Los Reyes Magos
Querido Director,
Como usted ya sabrá todo el mundo protestante y anglosajón y una buena parte del mundo católico reciben un día a lo largo del período navideño, la visita de un hombretón con barba blanca que viene de más allá de los hielos y que reparte juguetes y sonrisas a diestro y siniestro. En algunos sitios se llama Santa Claus, en otros Papá Noel, más allá, San Nicolás y ahora que gracias a Dios ya no hay comunismo en Europa, todas las naciones del Este, Rusia incluida, reciben a personajes similares procedentes de la tradición del Medievo.
Ya sabe usted que existe una vieja leyenda en el sentido de que España es diferente y tan es así que desde tiempo inmemorial, todos los 6 de enero, recibimos a Los Reyes Magos de Oriente. Son tres: Melchor, Gaspar y Baltasar, éste último, negro como el betún y que procedentes del más lejano oriente recorrieron miles de kilómetros a lomos de sus camellos para ofrecerle al Niño recién nacido en Belén, oro, incienso y mirra. Dice nuestra tradición que habiendo sido avisado Herodes de su presencia, salieron velozmente de Belén para evitar ser asesinados, pero la mágica estrella que en su primer viaje les había guiado, cambió de rumbo y en vez de volver a Oriente, los dirigió por Occidente hasta España. No hace falta que le diga que sus camellos y los pajes que les acompañan vienen cargados de juguetes y regalos, que son entregados en la madrugada del 5 al 6 de enero a todos los niños que previamente les han escrito una carta pidiendo siempre más de lo que merecen. Puede pasar que un niño haya sido tan malo durante el año, que el Rey Baltasar deje en su casa un saco de carbón. También hay que resaltar que si durante esa madrugada los niños no duermen y quieren sorprender a Los Magos, éstos pasarán de largo. Es decir, la noche del 5 al 6 de enero es la más pacífica para padres y abuelos, porque los más pequeños se van muy pronto a la cama.
Pero la fiesta no acaba aquí, ya que el día 5 de enero por la tarde, en todas las ciudades importantes de España se celebra la Cabalgata de Reyes, donde personajes nacional o provincialmente conocidos hacen de Reyes Magos y reparten miles de kilos de caramelos, a la vez que forman parte de un desfile con carrozas, animales, bandas de música, etc… un auténtico festín para los niños que aunque habitualmente aguantan temperaturas bajo cero, les prepara para lo que esa madrugada va a suceder.
Aunque le parezca mentira, la trascendencia de la fiesta de los Reyes Magos tampoco termina aquí, ya que si usted coge un calendario, se dará cuenta que según sean los años, tenemos al menos cinco días más de vacaciones que el resto de los mortales y en años como este, que la fiesta cayó miércoles, la mayor parte de la actividad no se reanuda hasta el lunes 11. Dicen los sociólogos de la ONU que los países que trabajan poco y tienen mucho ocio son los que sus habitantes son más felices, así que ya sabe, respetado director, que España es un país muy feliz.
Atentamente,