primeros cristianos incultos. Aquellos cuya debilidad intelectual era suplida por la fuerza de una inquebrantable fe irracional: el deseo irrefutable de creer por la pasión de querer.
Esta manera de creer por la simple razón de querer, es el meollo donde lo irracional -como el instinto, el amor, el miedo y el inconciente- se labran camino en busca de aquello que, siendo intangible e ininteligible, es al mismo tiempo, una clara idea universal de todas las culturas humanas: la idea abstracta de lo sagrado (hierofanía), la del Ser.
Valga esta sucinta introducción para analizar, desde mi modo de ver, los posibles motivos por los cuales el Papa escogió, racional o irracionalmente, una cita histórica de una época, la medieval, hacia donde parecen querer llevarnos los fundamentalismos religiosos. El argumento sostenido por un oscuro personaje, Manuel el Paleólogo, desempolvado por la autoridad de quien lo cita, es el siguiente: "Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba". El Papa debiera tener en cuenta, a estas alturas de su papado, que cuando el señor Ratzinger habla no es el hombre quien lo hace. Por lo menos así lo percibe la plebe. Así como debe cuidarse la mujer del César, del mismo modo debe el Papa escoger cada una de sus palabras. Esta vez lo ha hecho con el mismo tino extemporáneo con que elige sus insólitos sombreros.
No recuerdo si fue Ortega y Gasset quien afirmó que no conocía pueblo más comilón que el español, ni más metafísico que el alemán. Benedicto XVI es alemán y un intelectual de alta escuela. Sabe lo que dice y lo que hace. Estaba en su Alemania, rodeado de lo más granado de sus pensadores. Su discurso era pues una conferencia académica de alto vuelo sobre la fe y la razón. Posiblemente Ratzinger olvidó por unos instantes que era el Papa y pecó por ese orgullo tan humano: la vanagloria intelectual, poniendo en el texto una cita que, bien analizada en el contexto, no hay allí nada sustancial que la justifique.
No se justifica la implantación de la fe por la violencia como tampoco debiera justificarse la de la democracia por las bombas. Decir que el Islam se propagó por la espada es una verdad a medias. Mahoma era árabe de pura cepa, del clan hasimí de los coraixíes, y actuó como árabe del mismo modo que Abraham y Cristo lo hicieron como judíos y el Papa como alemán. Mahoma, líder religioso, reformador social y jefe militar, peleó como árabe, en defensa de su pueblo y de su fe contra los nobles señores de La Meca que lo perseguían. No olvidemos que también muchos papas lo han hecho por causas aún más discutibles que las del Profeta del Islam. El Islam se expandió en su época de oro por su enorme cultura y sus incomparables avances científicos en medicina, astronomía, matemáticas, arte y filosofía y también por la espada. Según la profesora Antaki (**), el imperio islámico se evaporó, hasta el día de hoy, porque en toda la historia del pueblo árabe jamás ha habido una Revolución Francesa ni algo similar a una Ilustración. Ese pareciera ser el mayor escollo, aún no superado, que tendrá que resolver el Islam.
En definitiva, en medio de esta "tercera guerra mundial", la del partido republicano, no parece muy sabio ni católico aducir lo citado erróneamente por el Papa. Lo que hubiera sido interesante es conocer la respuesta del sabio musulmán a quien iba dirigida la diatriba de Manolo el paleólogo, a la sazón, emperador bizantino derrotado por los otomanos. Por mi parte sigo con cierta sorna los argumentos destinados a moderar lo dicho por el Papa. Sus defensores lo hacen con las mismas explicaciones retorcidas que utilizan para descifrar "las palabras de Dios" o "las escrituras sagradas". Una cosa doy por cierta. La gran diferencia entre la grey cristiana y la musulmana estriba en que mientras los primeros la viven sólo en el rito, los musulmanes la viven en cuerpo y alma.
Asombra observar como la metafísica del catolicismo poco a poco se ha ido consumiendo devorada por la "filosofía" pragmática del protestantismo: la del dólar y la interpretación maniática de las escrituras. El final del cuento de Borges resulta tan dramático, como patética ha sido esta zancadilla de Dios. Tanto allí como en el exabrupto papal, la víctima es el mensaje.
Mientras no logremos comprender al hombre y aprendamos a descifrar su lado oscuro, confundiremos, como ahora, a Dios con el Diablo. Dos caras de un mismo ser que en todas las civilizaciones se ha creado a imagen y semejanza propia, utilizada según convenga a su pena o a su gloria.
(*) Los orígenes del Islam, Juan Vernet. Ed. El Acantilado, 2001. España.
(**) La cultura de los árabes, I. Antaki. Ed. Siglo XXI, 1989. México.
Pero, aunque el plan de manejo ha permitido un mejor desarrollo de la conservación del parque, la ley que rige este lugar necesita ser modificada porque desde hace 22 años, cuando fue promulgada, muchas cosas han cambiado.
En el Parque Nacional Chagres se pueden observar árboles de guayacán, cedro, maría, caoba, mango, aguacate, marañón, algarrobo, guanábana, entre otros.
Entre su fauna está el mono araña, tucanes, las salamandras endémicas, el pájaro carpintero, tapir, el águila arpía y el jaguar.
En la parte alta del río Chagres residen varias comunidades indígenas, como los emberá drúa y los parará purú, provenientes de Darién.
El Parque Nacional Chagres, fundado el 2 de octubre de 1984, está dividido en cuatro subsedes ubicadas en Boquerón, Alajuela, Cerro Azul y Cuango, las que permiten llevar un mejor control y manejo.
Por su privilegiada ubicación entre las provincia de Panamá y Colón, a 40 kilómetros por carretera desde la ciudad de Panamá, es uno de los parques más importantes del país, pues permite desarrollar actividades de producción hídrica., Panamá América
Anualmente el río Chagres aporta 931 millones de metros cúbicos de agua. Cada metro cúbico equivale a 264 galones de agua. Para efectuar el tránsito por el canal un barco utiliza alrededor de 53 millones de galones de agua.
Precisamente hoy, cumpliendo 22 años de haberse consagrado como parque nacional, posee más de 59 especies de peces de agua dulce, babillos, y cocodrilos.
En el área existen, además, todo tipo de plantas medicinales, animales silvestres, los que se han convertido en los principales atractivos del parque, como iguanas de más de seis años, que luchan en la selva para no ser cazadas.
Camilo Grandi, director del parque, manifiesta que de las aguas del río del mismo nombre se utiliza un 40% para el tránsito de barcos y buques por el Canal. El otro 60% de aguas que rodean la zona, se emplean para el consumo humano, las que benefician a más de 90 mil personas.
Para Grandi, es muy importante la conservación y el manejo del parque.

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