Los robos del siglo (II)
En la colaboración del jueves 5 de junio, nos referimos a los robos del siglo que por sus características parecen de manufactura casera, o como también se les conoce: “robo de gato de casa”. Por falta de espacio no pudimos concluir la transcripción del contenido de interesante carta en la que uno de los mencionados implicados en el escándalo del Banco DISA, el Sr. J. J. Vallarino padre, hace importantes revelaciones y cargos contra Jorge Endara Paniza, presidente de dicha institución bancaria. A continuación proseguimos con la aludida transcripción:
“4to. Desde que entraron Brenes, Roa, y Albert al Banco, en vez de convertirse en la tabla de salvación que esperaban Rafael, Thomas y Dulcidio, lo que se produjo fue una debacle, ya que lo que estos señores encontraron, confirmaba lo que dejó escrito Henderson: Rafael, distinto a la reputación que se había hecho dentro del sector, incluyendo la Superintendencia de Bancos y sus colegas banqueros, lo que tenía era una anarquía y falta de controles, asumiendo riesgos, totalmente inadecuados para un banco con dineros que sin conocimiento de la Junta Directiva obtenía de los ‘brokers’ Lehman Brothers, Oppenheimer y Prudential.
Todo esto se lo reportó Roberto Brenes a su suegro Fernando Eleta, Vicepresidente del Banco, lo que dio por resultado que Fernando, según lo declaró a la Comisión Nacional de Valores, te propusiera elevar a Rafael a una posición honoraria en la que no tuviera nada que ver con la administración, inclusive ofreció su vicepresidencia. En sus declaraciones, Fernando sostiene que tú le contestaste que no tenías objeción a ello pero que les quería advertir que el día siguiente que Rafael dejara de ser Gerente General y Vicepresidente, tú retirabas los cincuenta millones que tenías depositados en el banco. Carlos Araúz se encontraba presente durante esa conversación de acuerdo con su testimonio. Según las declaraciones de Fernando, como esto significaba el cierre del banco (un retiro de 50 millones) y ante tú reacción, él te propuso que le compraras sus acciones, cosa que ustedes dos negociaron y cerraron en forma privada sin conocimiento de la Junta Directiva. Pero te aclaro que nunca me enteré de los detalles de esa reunión entre tú y Fernando, ni de parte tuya ni de parte de él, hasta que leí sus declaraciones ante la Comisión Nacional de Valores.
Recuerdo muy bien cuando me informaste que le ibas a comprar las acciones a Fernando y en repetidas ocasiones te sugerí con mucho énfasis que no lo hicieras porque no era el momento para el Banco, ni para superar la situación que a él le preocupaba. Desafortunadamente en esta ocasión tampoco entendiste mis consejos y recomendaciones. Después de todo era tu dinero y no el mío”.
“Este episodio me hizo pensar, por primera vez, que ya tú te sentías dueño del Banco y que Rafael seguía contando con tu apoyo irrestricto a pesar de todo lo que había hecho. La actitud de Fernando Eleta, Vicepresidente del Banco, de tratar todo este tema contigo, y no con el Presidente del Banco, consideraba que tú con Rafael tenían el verdadero poder de decisión en el Banco”.
“5to Cuando encontrándome yo fuera del país, me llamó el director Rubén Carles para decirme que teníamos un problema muy grave en la institución y que él consideraba que yo debía regresar cuanto antes, lo hice sin titubeos. En 48 horas estuve de regreso para enterarme que Rafael, sin conocimiento de la Junta Directiva, había hecho una serie de transacciones con Sebastián Méndez en base a sobregiros, depósitos, dineros en administración y otras operaciones millonarias que dieron por resultado que el señor Sebastián Méndez, dueño y Gerente de The Providence Corporation y Estrellamar, acusara a Banco DISA de ser el responsable de su quiebra. Sebastián Méndez tuvo mucho cuidado de no acusar a su amigo y compadre doble Rafael Endara de su fracaso, sino que le dijo a todos sus cuentahabientes en una reunión extraordinaria, que Banco DISA era el responsable. Esto fue ya lo último que nos faltaba para perder el Banco”.
“Cuando hablamos de esto, ‘tú no sabías nada’ y fue por gusto; me aseguraste que tú no habías autorizado a Rafael para realizar esas operaciones ni tenías conocimiento de las mismas. Posteriormente, con motivo de explicar otras operaciones como la de tu inversión de cien mil en Providence, Rafael se contradijo”.
“6to Aunque yo te insistía en que teníamos problemas muy graves y tú me argumentabas que yo estaba equivocado y que ese banco era un magnífico negocio y respaldaste hasta el final tu confianza con tu dinero. Eso te lo admiro y aquí también te apoyé, pero cuando tú y Rafael me insistieron y presionaron para que yo prestara al Banco por tres meses 5 millones que yo tenía en un depósito a plazo fijo no me dijeron toda la verdad; y luego no satisfechos con eso, a pocos días volvieron a insistirme y presionarme para que con la garantía de esos cinco millones el Banco me prestara 4 millones y que yo a su vez le prestra los nueve millones a DISA BANK BVI por el mismo plazo de tres meses hasta que DISA Bank BVI recuperara sus pérdidas no realizadas. Los argumentos más presentados por ti que por Rafael, y basado en mi confianza en tu palabra y tu criterio acepté la operación y he perdido nueve millones de dólares exclusivamente por esa instancia y presión tuya”.
“Pero hay algo aun más grave. Dizque para ganar tiempo Rafael inventó prestarme los cuatro millones no sólo con la garantía del depósito a plazo fijo de 5 millones como habíamos acordado, sino con mi garantía personal y la de todas las cuentas familiares que teníamos en el Banco”.
Hasta aquí el contenido de la aludida transcripción y que sin duda pone al descubierto escandalosos incidentes dignos de clarificar por la Superintendencia Bancaria.
“4to. Desde que entraron Brenes, Roa, y Albert al Banco, en vez de convertirse en la tabla de salvación que esperaban Rafael, Thomas y Dulcidio, lo que se produjo fue una debacle, ya que lo que estos señores encontraron, confirmaba lo que dejó escrito Henderson: Rafael, distinto a la reputación que se había hecho dentro del sector, incluyendo la Superintendencia de Bancos y sus colegas banqueros, lo que tenía era una anarquía y falta de controles, asumiendo riesgos, totalmente inadecuados para un banco con dineros que sin conocimiento de la Junta Directiva obtenía de los ‘brokers’ Lehman Brothers, Oppenheimer y Prudential.
Todo esto se lo reportó Roberto Brenes a su suegro Fernando Eleta, Vicepresidente del Banco, lo que dio por resultado que Fernando, según lo declaró a la Comisión Nacional de Valores, te propusiera elevar a Rafael a una posición honoraria en la que no tuviera nada que ver con la administración, inclusive ofreció su vicepresidencia. En sus declaraciones, Fernando sostiene que tú le contestaste que no tenías objeción a ello pero que les quería advertir que el día siguiente que Rafael dejara de ser Gerente General y Vicepresidente, tú retirabas los cincuenta millones que tenías depositados en el banco. Carlos Araúz se encontraba presente durante esa conversación de acuerdo con su testimonio. Según las declaraciones de Fernando, como esto significaba el cierre del banco (un retiro de 50 millones) y ante tú reacción, él te propuso que le compraras sus acciones, cosa que ustedes dos negociaron y cerraron en forma privada sin conocimiento de la Junta Directiva. Pero te aclaro que nunca me enteré de los detalles de esa reunión entre tú y Fernando, ni de parte tuya ni de parte de él, hasta que leí sus declaraciones ante la Comisión Nacional de Valores.
Recuerdo muy bien cuando me informaste que le ibas a comprar las acciones a Fernando y en repetidas ocasiones te sugerí con mucho énfasis que no lo hicieras porque no era el momento para el Banco, ni para superar la situación que a él le preocupaba. Desafortunadamente en esta ocasión tampoco entendiste mis consejos y recomendaciones. Después de todo era tu dinero y no el mío”.
“Este episodio me hizo pensar, por primera vez, que ya tú te sentías dueño del Banco y que Rafael seguía contando con tu apoyo irrestricto a pesar de todo lo que había hecho. La actitud de Fernando Eleta, Vicepresidente del Banco, de tratar todo este tema contigo, y no con el Presidente del Banco, consideraba que tú con Rafael tenían el verdadero poder de decisión en el Banco”.
“5to Cuando encontrándome yo fuera del país, me llamó el director Rubén Carles para decirme que teníamos un problema muy grave en la institución y que él consideraba que yo debía regresar cuanto antes, lo hice sin titubeos. En 48 horas estuve de regreso para enterarme que Rafael, sin conocimiento de la Junta Directiva, había hecho una serie de transacciones con Sebastián Méndez en base a sobregiros, depósitos, dineros en administración y otras operaciones millonarias que dieron por resultado que el señor Sebastián Méndez, dueño y Gerente de The Providence Corporation y Estrellamar, acusara a Banco DISA de ser el responsable de su quiebra. Sebastián Méndez tuvo mucho cuidado de no acusar a su amigo y compadre doble Rafael Endara de su fracaso, sino que le dijo a todos sus cuentahabientes en una reunión extraordinaria, que Banco DISA era el responsable. Esto fue ya lo último que nos faltaba para perder el Banco”.
“Cuando hablamos de esto, ‘tú no sabías nada’ y fue por gusto; me aseguraste que tú no habías autorizado a Rafael para realizar esas operaciones ni tenías conocimiento de las mismas. Posteriormente, con motivo de explicar otras operaciones como la de tu inversión de cien mil en Providence, Rafael se contradijo”.
“6to Aunque yo te insistía en que teníamos problemas muy graves y tú me argumentabas que yo estaba equivocado y que ese banco era un magnífico negocio y respaldaste hasta el final tu confianza con tu dinero. Eso te lo admiro y aquí también te apoyé, pero cuando tú y Rafael me insistieron y presionaron para que yo prestara al Banco por tres meses 5 millones que yo tenía en un depósito a plazo fijo no me dijeron toda la verdad; y luego no satisfechos con eso, a pocos días volvieron a insistirme y presionarme para que con la garantía de esos cinco millones el Banco me prestara 4 millones y que yo a su vez le prestra los nueve millones a DISA BANK BVI por el mismo plazo de tres meses hasta que DISA Bank BVI recuperara sus pérdidas no realizadas. Los argumentos más presentados por ti que por Rafael, y basado en mi confianza en tu palabra y tu criterio acepté la operación y he perdido nueve millones de dólares exclusivamente por esa instancia y presión tuya”.
“Pero hay algo aun más grave. Dizque para ganar tiempo Rafael inventó prestarme los cuatro millones no sólo con la garantía del depósito a plazo fijo de 5 millones como habíamos acordado, sino con mi garantía personal y la de todas las cuentas familiares que teníamos en el Banco”.
Hasta aquí el contenido de la aludida transcripción y que sin duda pone al descubierto escandalosos incidentes dignos de clarificar por la Superintendencia Bancaria.