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Los salarios y el costo de vida


Hubo mucho entusiasmo al proclamar que nuestro país creció económicamente al 11.3% en el 2007, más que China y que el resto de América Latina!

Ese entusiasmo duró poco al comprobar que los productos de la canasta básica alimenticia estaban subiendo de precios sin parar.

En el 2006 y el 2007 se aumentó el salario mínimo, sin embargo la tendencia alcista no se detiene y lo que es peor, algunos comerciantes especulan con los aumentos en los costos de la materia prima, imponiendo un sobreprecio por encima de esos costos. El resultado: el salario no alcanza para cubrir la canasta básica.

Desde la óptica laboral sería prudente, además del ajuste salarial necesario, establecer políticas de precios, y hacer partícipes de esas políticas a los representantes de los trabajadores consumidores y promover medidas de seguridad alimenticia a toda la población.

La adopción de una política de indexación de salarios sería conveniente. El ajuste automático periódico de los salarios en la proporción en que aumenten los precios de los productos de primera necesidad, que sumado a la supervisión de las alzas de los precios para evitar la especulación, garantizaría mantener el poder adquisitivo de los trabajadores.

La ley general de salarios en el sector público es otra medida que permitiría ajustes periódicos salariales a los servidores públicos con base en su antigüedad, su evaluación del desempeño y el aumento en el costo de vida.

Y por último, la revisión de los salarios convencionales en el sector privado de aquellos convenios colectivos que tengan vigencia de cuatro años, por mandato de la ley (igual que los convenios colectivos fueron suspendidos por ley en ocasiones anteriores).

El conjunto de estas medidas evitaría hacer frente de manera improvisada a la tendencia alcista de los precios pues, los ajustes salariales serían periódicos, automáticos y ajenos a criterios subjetivos coyunturales.

De manera inmediata se impone, sin duda alguna, el aumento general de salarios.

Los aspirantes a gobernantes debieran dejar por un momento la fiesta electoral millonaria en que están inmersos (campaña de inverosímiles y audaces promesas que se olvidan con el tiempo) y discutir las penurias del pueblo trabajador (y de los desempleados), producidas por el alza de los precios y sin salarios adecuados para enfrentarla.

El presidente Torrijos expresó en su discurso del 1 de septiembre de 2004: "La economía la mueven diariamente los ciudadanos que acuden a trabajar para aumentar la riqueza nacional. La mueven las empresas nacionales y extranjeras que compiten por ser eficientes y productivas. La mueve la sociedad en general que cumple las leyes y pagan sus impuestos". Bajo esta óptica es necesario concluir que hay fundamentos también morales para hacer ajustes, porque el crecimiento económico no es propiedad de ningún sector en particular y su beneficio debe ser distribuido equitativamente, principalmente entre los consumidores de los bienes y servicios que cada día se encarecen.

101 años de Panamá América

 
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